Viernes, 17 de Enero 2020
Cultura | Escenificación de verdad

Torerías

Fernando Barrera

Por: EL INFORMADOR

El toreo es una escenificación teatral donde se tiene un guión preestablecido, pero que basa más su desarrollo en la improvisación, mediante el aprendizaje a profundidad de la técnica.

Sin embargo, a diferencia del teatro, el toreo puede tener desenlaces similares, con una pequeñísima variación, que son de verdad, la gloria o la tragedia.

El toreo, a diferencia de las demás expresiones artísticas, tiene el dramatismo como elemento principal, aunado a la incertidumbre, pues en un momento, el público puede estar apreciando una obra cumbre, y en otro inmediato, presenciar la crudeza de la vida misma.

Mientras en el teatro la sangre es artificial, en el toreo fluye de verdad. Ejemplo reciente es la gravísima cornada que sufrió el torero Israel Lancho, en Madrid. Una cornada que además de dramática en su "representación", tuvo consecuencias casi fatales, pues el pitón se internó en la cavidad torácica, causándole severos daños.

Otra diferencia sustancial con el teatro es la llamada cuarta pared. En el teatro se tiene al público generalmente de frente y la interacción es más bien pasiva, pues consiste únicamente en silencios, aplausos, llantos o risas. Pero en la plaza… va más allá.

La interacción con el público se da desde el inicio mismo de la corrida y conforme transcurre la puesta en escena va correspondiendo al torero sin esperar al final del acto, lo que influye de manera directa en la interpretación del protagonista.

Quizá, por esa verdad que solo el toreo posee, ha sido sumamente difícil plasmar en las tablas lo que acontece en la arena y las pocas obras teatrales que existen no llegan a tener el impacto que se da en los cosos -tal vez le falte esa verdad-.

Otra diferencia es el estado anímico del torero, que incide de manera sustancial en la expresión artística, pues a diferencia del actor, difícilmente puede recurrir a técnicas interpretativas, como el método Stanislavski, que ayuda a interpretar un papel mediante los recuerdos de vivencias. Parafraseando a Juan Belmonte, "se torea como se está".

Además, la interlocución entre actores, aparte de ser bajo un mismo lenguaje, es recíproca e incluso de apoyo cuando alguno "pierde el guión"; sin embargo, en el toreo, en fracciones de segundo se debe hacer una decodificación del lenguaje no verbal del astado.

Por ello, aquella sentenciosa frase "La finalidad de la tragedia es conmover y sorprender al auditorio, pero solo transitoriamente". En los toros, es permanente.

fotografiataurina@yahoo.es

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