Jueves, 23 de Enero 2020
Deportes | Vigésima primera corrida de la Feria de San Isidro

Cuando la casta manda... la muerte ronda la plaza

De los Toros con Verdad por FRANCISCO BARUQUI M.

Por: EL INFORMADOR

Madrid (Vigésima primera corrida de San Isidro).- Hay ganaderías con historial; con leyenda; con la solera que solo el tiempo va dando por una larga existencia. Hierros y divisas que han llenado páginas de su paso por la más bella de todas las fiestas, criando el elemento fundamental, eje y víctima las más de las veces, que es uno de los ejemplares más bellos de La Creación… El toro de lidia.

Entre de ellas la portuguesa de Palha ocupa un lugar destacable por significarse como emblemática del campo bravo lusitano por generaciones, y sin importar cambios de direcciones cuando al frente de ella un objetivo fundamental se mira como base por cuanto a bravura y casta que deriva en emoción y espectáculo cuando el palpable peligro está presente.

Siempre me entusiasma ver corridas de este encaste toda vez que revisten interés las lidias que ofrecen y por el autenticismo con el que se presentan.

Desde llegar al coso escuchaba comentarios sobre en qué toro debían de salirse porque el Barcelona jugará contra el Manchester la final de la UEFA, — ignorantes de que el partido completo lo retransmitirían después —, y claro, el cartel por cuanto a toreros pues no, no era de motivación para la masa, sin embargo tres valientes enfrentándose a una corrida cuajada, imponente, seria, astifina de las que yo digo son de “respeto total”, y en el ruedo venteño, reviste un mérito de toda ley.

Debo confesar que sentía en el ambiente algo raro cuando los tres alternantes, poniendo empeño y actitud acorde a las capacidades y recursos de cada uno de ellos, dejaban sentir que los Palhas se habían impuesto y con ello el público estaba a favor de los toros.  Tanto Luis Antonio Gaspar “Paulita” como Paúl Abadía “Serranito” e Israel Lancho venían poniendo de su parte frente a imponentes astados que daban un banquete de casta en sus peleas con los caballos arrancando de largo con enjundia, metiendo riñones y llegando al último tercio exigiendo el carnet a los toreros que no, debo decirlo, no estuvieron a la altura.

Cinco ovacionados en el arrastre con uno corrido en quinto lugar de verdadera excepción, que era de vuelta al ruedo. Triunfo ganadero importantísimo con el que se devuelve el fondo y la esencia de la auténtica fiesta de toros. Así…

Así, el público con los Palhas y los diestros opacados por la emotiva bravura que dio un ambiente completamente diferente por cuanto al ganado al que se había venido padeciendo en los demás festejos.  ¡Olé la sangre brava..!  Cuando al término de la tarde el mayoral, hombre de edad curtido por el sol del campo, salía a saludar recibiendo el batir de palmas de los aficionados.

Empero, hubo entre el público una presente que al entrar a matar Israel Lancho al sexto, quiso aparecer cuando el torero recibió un cornalón en el pecho que trajo a mi memoria a José Cubero Yiyo en Colmenar Viejo y a Manolo Montoliu en la misma Maestranza de Sevilla… Sí, era la muerte que rondó la plaza…

El pitón entró por el tórax colgando a Israel y zarandeándolo cual pelele, — lo que me hacía pensar la de trayectorias y destrozos que le estaría infiriendo —, instantes largos… Larguísimos.  Dramáticos. De tragedia inminente, hasta que sus compañeros lo levantaron de la arena llevándolo a la enfermería.

Un silencio de estupor invadió el ambiente.  Era el tributo de verdad por la grandeza del toreo. Por ese ser único. Por ese ser sin par. Por ese ser ritual incomparable de lujosa verdad en la que un hombre enfundado en sedas y metales, un torero, se rifa la vida en su afán de crear arte frente al peligro.

Y como lo he escrito repetidas veces, quien dude que Dios existe, que vaya a una plaza de toros.  Termino mi escrito con el parte facultativo de la cornada: — Herida por asta de toro con orificio de entrada en hemitórax izquierdo con trayectoria ascendente de veinte centímetros. Penetrando en la cavidad torácica y orificio de salida en el quinto espacio intercostal. Neumotórax y hemitórax llegando al pulmón. Pronóstico muy grave.

Siguiendo con la semana torista, para hoy toros de Cebada Gago para Luis Miguel Encabo, Fernando Cruz y Salvador Cortés.  Que La Providencia acompañe.

Correo electrónico: francisco@baruqui.com

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