Deportes | Canseco asegura que McGwire dijo verdades a medias La presión recae ahora sobre Sosa Luego de las declaraciones de Mark McGwire, de haber usado esteroides en 1998, año en que con el dominicano por el récord de cuadrangulares, las sospechas aumentan sobre el caribeño Por: EL INFORMADOR 14 de enero de 2010 - 01:25 hs CALIFORNIA, E.U.- Como si fuese un reflejo, unas de las primeras reacciones tras conocerse la confesión de Mark McGwire de que usó esteroides durante una década, fue acordarse del dominicano Sammy Sosa. Después de todo, Sosa fue quien en la campaña de 1998 protagonizó la electrizante batalla de cuadrangulares que cautivó a las Grandes Ligas y sirvió para revitalizar el beisbol tras la huelga de jugadores, que cuatro años antes dio al traste con una Serie Mundial. Pero Sosa no ha dicho ni siquiera si “esta boca es mía”, luego que McGwire salió a decir el lunes que “me llegó la hora de hablar sobre el pasado y confirmar lo que la gente sospechaba”. El dominicano dirá que no tiene vela en ese entierro, que no hay pruebas en su contra y que sus extraordinarios logros en las “mayores” (apenas uno de los seis peloteros en la historia con por lo menos 600 “home runs”, y el único con tres campañas de al menos 60) son pulcros. La situación no es tan sencilla: quedarse callado no es lo más recomendable para el pelotero caribeño, si es que aún guarda ilusiones de ingresar al Salón de la Fama. Quiéralo o no, Sosa está cubierto bajo el mismo manto de sospechas que hizo trizas la reputación de McGwire, quien lleva tres años sucesivos sin alzar vuelo en la votación para el templo de Cooperstown, con un porcentaje que oscila en un ínfimo 25%. Dentro de muy poco llegará el turno de Sosa para afrontar el juicio de los votantes de la Asociación de Cronistas de Beisbol. Será en diciembre de 2012 cuando se reparta la papeleta con los candidatos para 2013, y en la misma aparecerán los nombres de Barry Bonds, Roger Clemens y Sosa. No es la mejor compañía para Sosa, al tratarse ni más ni menos que los villanos de la película de los esteroides. Su experiencia ante la luz pública sobre el tema fue desastrosa en cuanto a imagen, ya que lució como un personaje acorralado y abrumado por las circunstancias, al verse obligado a comparecer en una audiencia ante el Congreso el 17 de marzo de 2005. Sosa siempre ha proclamado su inocencia, negando haber consumido sustancias para mejorar el rendimiento frente a los cuestionamientos sobre la impresionante evolución de su físico en la década de los noventa, del delgado jugador que debutó con los Rangers de Texas en 1989, al fornido toletero que hizo vibrar a todos con su peculiar brinco al pegar un “home run” con los Cachorros de Chicago. Si la cuestión pasara por sus números, sin factores ajenos al beisbol, Sosa no tendría ningún problema para entrar al Salón de la Fama. Sólo ocho veces alguien ha conectado 60 jonrones en una campaña y Sosa lo hizo tres veces, además de ostentar el récord de la Liga Nacional con seis temporadas seguidas con por lo menos 40 cuadrangulaes. Cuando el año pasado le preguntaron sobre sus posibilidades de atraer la mágica cifra del 75% en la votación, es decir tres de cada cuatro periodistas, Sosa fue enfático al decir que “no tiene miedo” a los cuestionamientos y que “los números están ahí”. “Estoy consciente del trabajo que he hecho en el beisbol y creo ser merecedor de estar ahí”, aseguró. Nadie sabe si Sosa está verdaderamente consciente del impacto en su contra por las meras sospechas de que sus estadísticas fueron infladas “artificialmente”. Esas sospechas quizás sean injustas, pero las mismas influyen al momento de votar. Paradójicamente, McGwire le ha vuelto a superar en una pulseada. Lo hizo en 1998 cuando disparó 70 cuadrangulares contra los 66 de Sosa, y ahora en 2010 con una confesión muy bien orquestada por expertos de comunicación pública, tras cinco años de silencio. Otro problema para Sosa es que McGwire simplemente esquivó las preguntas de los legisladores al limitarse a decir que no iba a hablar sobre el pasado. Esa ambigüedad es su mejor aliado en este momento. La diferencia está en que Sosa sí expresó entonces que nunca había consumido sustancias para mejorar el rendimiento. Si ahora da un giro radical de 180 grados sobre su previa declaración, pues se expone a cargos por perjurio ante el Congreso. Sólo Sosa y su conciencia tendrán la última palabra. Canseco asegura que McGwire dijo verdades a medias El ex pelotero José Canseco aseguró que McGwire se inyectaba desde 1986 y no desde 1989, como mencionó en una entrevista. Canseco evocó su libro, “Juiced”, donde menciona que él mismo inyectó a su ex compañero en Oakland, entre 1986 y 1992. También acusó a Tony La Russa de mentir, luego que el mánager dijo no tener conocimiento previo sobre del dopaje de McGwire. Temas Beisbol MLB Lee También Charros de Jalisco buscará frenar su racha negativa en juegos inaugurales de la LMP Dónde ver EN VIVO los juegos de MLB, HOY 13 de octubre Charros de Jalisco busca redondear el año Duelos de poder en el diamante: la ruta hacia la Serie Mundial 2025 Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones