Martes, 14 de Octubre 2025
Entretenimiento | Un giorno perfetto, muestra a una pareja que intenta la separacioón por todos los medios, inclusive la violencia

Primera película italiana confirma las críticas al nacionalismo de la Mostra

La pelicula italiana Un giorno perfetto, , ha dado nuevos argumentos a quienes han criticado que este año la Mostra

Por: EFE

VENECIA, ITALIA.- "Un giorno perfetto", la primera película italiana proyectada hoy en la sección de competición del festival de cine de Venecia, ha dado nuevos argumentos a quienes han criticado que este año la Mostra está marcada más por el nacionalismo que por la calidad.

"Un giorno perfetto", dirigida por el director italiano de origen turco Ferzan Özpetek, muestra a Antonio, encarnado por Valerio Mastandrea, y a Emma, su esposa, que interpreta Isabella Ferrari.

Emma intenta separarse de Antonio, quien intenta evitarlo por todos los medios, incluida la violencia física.

Pero, sorprendentemente, el filme no aborda la cuestión como un problema social, el de la violencia de género, sino que lo trata como un mero suceso.

Incluso, el director se despega del problema social de la violencia de género al plantear la trama en el ámbito del asesino psicópata.

"Desear a una persona de la forma que se muestra en un 'Giorno perfetto' es una cosa que me fascina mucho. No se comprende quién es la víctima y quién el verdugo", escribe Özpetek en el catálogo de la Mostra.

Durante la película, ese "deseo" del que habla Özpetek lleva a Antonio a golpear a su mujer, acosarla, intentar violarla y matar a los dos hijos del matrimonio.

Özpetek asegura, en el cuaderno publicitario de la película, que al final "el único verdugo es la vida" y que su pretensión ha sido que el espectador "intente comprender" las acciones de los personajes.

"En los periódicos se puede leer acerca de 'monstruos' que matan y de cosas horribles que pasan, pero la película muestra el espíritu de estos 'monstruos' que, después de todo, son personas como nosotros", añade Özpetek.

La película se basa en la novela del mismo título del escritor Sandro Petraglia, si bien el director italiano reconoció en rueda de prensa que ha cambiado bastantes cuestiones del libro.

Entre esos cambios figuran la "suavización de la violencia", la sustitución de un homosexual por una mujer (lo que aseguró es más más estética que por moral), la inclusión de un personaje que parece ser un ángel y el cambio de los lugares donde está ambientada la novela.

Y así, a fuerza de cambiar la novela, ha habido espectadores que han opinado que "el libro es muy bueno, pero la película es muy mala".

Un sentimiento que ha venido a confirmar las críticas contra la deriva nacionalista de la Mostra, que este año ha colocado cuatro películas en la sección en competición, sin que la calidad del cine italiano actual parezca justificarlo.

Unas acusaciones, como las del semanario alemán Der Spiegel, que han obligado a intervenir al ministro de Cultura italiano, Sandro Bondi, quien justificó la presencia de los filmes nacionales, porque durante años "se había criticado" su ausencia.

La acusación de un "excesivo patriotismo" coincide con un momento en el que, tras la llegada de Silvio Berlusconi al poder, el país está bajo la sospecha de ser xenófobo por su campaña de expulsión de inmigrantes.

En la sección en competición también se ha visto hoy Dangkou (Plastic City), del director chino You Lik-way, ambientada en un barrio de Sau Paulo (Brasil), con una fuerte inmigración japonesa.

De acuerdo con el catálogo de la Mostra, la película debería mostrar el mundo de la corrupción y el mercado negro de las falsificaciones piratas, controlado por las mafias en connivencia con los políticos.

Sin embargo, esa trama es difícil de seguir en la película, que desde el primer momento se muestra más como un trabajo de "video-arte" que como cine.

Así lo reconoció su director en rueda de prensa cuando explicó que Dangkou no pretendía mostrar una cuestión social de forma real, sino a través de "una propuesta informal".

Lik-way ahondó en esa opinión cuando dijo que lo que más le había costado era encontrar "la forma".

Una forma que al final lleva a una descomposición de la realidad tal que la película llega a desentenderse de la trama para mostrar en imágenes artísticas viajes alucinógenos y batallas urbanas más propias del cómic y del dibujo animado que del cine.

La pregunta que queda siempre en el aire con este tipo de películas es si deben ser proyectadas en un festival de cine o en un museo de arte contemporáneo

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