Miércoles, 22 de Octubre 2025
Cultura | Un náufrago en el Núcleo Agua Azul

Enfrenta conflictos Museo de Arqueología

La humedad y el abandono son factores que ponen en riesgo el acervo, que consta de piezas que datan del año 500 a.C.

Por: EL INFORMADOR

GUADALAJARA, JALISCO.- Está justo en el Centro, entre avenida 16 de Septiembre y Calzada Independencia, en los cruces de Calzada del Campesino y Constituyentes. Es un inmueble casi cuadrado que mide aproximadamente 14.50 metros de largo y ancho. Sus muros exteriores poseen pequeñas figuras que aluden a la Conquista pero son casi imperceptibles por la cantidad de tags -firma de los grafiteros- que se pueden observar unos sobre otros. En su entrada, una placa describe a dicho espacio: “Museo de Arqueología del Occidente de México, Lic. José Parres Arias”.

A un lado de su nombre se encuentran una serie de hojas pegadas que recuerdan las actividades y el horario. Un guardia está en la puerta y una mujer es la encargada de cobrar tres pesos, precio para ingresar a ver una importante colección. Ella sabe la historia del museo y siempre sugiere comenzar el recorrido por su izquierda.

Aunque es un andar ilustrativo sobre las culturas prehispánicas del Occidente del país, también son evidentes las carencias del Museo de Arqueología del Occidente de México. Algunas vitrinas muestran su abandono con telarañas y otras sufren la humedad que provoca que los vidrios se empañen. 

De dicha situación, el director del espacio, Juan Gil Flores, explica que “el problema de toda la vida ha sido la humedad. El museo tiene 50 años, desde entonces hemos tenido esa dificultad, como la tiene la Biblioteca Pública del Estado. El inmueble está trabajado en un punto, está muy cercano a la Calzada Independencia, donde nosotros sabemos que está el Río San Juan de Dios, que aún entubado hace que permanezca la humedad”.

Agrega que se cuenta con un sistema de ventilación y algunas de las vitrinas empañadas se abren cada 15 ó 22 días. “Ahora es el momento en que el Sol pega sobre las paredes y eso provoca que se evapore”.

De buscar otro tipo de recursos para disminuir el riesgo en las piezas comenta que “hemos hecho muchos esfuerzos, pero la verdad es muy difícil quitar la humedad y eso lo sabemos; las vitrinas en su interior tienen un recubrimiento que hace que sea menos. Hace un año y medio, al exterior del museo se realizó un foso donde se colocó grava”, lo anterior como una manera de disminuir el conflicto.

Sobre buscar otro inmueble adecuado, Juan Gil Flores expresa que “eso sería algo magnífico, pero como están las situaciones ahorita, estamos en un edificio que es ya considerado patrimonio de la ciudad”.

EL INFORMADOR/ Mayra Torres de la O

Para saber
El Museo de Arqueología del Occidente es una obra arquitectónica del tapatío Julio de la Peña. Hace 50 años abrió este recinto con el fin de albergar piezas de las culturas prehispánicas, cuando el gobierno de Agustín Yáñez inauguró el Núcleo Agua Azul, integrado entonces por la Casa de la Cultura Jalisciense, la Biblioteca Pública del Estado y por el museo. El espacio expositivo pertenece al Instituto Jalisciense de Antropología e Historia (IJAH). Se trata de un organismo público descentralizado y sectorizado a la Secretaría de Cultura (SC) de Jalisco.

Los recursos
El Instituto Jalisciense de Antropología e Historia, como un organismo público descentralizado recibirá este 2010 para su operación un presupuesto de un millón 51 mil 710 pesos, cifra muy cercana a la ejercida en 2009, que fue de un millón 42 mil pesos.
El recurso se divide en el mantenimiento del IJAH que tiene a su cargo una biblioteca, en el área de publicaciones que edita entre cuatro y cinco títulos al año y aproximadamente 80 mil pesos se destinan sólo al museo.

Museo de Arqueología del Occidente de México / avenida 16 de Septiembre 889, en el Núcleo Agua Azul / Entrada tres pesos / Cerrado los sábados.

Voces de la comunidad
Deterioro, el mayor desafío


Martín Almádez, presidente del Consejo Estatal para la Cultura y las Artes, considera que su ubicación, pese a nacer en un núcleo cultural, afecta las condiciones del acervo que contiene. “Es un museo que fue recibido con mucho entusiasmo por la comunidad tapatía y poco a poco se fue deteriorando por la falta de mantenimiento. La época de mayor crisis fue en 2001, porque Ramírez Acuña quería desaparecerlo. Su estado es deplorable y da tristeza, es como ver a un náufrago en la avenida y sin un mantenimiento digno, quizá requiere un alto financiamiento o ser cambiado para que sea visitado por más personas”.

Por su parte, Sandra Carvajal, responsable de museos de la Dirección del Ayuntamiento de Guadalajara, señala que no sólo depende del Gobierno el buen funcionamiento y mantenimiento de los recintos, sino de una estrategia para reactivar el espacio. “Finalmente es el estado general de muchos de los museos, que han sido olvidados por el Gobierno porque tienen que ser subsidiados. No puede ser papá Gobierno siempre, se nos ha olvidado la profesionalización, y que los recursos están fuera del museo en la sociedad en general”.

Juan Toscano, doctor en educación y ex cronista de la ciudad, recuerda tiempos mejores. “Fue un centro importante en la época en que lo dirigía Parres Arias. Era una zona de humedad que hizo que la Casa de la Cultura estuviera cerrada. Se hizo este museo para que recibiera el acervo arqueológico, era una dependencia de la Universidad de la Guadalajara (UdeG). Parres Arias le dio mucha importancia y cuando él muere el museo quedó en manos de otras personas y la UdeG fue perdiendo el interés. El presente es crítico, porque no se tienen los recursos necesarios”.

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