Cultura | El escritor cumplió años el 14 de julio Eduardo Lizalde, la voz única de la poesía mexicana El autor ligado a la figura del tigre recibe la Medalla de Oro de Bellas Artes como regalo de su 80 cumpleaños Por: EL INFORMADOR 19 de julio de 2009 - 02:09 hs CIUDAD DE MÉXICO.- Sobran los motivos para rendirle tributo a Eduardo Lizalde, escritor de larga trayectoria dentro de las letras nacionales, reconocido tanto en el país como a nivel internacional, querido y admirado por sus colegas y quizá el heredero mexicano de la poesía que lo emparenta con escritores de la talla de Charles Baudelaire y Arthur Rimbaud. Acaba de cumplir de 80 años, exactamente el 14 de julio, aniversario que es aprovechado por la comunidad cultural para rendirle un homenaje este domingo en el Palacio de Bellas Artes rodeado de amigos y de personalidades del mundo intelectual como Ernesto de la Peña, Vicente Quirarte o Evodio Escalante, por citar solo unos cuantos nombres. En la emblemática Sala Manuel M. Ponce, "El tigre", apodo por el que también se conoce a este autor por la aparición recurrente de este animal en su obra poética, recibirá la Medalla de Oro de Bellas Artes en reconocimiento a su destacada trayectoria. Narrador, ensayista, dibujante, melómano, barítono-bajo, admirador del italiano Tita Ruffo, funcionario, promotor cultural, catador de vinos, degustador de quesos, pero por encima de todo, Lizalde es un poeta reconocido ampliamente por sus colegas y "quien no lee su poesía, contrae una gran deuda consigo mismo, aunque no lo sepa", dice Juan Gelman. Preocupación estética La poesía de Lizalde ha quedado indisolublemente ligada a la imagen solitaria, sanguinaria y hermosa del tigre. Desde la publicación en 1070 de El tigre en la casa y hasta Otros tigres (donde rinde tributo a algunos "tigrómanos ejemplares" como Borges, Quiroga, Rilke y Blake), el poeta ha recorrido todas las formas en que el felino selvático se acerca a la vida del hombre: el acecho condenatorio, la presencia tensa y sigilosa, la criminalidad oculta bajo la apariencia cándida y tierna, la metáfora primera de la soledad, del amor doloroso y el desamor salvaje. "La humanidad es soltera y huérfana, por lo que el ser humano tiene algo de tigre", ha señalado en alguna ocasión Lizalde. "Yo creo que no hay muchos poetas como él y no solo en México, sino en lengua castellana", señala Gelman, quien destaca la fuerza y la belleza de la obra de Lizalde, "ese sentido de poder que le da a la poesía la música de sus versos". En la poesía lizaldiana hay una profunda preocupación estética y una búsqueda por empatar las referencias cultas y tradiciones clásicas con el rompimiento de la métrica contemporánea. Al mismo tiempo, sus poemas están entregados a la pasión, al desgarramiento amoroso y a la sordidez del mundo. Poesía crítica José de la Colina describe a Lizalde como "un poeta que hace la crítica de la poesía, de la política, de muchos aspectos culturales desde sus poemas mismos, es decir, hace una poesía que podríamos llamar crítica e irónica respecto a los temas que trata: la belleza, el amor, los temas convencionales, pero de una manera no convencional, con esa mirada y esa sonrisa ladeada que convierte el poema no en antipoesía, porque, además, tiene un gran sentido de la música, del ritmo, lo convierte en una visión un tanto desencantada". Eduardo Lizalde se acercó desde niño a la literatura. Su padre, ingeniero, dibujante y apasionado de la poesía, le enseñó a leer y a construir sonetos desde muy pequeño. A los seis años, leyó la primera novela de su vida, La perla roja, de Emilio Salgari. Después encontró la figura del tigre en las obras de Kipling y las historietas de Tarzán. Cuando apenas tenía 12 años, estaba ya inmerso en las lecturas de Balzac, Zolá, William Blake y Rainer Maria Rilke. "Empezar a escribir joven es casi una maldición de cualquier escritor que se precie de ser profesional", afirma Lizalde. Por eso, comenzó a publicar pequeños poemas a los 18 años, en 1948, en el periódico El Universal. Escritor elocuente "El trabajo de Lizalde es como para considerarlo como uno de los mejores poetas mexicanos. Ha escrito de forma constante y elocuente. Creo que en todas partes donde contribuyó a la cultura fue muy destacado, pero sobre todo con su obra poética. Toda su obra es digna de leerse y editarse como obras completas. Ha sido de los que cultivan el decasílabo y las formas clásicas de la poesía, además el verso libre", señala Dolores Castro. Lizalde ha dicho de sí mismo: "Pertenezco a la especie de los poetas que practican con irregular continuidad la escritura como la redacción de un diario anímico, por supuesto, nutrido de las experiencias y emociones personales, y algunas veces fielmente autobiográfico, pero por lo general, como el diario de una o varias personas imaginarias". Asegura que "encontrar la propia voz es la angustia permanente del poeta; llevar a la plana en blanco algo que merezca la pena ser publicado sin agregar simplemente tinta al bosque formidable de páginas impresas detrás de nosotros es el drama constante del poeta". Como afirma Carmen Boullosa, "Eduardo Lizalde es una voz única en la literatura mexicana. Lo distinguen la frontal honestidad de sus poemas, su cualidad sonora, su ligera profundidad y el tono que conserva siempre, tan lejano a la solemnidad y tan cercano al misterio. Siempre actual, siempre en ‘el siglo’, no deja de ser la íntima serenidad del valiente que mira a los ojos del tigre sin temblar". Obra principal - Poesía La mala hora (1956) Odesa y Cananea (1958) Cada cosa es Babel (1966) El tigre en la casa (1970) La zorra enferma (1974) Caza mayor (1979) Tercera Tenochtitlán (1983) Memoria del tigre (1983) Tabernarios y eróticos (1989) ¡Tigre, tigre! (1985) Antología impersonal (1986) Rosas (1994) Otros tigres (1995) - Prosa Manual de flora fantástica (1997) Tablero de divagaciones (2003) La ópera ayer, la ópera hoy, la ópera siempre (2004) - Novela Siglo de un día (1993) - Cuento La cámara (1960) - Ensayo Luis Buñuel, odisea del demoledor (1962) Autobiografía de un fracaso. El poeticismo (1981) "Llevar a la plana en blanco algo que merezca la pena ser publicado sin agregar simplemente tinta al bosque formidable de páginas impresas detrás de nosotros es el drama constante del poeta" , Eduardo Lizalde (poeta, melómano e incesante promotor cultural) Temas Literatura Escritores Homenaje Lee También Selección Mexicana entrega reconocimiento a Fernando Quirarte FIL Guadalajara celebra la literatura del continente "Lo que no quería era ser nadie": Premio Nobel de Literatura Mariana Etchegaray escribe “Hasta donde suene mi voz” Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones