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Sábado, 16 de Noviembre 2019
Entretenimiento | Para llegar al enorme faro que está en la punta del cabo, hay que cruzar remando la pequeña rada de Corrales

Cabo Corrientes, un lugar interesante

El contento que les da recibir una visita, se vuelca sin más demora en toneladas de pláticas sin fin

Por: EL INFORMADOR

La casa de María Félix, ahí en la ensenada de Corrales, fue la primera leyenda que me cautivó.
Bueno, corrijo: no fue la leyenda, sino la casita pequeña y modesta, que está a la izquierda, en una cañadita entre los cerros no muy lejos de la playa, fue lo que me mandó un flechazo al corazón.
Preguntando por ella y por qué se llamaba así, me contaron cosas tan risiblemente contradictorias que preferí dejar el romance envuelto en la bruma del misterio. Desde ese momento supe que esa casa era mía, o más bien que yo era parte de ella. Nunca la visité. Era demasiado bella.
Para llegar al enorme faro que está en la punta del cabo, hay que cruzar remando la pequeña rada de Corrales; dejar ahí el kayak y caminar un buen trecho para llegar a visitar al viejo farero que vive ahí con su familia.
El contento que les da recibir una visita, se vuelca sin más demora en toneladas de pláticas sin fin. Don Porfirio, allá por los años del 1901 -me decía- mandó hacer el hermoso faro: la herrería vino de Italia y la lámpara de Inglaterra. Lo pulido y acicalado con que la familia por entero se dedica a conservarlo, lo hace lucir esplendoroso en todo tiempo. Su misión vigilante es muy valiosa para las embarcaciones, porque está en un extremo del Continente donde los grandes cruceros pasan muy cercanos a la costa. Además… noche tras noche, con precisa insistencia cronométrica, marca la entrada a la gran Bahía de Banderas y su atractivo Puerto Vallarta.
Y a propósito… el nombre de Bahía de Banderas -no lo creo ni por un tantito, pero así son las leyendas- viene de cuando Francisco Cortés de San Buenaventura, recorriendo los últimos terrenos que se le había encomendado conquistar, al llegar a estas tierras, se enfrentó a “miles” de naturales que con justicia defendían sus territorios. Cuatro banderas traían los conquistadores. Una de ellas, con una cruz al frente y la imagen de la Purísima al reverso, al lanzarse el ataque contra la rancherada, ésta lanzaba fulgores y destellos tales, que hicieron que los azorados naturales se postraran en adoración ante los que venían a cortarles el pescuezo. En homenaje a esto, la bahía fue llamada “De las Banderas”.
Es muy interesante también notar que Cabo Corrientes está precisamente en el punto donde chocan las corrientes frías que vienen del Norte girando en el sentido de las manecillas del reloj, con las corrientes cálidas de los trópicos que giran en sentido contrario, regulando la temperatura del medio ambiente territorial.
Además… ahí es donde colisionan la Placa Tectónica del Pacífico que viene presionando contra el Continente, con la Placa de Cocos, un poco más abajo, que con un cierto empuje giratorio hacia el Norte que la caracteriza, se relaciona de alguna manera con la falla de San Andrés, que en breve separará a las Californias del resto del Continente.
Todo esto viene a conjuntarse con que… en Cabo Corrientes comienza el Eje Neovolcánico Transversal, que es una serie de volcanes muy recientes que, incluyendo a las Islas Revillajigedo en el Pacífico y pasando por Michoacán y su Paricutín, cruza el país de costa a costa uniendo la Sierra Madre Occidental con la Oriental, y remata allá en Veracruz con el Cofre de Perote y el enorme Citlaltépetl (Pico de Orizaba) de 5 mil 600 metros de altura.
Cabo Corrientes además de bello, es por demás interesante: faro, banderas, leyendas, corrientes, placas tectónicas, volcanes, playas, bahías, excelente clima y una naturaleza casi virgen que con celo debemos de cuidar.

deviajesyaventuras@informador.com.mx

EL INFORMADOR 04-05-08 IJALH

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