Viernes, 24 de Enero 2020
Deportes | De los toros con verdad... Por Francisco Baruqui M.

Cuando el cuerpo se abandona...

Décima quinta corrida de San Isidro

Por: EL INFORMADOR

MADRID, ESPAÑA.- (Décima quinta corrida de San Isidro).- No cabía un alfiler. Calientes los tendidos con altas temperaturas y el curso de un festejo con ganado de Juan Pedro Domecq, — los “artistas” de la lidia a decir de su criador —, que iba siendo un desfile de mansedumbre e invalidez con reses noblonas y sosas, que daban un sentido de intrascendencia a los juegos que ofrecían.

El público harto, caluroso, desesperado con otro cartel atractivo de toreros que se iba tirando por la borda.  Reses devueltas y sobreros de J. Vázquez que tampoco sirvieron para remontar.

La tarde en picada y varios retirándose de los tendidos defraudados, molestos, cabreados, muy cabreados, cabreadísimos con todo y la voluntad permanente de los de la terna con detalles, momentos aislados pero nada más, empero…

Empero saldría el cuarto, segundo de Morante en el que la expresión única, singular, incomparable y sin par de un artista excepcional, — y atención, ¡valiente cabal! Lo que no es frecuente entre los tocados con el divino don del arte —,  proyectaría la sensibilidad torera del que crea la inconmensurable obra a una dimensión, su propia dimensión dando esencia y fondo en su realización plena.

¿Qué fue lo que aconteció?

Que el lance fundamental de capa, la verónica, fue instrumentada en serie de nueve embarcando, cargando la suerte, bajando las manos y con el rítmico juego de brazos en un idilio de cadencia, de sentimiento, de regusto rematando con media para escultura, como esculturales fueron cada uno de los lances. Rota la plaza entregada ante el de la Puebla que embelesado tomaba altura…

Sí, luego vendrían chicuelinas más al paso llevando al astado al penco con armonía y rebozo; el batir de las palmas fue de estruendo con parte del público de pie.  Aquello más que para narrarse escribiéndolo era para verlo…  Para verlo, sí, pero estando ahí en la plaza.

Llegaría la faena de muleta en la que la estética, la hondura, la profundidad y la garra enmarcadas en la filigrana más fina, hilvanaban series con desmayo de toreo roto de ayudados por abajo con la derecha; por el izquierdo no tuvo el burel la misma calidad, — hubo un desarme y debo decirlo pero…  ¿Pero qué significó..?  ¡Nada, absolutamente nada..! —, pues seguiría, otra vez por el derecho una sinfonía de temple, de ese acariciar toreando, ABANDONANDO EL CUERPO, dejando pecho, cintura y muñecas en el recital de formas de torería, de acompasamiento que sacudía las fibras más recónditas de los que nos enamoramos del toreo, que a muchos nos hicieron sentir mariposas en el estómago poniéndonos de pie.  Pases de la firma, dos kikirikis con el más puro sabor sevillano y remates de pecho envueltos en un aroma de arte quintaesenciado que tenían a la concurrencia toda aclamando lo que, se lo aseguro, amigo lector aficionado, ha quedado pá los restos…

La obra de Morante será de efemérides por su contenido impactante como consumación pura del más puro arte de torear…
El moro le pidió la muerte y José Antonio, perfilándose muy en corto y por derecho pinchó en lo alto en el viaje primero para en el segundo sepultar la hoja entera saliendo el de Domecq muerto del embroque.

Que si mata a la primera hubiesen sido las dos orejas… Que solo una porque falló en un intento…

Quiere que le diga una cosa… Me daba, como a muchos, enteramente igual toda vez que el artista, éste único, no va por las estadísticas, que no.  Pero lo que había realizado ahí… Ahí había quedado.

Si por algo haya que recordar de este ferial en el que el lucimiento no ha sido el común denominador, será por esta faena, obra cumbre de un artista de excepción, que, insisto y repito, marcará efemérides en Las Ventas de Madrid.
Como en la plaza torero, escribiendo ahora le sigo batiendo mis palmas…

Uno de los jóvenes en los que veo una proyección de figura grande es, a no dudar, José María Manzanares.  Torero de empaque, de temple, de regusto y expresión que estuvo a lo largo de toda su actuación empeñoso y tesonero sin encontrar respuesta frente al ganado que lidió.  Aislados momentos de pincel pero sin la materia prima para cuajar lo que cuajar le he visto sabiendo de lo que es capaz de realizar.  Un estoqueador de los de pronóstico por cómo realiza la suerte suprema que en su realización cobra altura con dos señoras estocadas de premiación.  En la Corrida de la Beneficencia alternando con “El Juli” y Perera, — vaya cartelazo de tronío —, con poco que la suerte le acompañe se dejará ver, lo aseguro, se dejará ver. Y…

Y confirmó alternativa Rubén Pinar, un chaval que de novillero hizo cifrar esperanzas de auténtica promesa. Con su primero, noble pero falto de poder y fuerza, con poca transmisión anduvo en buen tenor, solo que el sexto que cerraría plaza, — el mejor con mucho de la corrida —, un toro con recorrido y estilo, fijeza y son con el que había que entregarse, no, no consiguió proyectar mirándose por debajo de las condiciones del ejemplar y…

Y mire usted, creo yo que después del maravilloso toreo de Morante, pues…  como que…  ¡Caramba, cuán grande y difícil es esto..!

Para hoy, el último cartel fuerte del serial alternando Juan Bautista, — que va con los Miuras en el coso galo de Nimes —, Miguel Ángel Perera y Alejandro Talavante con ejemplares de Valdefresno.
Que la suerte acompañe.

Correo electrónico: francisco@baruqui.com

Temas

Lee También