Sábado, 11 de Octubre 2025
Economía | Fátima Akbari posee el único negocio de carpintería dirigido por una fémina en su país

El ejemplo de una mujer que se abre camino como empresaria en Afganistán

Akbari, de 42 años, tuvo que emigrar a Irán con su familia debido a la guerra afgana, pero a su vuelta en 2003 aprovechó su formación en carpintería para crear un negocio

Por: EFE

Las acciones de Fátima desafían a la cultura machista imperante en el país. ARCHIVO  /

Las acciones de Fátima desafían a la cultura machista imperante en el país. ARCHIVO /

KABUL, AFGANISTÁN (07/JUL/2012).- En el oeste de Kabul, decenas de trabajadoras afganas se afanan en cortar madera en el único negocio de carpintería dirigido por una mujer en Afganistán, donde el rol del sexo femenino continúa reducido al ámbito doméstico.

El negocio, bautizado como Iniciativa Femenina de Carpintería y emplazado en el interior de tres grandes tiendas de campaña, fue creado por la afgana Fátima Akbari y tiene en la actualidad unos 80 empleadas que ganan unos 100 dólares mensuales.

Akbari, de 42 años, tuvo que emigrar a Irán con su familia debido a la guerra afgana, pero a su vuelta en 2003 aprovechó su formación en carpintería para crear un negocio que desafía la convención del pensamiento integrista, aún muy presente en este país.

"Aprendí el oficio cuando tenía 24 años, y decidí montar un negocio y ayudar a las mujeres al volver a Afganistán", cuenta en entrevista a Efe esta valiente emprendedora afgana en la peculiar sede de su empresa.

Akbari, madre de dos hijos y una hija, aprendió carpintería en una empresa de Teherán, donde, recuerda, la única otra mujer era su jefa y sufrió discriminación de sus colegas hombres, hasta que estos se dieron cuenta de su "esfuerzo y talento".

Luego, con esa experiencia, abrió su propio negocio en Teherán y lo aprovechó para dar cada vez más cabida a trabajadoras femeninas, y ya con la entrada de las tropas internacionales en Afganistán (2001) y la caída de los talibanes decidió volver a su país.

Era peor que Teherán, recuerda: "esta es una sociedad masculina y aún más conservadora, así que he tenido que superar muchos desafíos, sobre todo para convencer a las mujeres para que trabajaran", dice.

Al inicio, añade Akbari, los hombres no se avenían a ponerse bajo su mando, así que tuvo que iniciar su negocio junto a sus hijos, y hoy todavía es su hija quien la ayuda en las tareas administrativas en la fábrica.

Su determinación la llevó a poner en práctica cursos de formación en procesamiento alimentario, sastrería, informática, carpintería y estudio del Corán para las viudas de la zona, hasta que se ganó la confianza de los lugareños.

De ese modo, los hombres comenzaron a pensar que se trataba de una persona generosa y comenzaron a permitir que sus hijas trabajaran la madera en las tiendas, aunque Akbari sigue dando preferencia a viudas o esposas de inválidos de guerra.

En Afganistán, las viudas se enfrentan a la perspectiva poco halagüeña de, a falta de empleo o manutención de su marido y convertidas en una carga familiar, verse obligadas a desaparecer de la sociedad y tener que mendigar en las calles.

"Mi pasión -asegura Akbari- es ayudar a las mujeres a obtener un empleo y lograr seguridad en sus vidas. Cada mujer tiene un talento especial, así que hay que conseguir que se impliquen en llevar al país al desarrollo y a reducir la violencia".

"He aprendido a hacer distintos productos; gracias a eso puedo mantener a mi familia", afirmó a Efe una de las empleadas, Zahra Omid, de 45 años.

En la actualidad, el negocio proporciona así al menos una garantía de subsistencia a un puñado de personas en un país destrozado por tres décadas de guerra.

La peculiar empresaria apunta que, no obstante, ha tenido que sobreponerse a la falta de ayudas gubernamentales y que solo cuenta con un programa de ayuda estadounidense, que le subvencionó el proyecto con apenas dos mi dólares (unos 26 mil pesos).

Temas

Lee También

Recibe las últimas noticias en tu e-mail

Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día

Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones