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Martes, 13 de Noviembre 2018
Entretenimiento | Los recorridos están limitados a un grupo de 40 personas, con un costo de 373 pesos, que incluye transportación

Ha organizado el INAH interesantes visitas a Teotihuacán

En las visitas guiadas, de las que este sábado se llevará a cabo una, se recorren los cuatro barrios habitados en Teotihuacán, o Ciudad de los Dioses.

Por: NTX

México.- La forma en que los teotihuacanos pasaban la vida diaria, en sus casas, calles, plataformas, plazas patios y altares, es posible ser apreciada y conocida gracias a las visitas guiadas que en la magnífica zona arqueológica ha organizado el Instituto Nacional de Antropología e Historia ( INAH).  

Más allá de las pirámides de la Luna y el Sol, así como la Calzada de los Muertos, tan visitadas y conocidas por los turistas, gracias a construcciones urbanas, casas y frescos es posible saber la vida en los cuatro barrios populares del sitio: Tetitla, Tepantitla, Atetelco y La Ventilla.  

De todo ello explican expertos del INAH, los mismos que han llevado a cabo excavaciones y realizado investigaciones en el sitio, por lo que se convierten en las personas más idóneas para informarlo al público interesado.  

En las visitas guiadas, de las que este sábado se llevará a cabo una, se recorren los cuatro barrios habitados en Teotihuacán, o "Ciudad de los Dioses", misma que llegó a tener una extensión de 22 kilómetros cuadrados en su época de mayor auge.  

Gracias a los frescos dejados en paredes y pisos de las viviendas de los cuatro barrios se puede tener idea de cómo era la vida diaria, social y hogareña, en la que se considera es la primera ciudad mesoamericana, cuyo origen se remonta al año I d.C. y su colapso sucedió en el 700.  

El recorrido de un día inicia en Tetitla, al oeste de la zona arqueológica, que como las demás está amurallada, lo que hace suponer que tenían un fin defensivo, explicó la arqueóloga Verónica Ortega Cabrera, subdirectora del sitio.  

La entrada ocurre por una puerta única entre la muralla y en cada una de las casas que componen este barrio se pueden ver los "patios hundidos", huecos rectangulares en el piso que eran llenados de agua para reflejar la luz solar y lunar hacia los cuartos, a manera de un sistema de iluminación antiguo.  

Habitado en las épocas de mayor esplendor de Teotihuacán, en las fases Tlamimilolpa Tardío (350-400 d.C.) y Xolalpan (450-550 d.C.), los murales de gran colorido que decoran las casas de la zona podrían indicar que fue habitado por una población de cierto nivel económico.  

En los frescos destacan las figuras femeninas relacionadas con la diosa Chalchitlicue, con la fertilidad, y el fondo rojo, color que estaba vinculado al valor. De hecho las pirámides del Sol y la Luna eran decoradas de ese tono, "era una ciudad roja", estableció Ortega.  Sigue  Ha organizado el INAH... dos... Ortega  

Otro mural a destacar es el que cuenta con los "Jaguares en Procesión", es decir ocho de estos animales relacionados con el poder en color naranja, portando penachos y formados en dirección a la puerta de acceso de una habitación.  

Al continuar, se pasa al barrio de Atetelco, en el oeste de las pirámides, muy cerca del primero, y cuyas evocaciones en la pintura mural que sobrevive son las actividades relacionadas con la guerra, por lo que se plantea que fue sede de una escuela militar o cuartel.  

Por lo mismo, la iconografía de las obras pictóricas está muy relacionada con artefactos cortantes como cuchillos de obsidiana, puntas de flecha y espinas de maguey. Además, conserva una de las mejores muestras de la pintura mural teotihuacana, conocida como "La Procesión de Sacerdotes".  

Situada en el Patio Blanco, se observa en ella a varios personajes de perfil quienes portan un bastón y a su lado un caracol, del cual surge la vírgula de la palabra, y en su base hay representaciones de cánidos, jaguares y serpientes.  

Otros dos murales sobresalen en el conjunto que fue habitado durante las fases Xolalpan y Metepec (450-650 d.C.): el "Personaje Ave", y el "Ave con Polluelos", un águila de alas extendidas, animal al que también se le relaciona con la guerra. Sobre esta actividad también se encuentran figuras evocativas del dios Tláloc.  

La Ventilla es el siguiente barrio a recorrer. Ubicado en el suroeste de la zona arqueológica, es en el que los especialistas han recuperado gran cantidad de pintura mural, cuyos motivos hacen pensar que fue habitado por agricultores y artesanos especializados en la plumaria, lapidaria y concha, como lo apuntan además los más de 300 entierros que ahí se encontraron.  

Sobresale en el espacio residencial el mural del "Patio de los Jaguares, en el que se ve la procesión de esta especie de felinos, representados en color naranja, que van acompañados por un sacerdote.  

Aquí se encuentra un ejemplo pictórico único en Mesoamérica, en la llamada Plaza de los Glifos, que se ubicada en medio de varios templos, y cuyo piso esta adornado con una retícula, dentro la cual hay diversas representaciones de fauna mitológica y símbolos.  

"Hay varias interpretaciones sobre este espacio en particular. Una refiere que funcionó como un espacio de enseñanza para los hijos de la clase sacerdotal. Otra indica que pudo haber sido la sede de un concejo", señaló el arqueólogo Néstor Paredes Cetina, quien participó en las exploraciones del lugar entre 1992 y 1998.  

Dentro de ese espacio de decisión social y política. añadió, "cada símbolo representaba el tótem de cada representante, quienes se reunían para deliberar sobre la vida del barrio".  Sigue  Ha organizado el INAH... tres... barrio"  

La Ventilla fue ocupada en una etapa temprana, en el periodo Miccaotli, hacia el año 200 d.C., hasta su abandono en la Fase Metepec (550-650 d.C.), aunque se sabe que posteriormente fue re ocupada por grupos coyotlatelcos y mexicas.  

El último barrio que se recorre es Tepantitla, localizado en el noroeste, cerca de la Puerta 4, la cual se ubica cerca de la Pirámide del Sol. En él, sobresale el mural conocido como el "Tlalocan", una representación del paraíso de Tláloc de unos 1.20 metros de largo por 60 centímetros de alto.  

En él, hay representados una gran cantidad de individuos que realizan diversas actividades lúdicas, como cazando mariposas o jugando, y hay una infinidad de especies de flora y fauna, así como ocho tipos diferentes del juego de pelota.  

La escena se enmarca en un fondo rojo, en el que hay un cerro o montaña sagrada de la que brotan torrentes de agua, y en cuyo interior se resguardan granos de maíz, custodiados por tlaloques o ayudantes de Tláloc, dios de la lluvia que se encuentra en la parte superior de la pintura y de cuyas manos caen dones a la Tierra.  

Igual de sobresaliente es el "Tláloc Rojo", pintura que hace referencia al color de la ciudad de Teotihuacán. Tepantitla fue habitada entre las fases Tlamimilolpa (225-350 d.C.) y Metepec (550-650 d.C.), posiblemente por la clase sacerdotal.  

La visita concluye con un recorrido por las salas del Museo de la Pintura Mural "Beatriz de la Fuente", que resguarda una selecta colección de los 37 mejores fragmentos de pintura mural que han sido recuperados en los más de 100 años de investigación que se han efectuado en la zona arqueológica.  

En este recinto se puede conocer a mayor profundidad la forma como los teotihuacanos creaban sus murales y cuenta con un acervo en exhibición de 42 piezas arqueológicas.  

Cabe mencionar que los recorridos están limitados a un grupo de 40 personas, con un costo de 373 pesos, que incluye transportación, y mayores informes se pueden obtener en las oficinas del INAH en Frontera 53, colonia Tizapán de San Angel, en el Distrito Federal, o a los teléfonos 55 53 23 65 y 55 53 38 22.

NTX, 26-04-08, RNGZ.

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