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Entretenimiento | Documental sobre la vida y obra del fotógrafo Enrique Metinides

La historia de 'El hombre que vio demasiado'

Sus fotografías, centradas en la nota roja, han sido reconocidas como artísticas
Enrique Metinides, uno de los fotógrafos más importantes del país. ESPECIAL /

Enrique Metinides, uno de los fotógrafos más importantes del país. ESPECIAL /

GUADALAJARA, JALISCO (16/JUN/2017).- A partir de hoy se puede ver en la pantalla grande la película “El hombre que vio demasiado”, la cual narra la vida y obra de Enrique Metinides, fotógrafo mexicano —nació en 1934— hijo de padres griegos que comenzó en el fotoperiodismo desde su niñez. La nota roja fue su fuente la mayor parte de su vida, por su lente pasaron miles de accidentes, asesinatos, incendios y demás vicisitudes de la vida cotidiana. Trabajó para diversos medios nacionales y para las agencias AP y UPI. Su directora es Trisha Ziff (“La maleta mexicana”, “Chevolution”), quien lo conoció unos ocho años antes de comenzar a trabajar con él, afirmó la productora Isabel del Río en entrevista: “Se dio cuenta de que tenía un ojo increíble en sus fotografías”. Trisha es curadora, especialista en fotografía con una larga carrera. Comenzaron a trabajar en un libro (“101 tragedias de Enrique Metinides”), pero el acervo fotográfico de Enrique daba para más, por ello decidieron hacer el documental.

Una de las particularidades de la obra de Metinides es que ha sido reconocido como fotografía artística, principalmente fuera de México (Londres, Nueva York), además de que referentes de la disciplina como Pedro Meyer han expresado su reconocimiento.

Para Isabel, las fotos y el documental retratan “la fragilidad de la vida. Siempre lo pensamos, pero no somos conscientes de eso. Al hacer este documental, al ver todas las fotografías, Trisha y yo nos hicimos muy conscientes de lo frágil que es la vida. En un segundo el hilo de la vida puede romperse”.

En la cinta Enrique hace la cuenta: “Cien fotos en un día. Al mes tres mil… Al año… y luego 49 años”. El corpus de imágenes que capturó es inmenso, y no fue fácil elegir las que aparecerían en el documental: “Fue difícil discernir, él nos abría y nos abría cajas de sus fotos, pero una cosa que siempre tuvo muy clara Trisha fue que no íbamos a poner tantas fotos. Él lo que quería, y nos reprocha que no se hayan puesto muchas fotos más… Tenía la idea de que proyectáramos foto tras foto, pero eso sería violento para el espectador, y no era la finalidad”, comentó del Río.

Lo que sí quisieron tanto la directora como la productora fue mostrar el lado artístico: “Ver imágenes fuertes, pero que tengamos el tiempo de ver el lado hermoso, por el cual es catalogado como artista, y no salir tan abrumados. No es un documental amarillista”. En el censo de imágenes, la directora eligió algunas no tan conocidas, además de varias de las más representativas que la gente quiere conocer.

El documental es también un paseo por la Ciudad de México, pues algunas de las imágenes resultan familiares por haber sucedido con el trasfondo de iconos arquitectónicos como la Torre Latinoamericana o Bellas Artes. El equipo buscó las locaciones para ofrecer a los espectadores la imagen original y cómo luce ahora, además del testimonio de los testigos. La cinta muestra al hombre profesional y su trabajo, pero también al ser humano. En esencia todo fotógrafo es un coleccionista, pero Enrique llevó ese gusto a otros ámbitos, pues también colecciona juguetes de ambulancias, las ranas, los recortes de periódico y estampitas de la virgen y santos, “sus amuletos”. Isabel del Río lo recuerda: “Una de sus hijas lo dice: es una parte obsesiva de él, hacer un retrato de él necesita ser completo, enseñar cómo es obsesivo de coleccionar estampitas de santos para la buena suerte”.

El documental se estrenó en festivales en 2015, habiendo ganado premios de la prensa, como mejor película y mejor música. Fuera de México se ha proyectado en Canadá, Estados Unidos, Corea del Sur, Dubái, Perú, Suecia, Francia, Holanda, etcétera. Finalmente, al cuestionar a Isabel sobre la situación actual para  hacer cine documental en México, ella señala que este formato tiene varios obstáculos, como el dinero o el estereotipo de que los documentales son aburridos: “Una manera de solventar estas problemáticas son las becas y estímulos para la producción y distribución”.

Con dedicatoria

La cinta está dedicada a los más de 165 fotoperiodistas que han sido asesinados en México desde el año 2000, con especial mención para Rubén Espinosa, cuyo asesinato sucedió cuando terminaban la postproducción de “El hombre que vio demasiado”.

Nuevos planes

Isabel del Río y Trisha Ziff actualmente trabajan en “Witkin & Witkin”, un documental sobre un par de gemelos estadounidenses (un fotógrafo y un pintor).

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