Sábado, 11 de Octubre 2025
Entretenimiento | Es un buen signo, que ahora se repiense la relación entre indígenas y mestizos de Jalisco

Jóvenes indígenas, el rumbo

Guadalajara es una ciudad huraña y desconfiada. Lo dicen los mercadólogos

Por: EL INFORMADOR

Cosas extrañas surgen previas a un cambio. Entre la sociedad jalisciense, por ejemplo, hay síntomas que los diarios anuncian y otros que solo se perciben en las calles, en las plazas, en las conversaciones.

Para una ciudad como Guadalajara -donde a pesar de su crecimiento demográfico conserva ese dejo de selectivismo, de exclusivismo, de actitud discriminatoria hacia lo que considera ajeno- es doblemente significativo el rumor del cambio.

Guadalajara es una ciudad huraña y desconfiada. Lo dicen los mercadólogos, quienes deben pasar la prueba tapatía para decidir si gastan o no enormes cantidades de dinero en el resto del país para la introducción al mercado de cualquier producto.

Aunque no como producto, pero sí con las mismas inercias para ser aceptados se han encontrado durante muchos años los pueblos indígenas que habitan la zona metropolitana, y algunas zonas de Jalisco. ¿Quién no recuerda la vergonzosa estampa del Parque Rubén Darío? ¿Quién no recuerda el gesto de desagrado de aquel gobernador que se vio acompañado por autóctonos?

Para fortuna de la cultura jalisciense la distancia entre mestizos y aborígenes ha decrecido. En mucho ha ayudado la implementación de políticas públicas trazadas para difuminar las pretendidas diferencias civiles. En mucho ha ayudado también, la disposición y actitud de inclusión de dirigentes y gobernantes indígenas.

Hasta hace tres años, Jalisco registraba una población vernácula de 42 mil 300 personas, apenas el 0.7% de la población jalisciense total. Y las zonas de asentamientos son los municipios de Guadalajara, Zapopan, Tlaquepaque, Tonalá, Puerto Vallarta, Mezquitic, Bolaños y Cuautitlán de García Barragán.

La importancia que reviste la comunidad indígena de Jalisco es quizá mayor no tanto por su cantidad sino por la estrategia de los espacios que han elegido para vivir, en los casos donde se han dado la oportunidad de elegir, convirtiéndose en inmigrantes de la zona metropolitana, y no solo los de origen jalisciense, sino también de Michoacán, Guerrero, Nayarit, entre otros.

De este segmento social importante el 88% es bilingüe: su lengua madre y el español, ante la necesidad de sobrevivencia laboral en la metrópoli. Dato que, culturalmente, coloca a los indígenas en un plano de mayor apertura, adaptación, aceptación y comprensión del otro. Las lenguas que principalmente se hablan son la huichol y náhuatl con 28% y 17% respectivamente.

Es un buen signo, que lejos de la confrontación y el revanchismo tan publicitados alrededor de 1992, ahora se repiense la relación entre indígenas y mestizos de Jalisco, y arroje grandes y esperanzadoras realidades, como las que se germinan al interior de la Unión de Jóvenes Indígenas por Jalisco, asociación civil que desarrolla con alto sentido de responsabilidad histórica -junto con la Comisión Estatal Indígena- la labor más natural y también más titánica, de conquistar la inclusión de los pueblos indígenas en el solo pueblo de Jalisco, bajo el respeto irrestricto de sus costumbres, tradiciones y lengua. Y para ello, han concretado el Cuarto Encuentro Cultural Estatal de Jóvenes Indígenas, en el que han manifestado el compromiso de extenderlo a nivel nacional, y la convicción de la inexistencia de fronteras entre los pueblos.

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