Economía | El salario en Libia no deja caer a las familias en la pobreza Auge de Libia la convierte en 'El dorado africano' Se ha convertido en un imán para trabajadores extranjeros Por: REUTERS 27 de septiembre de 2009 - 10:07 hs TRIPOLI, LIBIA.- A medida que la economía de Libia se recupera después de años de sanciones, este país desértico se ha convertido en un imán para trabajadores extranjeros que se arriesgan a ser arrestados e intimidados por un salario que no deja a sus familias caer en la pobreza. El Gobierno de Libia está usando los crecientes ingresos energéticos para reconstruir la decrépita infraestructura y le ha dado un rol cada vez más grande al sector privado, convirtiendo Trípoli en un terreno para la construcción de hoteles, clínicas, escuelas y edificios de departamentos. Con aproximadamente tres cuartos de los libios en la plantilla del Estado, la mayoría prefiere dejar los nuevos trabajos a los extranjeros. El país del norte de Africa tiene hasta dos millones de inmigrantes comparado con la población de alrededor de 6 millones de habitantes, según informes del Gobierno citados por el Departamento de Estado de Estados Unidos. El Gobierno ha dicho que apunta a reclutar en cinco años a 1 millón de trabajadores extranjeros más, incluyendo a bangladesis y ceilandeses, para reducir el déficit de trabajadores especializados y mano de obra. Pero ya están apareciendo tensiones entre los recién llegados y la población local que lucha para asimilar el rápido cambio después de décadas de aislamiento. Una cálida noche en la capital libia, los ánimos parecen caldeados cuando una multitud de trabajadores inmigrantes espera afuera de un banco para enviar dinero a sus parientes en sus países de origen. Avanzan en tropel y se escuchan gritos cuando hombres con palos los empujan y cierran las puertas del banco. "Volveré mañana. Puede volverse peligroso en las calles por la noche", dijo Lee, un operario de una fábrica, quien hace marcos de ventanas para mantener a una esposa y dos hijos en Filipinas. El hombre afirma que gana 500 dólares al mes, comparado con los 300 que lograba en Filipinas. Le dan alimento y alojamiento, pero dice que el aire en su dormitorio compartido es sofocante y no puede dormir. Después de siete meses dice no tener una buena impresión de los locales. "La gente de aquí no nos ve como a sus iguales porque lucimos como extranjeros y algunos de nosotros somos cristianos. A veces los niños me tiran piedras cuando me doy vuelta", dijo el hombre. "Nos odian. Si te ven beber agua en Ramadán, te apuñalarán. Un libio trató de apuñalarme y escapé", dijo Michael Barhe, un etíope INDECISION El final de las sanciones liberó un espíritu empresarial en Trípoli que carecía de salida cuando estaba prohibida la importación de la mayoría de los bienes de consumo. Las celebraciones de este mes conmemoran los 40 años del golpe de Muammar Gaddafi que se jactó del rol de Libia como una entrada a Africa. Gaddafi ha pedido el libre movimiento de los africanos como parte de su sueño de unos Estados Unidos de Africa. Pero su Gobierno parece incapaz de decidir si conserva a los inmigrantes y legaliza su estatus o los castiga y los expulsa. Allanamientos periódicos contra aquellos que carecen de papeles oficiales y las amenazas de deportaciones en masa han conseguido poco. Los inmigrantes todavía llegan desde el otro lado del Sahara para escapar de la pobreza o el conflicto. Algunos cuentan haber visto cuerpos que caen de camiones atiborrados en las profundidades del desierto. Mientras los libios no estén dispuestos a mezclar y colocar cemento, cocinar en hoteles o cortar sus jardines, los inmigrantes parecen ser demasiado importantes como para perderlos. "El Gobierno culpa a los libios por no emplear a libios y está incluso alentando a los egipcios a irse a sus casas. El problema es que no hay libio que esté dispuesto a salir de la cama por menos de 20 dinares", dijo un hombre de negocios libio bajo condición de anonimato. VACIO LEGAL Las calles de Trípoli están tranquilas en las horas más calurosas del día cuando los residentes descansan durante el sagrado mes de ayuno de Ramadán. Los inmigrantes sub-saharianos esperan con sus herramientas a la sombra de vallas publicitarias o bajo puentes por un trabajo irregular. Yetemgeta Mulu, de 32 años, ha pasado 12 meses en Libia construyendo una fábrica en las afueras de Trípoli. "Hacemos todo a mano, incluso cargar las grandes vigas de metal. No hay máquinas. Mi amigo se quebró una pierna pero no recibió ninguna atención y tuvo que buscar tratamiento él mismo," comentó Mulu. Los inmigrantes viven en una laguna legal permanente. Incluso aquellos que barren las calles y visten un uniforme a menudo carecen de los papeles que podrían mantenerlos fuera de prisión. Algunos inmigrantes planean continuar hacia Europa y permanecen sólo para ganar dinero para pagarles a los traficantes por el ingreso a Italia. Los botes a menudo están repletos y los inmigrantes corren el riesgo de ahogarse o ser llevados a prisión, maltratados o forzados a pagar un soborno para irse, según aquellos que han intentado realizar el viaje. Hoy en día, las posibilidades de llegar a Italia han disminuido después de que Roma y Libia reforzaran su cooperación y sus guardias costeras. El número de personas que llegaron a Italia con vida entre mayo y mediados de agosto fue de 860, comparado con los más de 10 mil del mismo período el año pasado, según la agencia de las Naciones Unidas para los refugiados. Los inmigrantes dicen que los riesgos han aumentado, como así también los precios. Una plaza en un bote costaba mil 400 dólares cuatro meses atrás. Ahora son mil 800 dólares. Los dos intentos de Mulu lo llevaron a prisión y resolvió volver a Etiopía bajo un programa de regreso voluntario. "No hay forma de cambiar la forma de vida en Etiopía. Pero no veo otra alternativa que ir a casa. Al menos mi familia estará feliz de verme y tal vez tengamos mejor suerte ahora" dijo el hombre. Temas Economía Internacional África Libia Lee También Futbol hoy 12 de octubre de 2025: ¿Dónde ver los partidos en vivo? Nos quedamos con sensaciones cortas: Eduardo Arce Hay jugadores que no estuvieron a la altura: Javier Aguirre César Montes intenta justificar la goleada ante Colombia Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones