Miércoles, 15 de Octubre 2025
Cultura | ‘‘Hace falta sensibilidad y voluntad política de funcionarios municipales’’, asegura Juan Palomar Verea

Desprotegen arquitectura moderna

La Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos sólo protege al patrimonio cultural construido antes de 1950

Por: EL INFORMADOR

Edificio San Carlos, obra de Jorge Rojo Santamaría, considerado dentro de la arquitectura moderna. M. FREYRÍA  /

Edificio San Carlos, obra de Jorge Rojo Santamaría, considerado dentro de la arquitectura moderna. M. FREYRÍA /

Vulnerable, arquitectura posterior a 1950

GUADALAJARA, JALISCO (27/JUN/2010).-
En la Zona Metropolitana de Guadalajara las fincas que se construyeron en el periodo 1950-1970, reconocidas dentro del movimiento moderno o funcionalista, se encuentran cimentadas en un “vacío legal”. Dicho patrimonio arquitectónico no se encuentra contemplado en la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos, por lo que no hay un candado para evitar que los desarrolladores derriben la obra de autor.

De acuerdo con un inventario de la arquitecta Mónica del Arenal y su despacho Albertina Proyectos Culturales, existen 205 fincas de este periodo en los municipios de Guadalajara, Tlaquepaque, Tonalá y Zapopan.

“Muchas de ellas ya fueron modificadas parcialmente, en el mejor de los casos, pero hay muchas construcciones que no alcanzamos a registrar porque fueron derribadas hace años. Las que aún existen tenemos que protegerlas porque representan un periodo histórico de la ciudad”, reflexiona Mónica del Arenal.

Juan Palomar Verea, titular de la Comisión de Planeación Urbana en la pasada administración de Guadalajara, comenta que para lograr que este patrimonio se enmarque en la Ley Federal sobre Monumentos, “hace falta sensibilidad y voluntad política de funcionarios municipales”.

Agrega que todavía es momento de proteger la obra de arquitectos como Julio de la Peña, Enrique Nafarrate, Miguel Aldana Mijares, Eric Coufal, Alejandro Zohn, Jorge Rojo Santamaría e Ignacio Díaz Morales, quienes transformaron la capital jalisciense después de 1950.

Años atrás, la ciudad era tradicionalista en su arquitectura, pero después se erigieron grandes edificios y casas modernas creados por profesores y egresados de la primera generación de la Escuela de Arquitectura de Guadalajara (fundada en 1949).
En opinión de Mónica del Arenal, después de la década de los setenta del siglo pasado se perdió la idea de “hacer ciudad”.

Para resarcir la ruptura que se dio en ese momento, Juan Palomar señala que la Zona Metropolitana de Guadalajara “tiene una gran riqueza arquitectónica y urbanística, así como grandes posibilidades de reinventarse a sí misma, de regenerarse, de encontrar oportunidades, de hacer una ciudad que realmente sea amable y vivible”.

Resalta que desde que hace algunos años en las diferentes administraciones municipales hubo intentos por proteger legalmente el patrimonio moderno, pero “faltó coordinación entre los ayuntamientos para catalogar e inventariar estas fincas”.

Actualmente, la oportunidad es que las nuevas generaciones están “preocupadas por retomar ese proyecto de ciudad, tanto los arquitectos jóvenes que traen otra visión, como los ciudadanos que quieren repoblar Guadalajara”.

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