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Martes, 20 de Noviembre 2018

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Entretenimiento | “A mí no me gusta que ningún traje sea demasiado exagerado o que tenga demasiados elementos de diseño juntos''

Angel Sánchez, diez años de éxitos en EU

El diseñador venezolano Angel Sánchez cumple 10 años en el mundo de la pasarela

Por: AP

NUEVA YORK, ESTADOS UNIDOS.-  Sus trajes engalanan revistas y alfombras rojas alrededor del mundo y con sus creaciones de novia se han casado estrellas como Eva Longoria y Sandra Bullock.

Sin embargo el venezolano Angel Sánchez, quien cumple este año su primera década en Estados Unidos y lo celebra con un nuevo atelier en la Gran Manzana, dice no sentir particular atracción por vestir a las famosas. Más bien prefiere mantener contenta a su clientela fiel, esa que lo ha venido siguiendo incluso desde sus inicios en Caracas.

``Yo no soy muy obsesivo con el tema de las celebridades. Yo considero mucho más importante complacer a mi cliente. Sinceramente le debo el estar acá, el hecho de toda esta continuidad, a todos esos clientes leales, esos clientes que no te usan simplemente porque ahora eres el más divertido y la próxima temporada usa a otros diseñadores'', aseguró el diseñador de alta costura a la AP en una entrevista reciente.

``Desde mis inicios hasta ahora el cliente es lo principal y ellas lo saben'', recalcó. ``Saben que yo dejo cualquier cosa (por ellas)''.

Y para muestra un botón.

Sánchez, quien diseñó el traje de novia para una de las bodas más publicitadas del año pasado, la de la estrella de ``Desperate Housewives'' Eva Longoria con el astro francés de la NBA Tony Parker, no acompañó a la actriz en su gran día en París porque ya estaba comprometido a vestir a otra clienta: una novia desconocida a la que no dijo nada sobre Longoria hasta después de verla casada.

``Yo me acuerdo del día del matrimonio de Eva Longoria... Yo fui a la boda de mi cliente en Grecia'', recordó. ``Cuando el cliente se enteró me dice, '-Tú estás loco! -Pero allá vas a lograr toda la prensa del mundo!'''.

``'Pero tú has sido mi cliente de toda la vida. Te estoy haciendo tu vestido de novia, me avisaste un año antes, yo tengo que estar aquí acompañándote''', le dijo él.

``Yo creo en mis clientes''.

El creativo de 42 años, quien presentó en septiembre su colección primavera 2009 en la Semana de la Moda de Nueva York, se inició en el diseño hace dos décadas con el fin de ayudar a quien dice es ``la mejor costurera del mundo'' su madre a que abriera su propio negocio mientras él estudiaba su primera pasión, la arquitectura.

La moda, explica, era parte de su esencia, un asunto de familia.

``A mi madre la vi tanto tiempo coser'', relata con evidente emoción. ``Y lo más lindo de ella es que es la mejor costurera del mundo. No porque sea mi madre, -pero tiene unas manos! Y entonces yo me acuerdo que a los siete, ocho años, veía un trozo de tela plano en el taller de mi madre y un par de días después veía un vestido hecho. -Yo creía que mi mamá era una maga! ... Siempre me fascinaba''.

Los figurines de su mamá eran sus libros de caricaturas. Su casa era el taller.

Y tras pasar un par de años entre arquitectura y diseño de modas llegó a la conclusión que la segunda tenía mucho de la primera más una ventaja: la inmediatez de poder ver materializado un diseño en cuestión de horas.

``Yo creo que yo estudié arquitectura porque quería algo creativo y definitivamente nunca me arrepiento de haberlo hecho'', dice Sánchez sentado en su moderno showroom blanco y negro, frente a una hilera de elegantes trajes los coloridos colgados a la izquierda, los de novia a la derecha que no necesitan el soporte de un cuerpo para demostrar su acabado perfecto.

``Yo creo que el tiempo que estudié arquitectura me imaginé siendo un gran arquitecto y fui un muy buen estudiante. Lo que no pensé es que me iba a meter en moda, pero siempre sabía que era algo relacionado con diseño'', añade.

Y sus estudios de arquitectura, aunados a su determinación por complacer una exigente clientela caraqueña, más que compensaron su falta de preparación formal en el mundo de la moda: ``Ser arquitecto me ha dado las herramientas para entender ... que es mejor decir una idea bien dicha que cuatro juntas. El concepto de proporción se lo debo a esa educación que tuve como arquitecto y a ese apego a la línea''.

Los trajes de Angel Sánchez se caracterizan por sus cortes impecables y sus líneas arquitectónicas, por sus diseños clásicos pero a la vez modernos, por hacer lucir lo mejor posible a una mujer sin importar su edad o tipo de cuerpo.

¿Es obsesivo en este sentido?

``Yo pienso que la calidad hace que una buena idea se transforme en algo muy bello. Tú puedes tener un diseño espectacular, pero si está mal hecho nunca va a ser una cosa bella'', dijo al tiempo que explicó que en sus primeros años se afanó por aprender.

``Aprender de mis clientes. Aprender de mis costureras. Aprender de mi cortadora. Aprender de mi mamá que me ayudaba... Todo el tema era lograr ofrecer un producto de calidad. Porque diseñar no es que sea lo más fácil... pero el problema es más difícil si esas ideas no sabes cómo ejecutarlas. La calidad era la base de mi trabajo''.

Sánchez se mudó a Nueva York ``sin pensarlo mucho'' en 1998 teniendo ya un nombre en Venezuela, donde vestía no sólo a damas de sociedad sino a personalidades de la farándula y candidatas del Miss Venezuela.

``Quería probarme, probar después de una primera década en Venezuela disfrutando un éxito muy bonito'', recordó, acotando que su mudanza la hizo sin apresuramientos, poco a poco, pues hasta apenas hace dos años mantenía oficinas en ambos países.

Para el diseñador, su famosa compatriota Carolina Herrera es ``un punto de referencia obligado'', así como en el dominicano Oscar de la Renta y el estadounidense de origen cubano Narciso Rodríguez. ``No en términos de estilo sino en términos de logros'', acota.

Para Herrera, Sánchez ``es un diseñador muy talentoso y con mucha sensibilidad. Esa es la razón por la cual a las mujeres les encanta vestir sus trajes'', dijo la emblemática diseñadora a la AP en un correo electrónico. ``Conozco a Angel desde hace muchos años y he visto su evolución''.

El arquitecto, cuyo mayor logro personal ha sido ver un traje suyo en la revista Vogue, incursionó en la Semana de la Moda de Nueva York a finales de los 90 presentando un par de años antes de los ataques terroristas del 11 de septiembre y dejando pasar algunas temporadas antes de retomar las pasarelas.

Ahora lleva tres temporadas consecutivas y no tiene planes de frenar sus máquinas.

``La adrenalina de presentar un show en la pasarela te motiva tanto creativamente y sientes que evoluciona tu trabajo mucho más rápido que ... hacerlo fuera del Fashion Week. Ese ha sido mi objetivo''.

No cree que tenga una pieza en particular que lo caracteriza: ``cada colección es una historia nueva, con cada colección te enamoras de tus nuevas propuestas ... estás ahí experimentando, jugando y encontrando nuevas opciones más o menos de hacer lo mismo pero con algo distinto''.

Más que una pieza lo caracteriza el sentido de la proporción.

``A mí no me gusta que ningún traje sea demasiado exagerado o que tenga demasiados elementos de diseño juntos'', indicó. ``Yo soy un gran admirador del cuerpo femenino. Me gusta bañar al cuerpo, siluetearlo... Creo que eso es parte de mi estilo''.

De Venezuela dijo quizás plasmar inconscientemente el uso del color o el uso del drama.

``Los latinos diseñamos muy cómodamente la noche, sabemos diseñar el drama, sabemos diseñar la elegancia... Quizás el diseñador americano es más para la ropa de día, para la ropa sport. El latino pienso que tiene todavía esa influencia del glamour de los 50, del gran traje. Ahí se verá algo de mí como latino''.

¿Qué aspiraciones tiene para los próximos 10 años?

``-Ay Dios!'', dice dejando soltar una carcajada. ``Esta es una carrera sin descanso... Apenas estamos en un proyecto ya tenemos que estar pensando en el próximo''.

Y el próximo podría incluir una segunda línea de ropa e incluso otra de calzados, adelantó.

``En un mundo tan efímero como la moda el sólo hecho de estar acá después de 10 años es un éxito'', concluyó.

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