Martes, 14 de Octubre 2025
Cultura | Son cinco décadas entregado al piano y de haber tocado en 60 países

Joaquín Achúcarro, 50 años “enganchado” al piano

Celebración de medio siglo de carrera con un DVD

Por: EL INFORMADOR

El pianista español Joaquín Achúcarro (Bilbao, 1932) ha vivido otra época, aquélla en la que hacer una carrera como músico llevaba un montón de años y mucho esfuerzo, en la que viajar no se contaba en horas sino en días. De ella, recuerda que lo más difícil fue “empezar”, mientras que ahora lo complicado es “continuar”.

“No me considero un superviviente, pero creo que hay poca gente de mi edad que haga la vida que estoy haciendo yo”, afirma el pianista que, camino de cumplir los 78 años, distribuye su tiempo entre conciertos, aviones y las clases que imparte en la Universidad Metodista de Dallas, donde se levanta a las cinco de la mañana. Procura además practicar un poco de ejercicio, “montar en bicicleta y nadar, para seguir aguantando”.

Confiesa que le parece “pavorosa la velocidad con que puedes empezar a hacer una carrera gracias a ganar un concurso y ver cómo dos años después se acaba porque otro ha ganado ese mismo certamen”.

Grandes críticas

La manera de entender la música y cómo ve a las jóvenes generaciones de pianistas es uno de los temas que Achúcarro, que reconoce no llevarse demasiado bien con las nuevas tecnologías -“no estoy enganchado a internet, sólo estoy enganchado al piano”, bromea-, aborda en el DVD con el que celebra los 50 años de su debut profesional que sitúa en 1959, tras ganar la Royal Liverpool Philharmonic International Competition. Después de aquello, llegaría su primer concierto con la Filarmónica de Londres, en el que cosechó grandes críticas, igual que cuando se presentó en 2006 en el Teatro Degollado, en el marco del Festival Cultural de Mayo (FCM).

Un sonido personal

El DVD, realizado por Opus Art con la colaboración de la Fundación BBVA, ha vuelto a reunir a los cómplices de aquella hazaña, la Filarmónica de Londres, bajo la batuta de Colin Davis, para interpretar el Segundo concierto para piano de Brahms. Incluye además un recital en el Museo del Prado en Madrid (España) -con música de Chopin, Scriabin y Albéniz- y un documental en el que el prestigioso pianista comparte los recuerdos más emotivos de sus inicios, como su primer encuentro con Rubinstein -“para mi padre era Dios”, afirma-, habla de cuáles eran sus ambiciones iniciales -“no quería ser un virtuoso, sino un músico. Necesitaba tener la técnica suficiente para abordar un Tercero de Rachmaninov, un Segundo de Bartok y un Do menor de Mozart…”- y desvela algunos de sus secretos como pianista, que han contribuido a crear un sonido muy personal, que el músico logró “sudando y trabajando”. Recuerda que “en Viena estudiaba 48 horas a la semana. Sólo el domingo lo tenía libre para poder despejar un poco la cabeza”. El documental se nutre también de las alabanzas de algunos compañeros de escenario, como Plácido Domingo, Zubin Mehta y Simon Rattle.

Dar ejemplo

Después de cinco décadas entregado al piano y de haber tocado en 60 países, Achúcarro sigue amando cada tecla que toca. Curioso e inquieto por naturaleza, no cesa de investigar y de buscar nuevas formas de acercarse a las partituras, a cada nota, y todo ello lo traslada a sus alumnos. “Creo que no hay un día en el que no descubra algo nuevo y eso inmediatamente lo comparto con ellos”. Y lo hace con argumentos y sin imposiciones. “A cada uno de ellos le doy el consejo que le hace falta pero, sobre todo, le doy ejemplo poniéndome a estudiar a las seis de la mañana”, subraya.

En cuanto a qué le queda por hacer, afirma que “siempre hay cosas… No toco todos los conciertos de Mozart y me gustaría”.

 

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