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Martes, 16 de Octubre 2018
Entretenimiento | Este nuevo material contiene ritmos mecanizados pero cambiantes.

Sale a la venta nuevo disco de Portishead

Muestra el nuevo material discográfico del trío de trip hop británico que permanece apegado a sus raíces basadas en el miedo, confusión, depresión

Por: EL INFORMADOR

MÉXICO.- En 1994, el trío de trip hop británico Portishead hizo de lo sombrío una posibilidad comercial viable con su popular e influyente álbum Dummy, y con su ubicuo sencillo Sour Times.

El vertiginoso y modulado tono de Beth Gibbons, indicios de un piano en un sótano distante, ritmos mecanizados pero cambiantes; era el sonido del cerebro bajo los efectos de una droga, pero sin necesidad de consumirla.

El grupo lanzó un segundo álbum en 1997, una colección en vivo el año siguiente y posteriormente se desvaneció en el espacio.

Pero eso no evitó que aspectos de su estética narcotizada se filtraran en las siques de artistas tan musicalmente diversos como Jay-Z y Radiohead.

Una pausa de una década no cambió mucho la perspectiva de Portishead. En el disco lógicamente titulado Third, que salió a la venta el martes en Estados Unidos, Gibbons y sus compañeros, Geoff Barrow y Adrian Utley, mantienen su típico estilo melancólico tipo cine negro.

Pero los métodos de Portishead difícilmente se congelan en el tiempo, y esa evolución es lo que hace que éstos nuevos tracks elaboradamente multidimensionales resulten tan complejos e hipnotizantes para el que los escuche.

El "scratching" de las tornamesas y los ritmos electrónicos repetitivos fueron tirados por la borda y reemplazados con agudos riffs de guitarra, teclados penetrantes y agudos, y ritmos secos y pesados que vienen y van repentinamente.

"Por la borda" es la frase clave. Ya sea que Gibbons vaya a la deriva en Deep Water, una triste oda a no luchar contra la corriente, o que cante como si ya estuviera sumergida en la sombría densidad y bajo el ataque de los sonidos metálicos de un radar en Small, la atmósfera es elegantemente líquida.

Incluso en los momentos de urgencia, al tiempo que las alarmas generan pánico en We Carry On y los tambores resuenan en Machine Gun, siempre está presente una sensibilidad contemplativa y aletargada.

El medio quizá cambio, pero el mensaje sigue intacto. Miedo, confusión, depresión, etc., cualquiera de estos sentimientos significan buen material para Gibbons y su glacial voz entrecortada.

"No sé qué hice para merecerte y no sé qué haré sin ti", se lamenta en la homogénea Nylon Smile. Y la ternura desaparece para darle lugar a la amargura en The Rip, que con su acompañamiento de flauta y guitarra acústica suena como música folklórica inglesa hasta que invade el sonido de un toque de tambor como una estampida.

Desde el punto de vista de Portishead, quizá los tiempos siguen siendo amargos, pero para los seguidores del grupo esas son muy buenas noticias. EL INFORMADOR / MLOM /30-04-08

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