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Martes, 16 de Enero 2018

La extraña y patética historia

La disputa por este pequeño atolón que alguna vez perteneciera a México, es el punto inicial de una narrativa llena de suceso extraños e inauditos 
 

Clipperton no es más que una barra de arena circular conteniendo una laguna salobre en su interior. EL INFORMADOR/ P. Somellera

Clipperton no es más que una barra de arena circular conteniendo una laguna salobre en su interior. EL INFORMADOR/ P. Somellera

De un lejano atolón coralino llamado Clipperton, en donde sucedieron extrañas, inauditas y macabras historias, cuando la Guerra Mundial estaba en ciernes y México pasaba por las ingenuas y conflictivas situaciones de la época de la Revolución.

¿Qué es un atolón? Una pequeña isla de forma circular que alberga una laguna en su interior.

¿En dónde está? Clipperton está en el Océano Pacífico, a nada menos que mil doscientos kilómetros del punto más cercano a la costa mexicana. Sus coordenadas: 10º18’ norte, y 109º13’ oeste; o sea, “en medio de la nada”.

¿A quien perteneció? A México, claro está; lo mismo que Guadalupe, las Revillagigedo e islas contiguas, según la constitución de 1857

¿A quien pertenece ahora? A Francia, según el fallo que -a sugerencia del Vaticano- emitió Vittorio Emmanuel II (?) a su favor. Ahora es administrada por la Polinesia Francesa.

¿Qué hay ahí tan preciado como para ser tan disputado? Siete palmeras cocoteras aferradas a las arenas de un anillo coralino que rodea a una laguna inhóspita de aguas ácidas, con una roca en medio y guano, mucho guano. A pesar de todas estas peculiaridades tan negativas y decepcionantes, fue reñida por Estados Unidos, por Inglaterra, por Francia; y claro que por México.

¿Por qué se llama Clipperton? Por que se dice que un pirata inglés, que así se llamaba, se refugiaba en los playones del atolón, para asaltar la Nao que venía de China en su travesía hasta el puerto de Acapulco.

¿Y qué fue lo que pasó ahí tan tenebroso? No sé si esta palabra sea adecuada; pero los sucesos inauditos y fuera de serie, si lo son. No creo que a nadie se le antoje ser enviado a un lugar así, para luego -por circunstancias de la vida- se olviden de su existencia. Les platicaré.

En 1908 con el supuesto motivo de defender la posesión (y ocupación) de la isla, Porfirio Díaz envió una guarnición militar a cargo del militar Ramón Arnaud (acompañados de sus esposas, hijos y familiares) con la promesa de mandar un barco cada dos meses para atenderlos y surtirlos de provisiones. Sin embargo, con el estallido de la Revolución, el servicio se suspendió y sus habitantes fueron olvidados. Victoriano Huerta (entonces presidente y muy a su estilo) al enterarse de esto, simplemente hizo oídos sordos y, se olvidó del asunto.

Cuando la guerra ya había estallado, y coincidiendo curiosamente con la llegada al puerto de Acapulco de tres de los marinos olvidados, que peligrosamente habían navegado los más de mil kilómetros en un pequeño bote para pedir auxilio, habiendo encontrado solamente la angustiosa negligencia y desinterés de los huertistas por rescatar a sus compañeros; una goleta estadounidense fue quien, en cambio había encallado precisamente allá en el lejanísimo islote.

El auxilio estadounidense para dicha nave no tardó en llegar, ofreciendo llevar consigo a los 14 hombres, 6 mujeres y 6 niños que aún sobrevivían al terrible escorbuto y las enfermedades que los asolaban. Sin embargo el Capitán Arnaud -celoso de su deber- dijo que no podía abandonar la encomienda que le había sido asignada (¿?). Hambre y desolación y muerte fue lo que siguió en los años posteriores. Su único alimento consistía en peces, aves y los huevos que conseguían de ellas. Los escasos cocos -por tener vitamina C contra el escorbuto- eran reservados para los infantes.

Un día el capitán Arnaud, creyendo que había avistado un barco, salió en su persecución junto con todos sus hombres, menos el farero. Una ola traicionera los hizo naufragar, muriendo todos ahogados.

El farero Victoriano Álvarez, habiéndose quedado solo con  las 15 mujeres y los niños, se auto proclamó rey de la isla, dando comienzo a una serie de violaciones y desmanes. Lógicamente, al ser insoportable la situación, el tal Victoriano fue asesinado por Tirza Rendón, la niñera de los hijos de Arnaud, auxiliada por la misma Alicia Rovira, esposa del capitán, y definitivamente apoyada por todas las mujeres que habían sido victimas del abusivo farero.

El 18 de julio de 1917, el barco de la marina estadounidense USS Yorktown logró rescatar a los últimos sobrevivientes, que se encontraban -ya lo imaginarán- en un terrible y precario estado de salud, tanto física como mental. De novela.

NB: En otro tema; Mmuchas investigaciones que últimamente se han hecho sobre el ecosistema de Clipperton, han arrojado el extraño y triste dato que los Pájaros Bobos (Sula nebouxii), quienes hacen de la isla su santuario, han disminuido dada la excesiva pesca ¡del atún! que barcos de todas nacionalidades hacen en las cercanías. Me explico: el atún persigue a los peces voladores -comida básica de los Bobos- No hay atún, no hay voladores, y por lo tanto no hay el alimento básico para estas aves.

Si la tragedia humana relatada es estrujante, no es menos en nuestros días el daño que en ocasiones hacemos a la Naturaleza. Nunca sabemos sus efectos secundarios.

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