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Jueves, 12 de Diciembre 2019

Plaza de Santo Domingo, historia viva

La capital del país reserva a los viajeros un rincón lleno de historia, leyendas y muchas palabras por escribir

Por: Francisco González

Caminar por sus plazas, calles, templos y avenidas es sumergirse en los mitos de nuestro país. ESPECIAL / J. Monroy

Caminar por sus plazas, calles, templos y avenidas es sumergirse en los mitos de nuestro país. ESPECIAL / J. Monroy

Atmosférica, misteriosa, etérea. Ciudad de México es una urbe de mil rostros, cuya fundación se hunde insondable en las arenas de la eternidad, que guarda en su memoria los instantes de triunfo y dolor que forman parte de la historia de todos. Caminar por sus plazas, calles, templos y avenidas es sumergirse en los mitos, historias y leyendas que le dan forma a nuestro país. Este fin de semana, nuestro camino nos lleva a un rincón popular, definido por la historia, la tragedia, la reconstrucción y hasta la chabacanería: la Plaza de Santo Domingo.

Enclavada al Norte del Centro Histórico de la megalópolis -en la alcaldía Cuauhtémoc-, todavía hoy se debate el papel que jugó la plaza en la antigua Tenochtitlán. La leyenda más difundida señala que aquí se encontraba la casa del mismísimo Cuauhtémoc, destruida durante la expansión que hicieron los españoles tras la Conquista. Otras fuentes señalan que en realidad aquí estaba edificado el calpulli mexica de Cuepopan.

Sea uno u otro, lo que sí sabemos fue en lo que se convirtió tras la Conquista. Aquí llegó la Orden dominica para construir un convento en honor a Santo Domingo. La edificación comenzó como un pequeño templo, levantado entre 1527 y 1530. A partir de allí vinieron ampliaciones, remodelaciones y devastaciones, pues las inundaciones que azotaron a la capital durante el Virreinato provocaron que fuera hasta el siglo XVIII que se le diera por terminada la construcción de todo el conjunto religioso, aunque duró muy poco su esplendor.

Las Leyes de Reforma durante el gobierno de Benito Juárez desmembraron el gigantesco convento. El monasterio se destruyó para darle paso a la calle Leandro Valle, mientras que la barda del atrio se demolió para convertirse en una plaza pública. Del gigantesco conjunto arquitectónico sobrevive el Templo de Santo Domingo y la Capilla del Señor de la Expiación.

El interior del templo dominico alberga varios tesoros que valen la pena admirarse durante el paseo. Destaca el gigantesco retablo, obra de Manuel Tolsá, con medallones y lienzos que muestran aspectos de la vida de la Virgen María. El Cristo que se encuentra en el altar mayor data del siglo XVI. La leyenda dice que lo donaron al templo un par de ángeles.

Los alrededores

Regresemos al siglo XXI y caminemos por los alrededores de la Plaza de Santo Domingo. Populosa, con sus imprentas sonando a todas horas y cargando la leyenda de que aquí se encuentra “de todo” en cuanto a documentos apócrifos.

De una u otra forma, la plaza ha estado relacionada con la palabra escrita o impresa durante siglos. En los años de la Nueva España y los primeros del México independiente, aquí se encontraba el portal de escribanos, quienes se encargaban de llevar al papel las necesidades de miles de personas, en una época donde saber escribir no era del dominio común.

Al centro de la plaza se encuentra una estatua en honor a la memoria de Josefa Ortiz de Domínguez, por lo que recientemente ha tomado también el nombre de “Jardín de la Corregidora”. La pieza fue creada por el italiano Enrique Alciati, el mismo que diseñó la Victoria alada que corona la Columna de la Independencia en el Paseo de la Reforma.

Además del Templo de Santo Domingo, hay otro edificio en la plaza que destaca por su soberbia belleza colonial: el Palacio de la Escuela de Medicina (propiedad de la UNAM), antes conocido con el menos académico nombre de Antiguo Palacio de la Inquisición. Hoy alberga una serie de exposiciones permanentes, entre las que destacan las dedicadas a la medicina prehispánica, la sala de herbolaria, cirugía reconstructiva y claro, una dedicada a la inquisición.

En la misma plaza se encuentra el Antiguo Edificio de Aduanas, otro monumental legado de la arquitectura virreinal. Hoy funciona como oficina de la SEP. De acuerdo a la página inah.gob.mx, “ésta y la Aduana de Veracruz eran las únicas que se encargaban de los envíos y cargas de la Nueva España. Antes de fungir como edificio de registro comercial, en el siglo XVI este inmueble perteneció al ex convento de la Encarnación y actualmente forma parte del Templo de Santo Domingo”.

¿Nos vamos?

  • Si viajas en autobús, todos los días hay salidas desde la Nueva Central Camionera, a través de líneas como Primera Plus y ETN.
  • Si decides hacerlo en avión, opciones recomendables como Aeroméxico e Interjet se encuentran como opciones cómodas y rápidas para la llegada.

¿Dónde se encuentra?

Enclavado en la alcaldía Cuauhtémoc, se encuentra delimitada entre la calle República de Perú (al Norte); República de Brasil (al Oriente) y la calle Belisario Domínguez (al Sur). Toma en cuenta que es una zona de tránsito popular más que turístico.

¿Dónde me quedo?

W Mexico City es un hotel boutique de alto diseño, cómodo y en una excelente zona para comenzar a explorar la capital del país. Se encuentra muy cerca del Castillo de Chapultepec, ideal para iniciar con tu viaje. Más información en la página www.espanol.marriott.com

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