Miércoles, 15 de Octubre 2025
Cultura | Presentación especial en el Teatro Degollado

Bailar para llenar el alma del público: Elisa Carrillo

Al lado de sus compañeros del Ballet de la Ópera de Berlín y del Teatro Mariinsky se presenta este 7 de julio

Por: EL INFORMADOR

Elisa Carrillo nació en el Estado de México,en 1981.Es la primera bailarina del Ballet de la Ópera de Berlín desde hace un año.ESPECIAL  /

Elisa Carrillo nació en el Estado de México,en 1981.Es la primera bailarina del Ballet de la Ópera de Berlín desde hace un año.ESPECIAL /

GUADALAJARA, JALISCO (05/JUL/2012).- Elisa Carrillo es prima ballerina del Ballet de la Ópera de Berlín —Staatsballet Berlin—. Está en las grandes ligas de la danza y mantiene la humildad, ésa que aprendió de la disciplina. Ella sabe que no puede confiarse ni dormirse en sus laureles. Sigue y sigue. La bailarina busca que los  directores de escena encuentren en sus movimientos y en su rostro “algo especial”.

Para el espectador, que conoce a la ejecutante nacida en Estado de México, 1981, la gracia existe. Elisa Carrillo regresa a la  ciudad acompañada por sus colegas del Ballet de la Ópera de Berlín y de la compañía rusa del Teatro Mariinsky para ofrecer dos funciones, el 7 de julio, a las 20:30 horas, y el 8 de julio, a las 18:00 horas, en el Teatro Degollado.

Elisa Carillo se presentó por primera vez en la ciudad en octubre pasado, en el marco del programa cultural de los Juegos Panamericanos 2011. Ahora, vuelve con una gala de ballet, organizada por la Secretaría de Cultura (SC) de Jalisco.

El repertorio, elegido por la bailarina mexicana, que ofrece esta entrevista por vía telefónica, incluye piezas clásicas, neoclásicas y contemporáneas como "Harlequinade Pas de deux", "Lacrimosa", "La Vivandiere Pas de Six",  "Tchaikovsky Pas de Deux, Manon", "Kazimir colors" y "Grand Défilé".

Los precios para la función van de los 319 a 869 pesos, a través del sistema Ticketmaster.

—¿Qué es lo más valioso que ha aprendido en Alemania?

—He aprendido a valorar las cosas y me refiero a valorar las cosas porque una vez lejos sé todo lo que pierdo y gano al estar allá –en Alemania—. He aprendido a tener una disciplina inmensa y he madurado como persona, porque no nada más uno se va y aprende a bailar, sino que hay que ser responsable. Desde los 16 años, tuve que llevar mi vida sola, coordinarla y organizarla, son cosas que sólo se aprenden con el tiempo.

Todos los días hay que mejorar, no estancarte, sobretodo en esta carrera, porque compites con muchos bailarines y hay que demostrar, siempre, que eres capaz y que tienes algo especial.  No te puedes estancar, tienes que buscar algo nuevo para la gente, para el público, para los directores y para que todos, siempre, estén asombrado o sean feliz de trabajar contigo.

—¿Cómo se describe como bailarina?

—¡Ay! No me gusta realmente definirme como persona, es mejor que eso lo diga alguien más. Soy alguien que se entrega completamente a su profesión y en el escenario estoy al 100 por ciento.  Eso es muy importante para mí. Todo lo que hago me apasiona. Cada vez que me presento, por ejemplo si es un ballet con una historia, trato de mezclarlo con un momento de mi vida, que me hizo sentir una emoción parecida a la que hay que representar.

Para mí, lo más importante es bailar con el corazón, todos lo hacemos. Claro que la técnica es muy importante, pero creo que lo más importante es llegar al alma de la persona, muchas veces he visto espectáculos de danza con bailarines que hacen toda la técnica y, sólo se concentran en eso, se olvidan de que esta profesión se trata de llenar el alma del público, de dar felicidad, alegrías, emociones… Entonces, para mí, eso es lo más importante: buscar la manera de tocar el corazón de las personas.

—¿Las coreografías son para usted, siempre, más que ejecución y movimiento?

—Al final, si te pones a pensar en una buena función, uno puede llegar a las personas cuando haces un salto impresionante o cuando haces un giro maravilloso, pero lo más importante es saber expresar lo que está pasando, que la gente vea que la música y el movimiento hacen que tu cuerpo vibre.

He visto a muchos bailarines, que tienen una función muy difícil, hacen todo lo técnico, pero se ve que están muy tensos o que sólo están pensando en que las cosas pasen, todo les sale perfecto, pero eso es hacer técnica. Aunque a veces algo falle porque no somos máquinas y uno puede ensayar por horas y días y cuando llega la función algo puede fallar, pero lo más importante es que le llegues al público, que tu cara y tu torso expresen todo, y pueda disfrutarlo, al público no le importan lo haya pasado si realmente llenas ese espacio o ese vacío, que quiere llenar a la hora de ver un espectáculo de danza.

—¿Qué forma a un buen bailarín?

—El talento y las condiciones físicas porque no sólo es decir me gusta y siento pasión, no, en el ballet clásico desgraciadamente debes tener el físico, pero la disciplina es algo muy importante, así como la dedicación.

Es una carrera muy bella, de muchos sacrificios, y también de dolores porque utilizas tu cuerpo de una manera extrema. Entonces, un buen bailarín es disciplinado, siempre se mantiene en forma y trata de pensar en lo artístico, no sólo en lo técnico. Para mí eso es un bailarín completo.

—¿Se nutre de otras artes para lograr la expresión, la que busca en el escenario?

—Claro. De las lecturas, de las películas, de la música clásica, cuando tengo oportunidad de ir a un espectáculo, ya sea un concierto o la ópera, lo hago, y de lo que pasa día a día.  

He visto gente, como minusválidos, que sigue luchando, para mí siempre es ejemplo, me inspira mucho a seguir trabajando, a ser mejor, a no deprimirte y decir: ‘yo puedo’. Trato de estar al tanto, aunque tenemos una rutina muy pesada y a veces no te da tiempo de hacer las cosas y me digo ‘como me gustaría leer más, viajar más, ver más cosas o ir a más conciertos’, pero trato, en todo lo posible de hacerlo, de ver películas, y en los viajes de ir a conocer los museos, los templos, todo, porque es importante enriquecerse con la cultura de otros países y de otras tradiciones.

—¿Qué hace la diferencia entre los bailarines de México y de Alemania?

—Todos somos seres humanos y hay gente con talento aquí y en cualquier parte del mundo. Simplemente todos –en el Ballet de la Ópera de Berlín— dejamos nuestros países, dejamos nuestras raíces, para llegar a una compañía con un alto nivel.

Una diferencia física puede ser la altura, pero también en México hay gente alta. No se trata de diferenciar a un bailarín mexicano de uno europeo, yo también soy mexicana y gracias a Dios también pude hacer una carrera allá –Alemania—.  En Europa, uno tiene más actividad física y la gente valora más la danza, está más enriquecida, tiene más oportunidades, hay más coreógrafos y siempre hay cosas nuevas, todos los días en los teatros hay danza moderna o danza clásica. Aquí en México es otra cosa.

En Europa hay muchos coreógrafos de otras partes del mundo, tienen compañías con bailarines de varias nacionalidades, eso hace que trabajes con diferentes maestros y te vuelvas más fuerte.  Siento que no hay mucho que comparar en ese sentido porque así como hay gente muy buena aquí, hay muy mala en Alemania.

—La edad es un factor importante en el ballet. ¿Usted ya marcó una dentro de la danza?

—No y tampoco se puede bailar hasta los 70 años. En esta carrera se termina siendo joven, los 40 o 42 años es una muy buena edad para pensar en el retiro y seguir bailando muy bien, puedes bailar otro tipo de cosas, danza moderna, porque ya no puedes bailar lo mismo que a los 20 años, pero una opción es cambiar el repertorio, ahorita hay muchas cosas de danza moderna y la gente con mayor edad puede adaptarse, también hay cosas que los jóvenes no van a hacer porque tienen la experiencia de los 40 años.

FRASE

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Para mí, lo más importante es bailar con el corazón, todos lo hacemos. Claro que la técnica es muy importante, pero creo que lo más importante es llegar al alma de la persona "

Elisa Carrillo,
bailarina.

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