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Domingo, 18 de Noviembre 2018

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El desenlace

Aristóteles Sandoval aterriza en su quinto año de Gobierno con una variedad de desafíos que debe cerrar en los próximos 10 meses

Por: Enrique Toussaint

A 10 meses de culminar su sexenio, el actual gobernador tiene aprobación positiva, de acuerdo con la encuesta publicada por Mural y Zona 3 Noticias. EL INFORMADOR/ J. López

A 10 meses de culminar su sexenio, el actual gobernador tiene aprobación positiva, de acuerdo con la encuesta publicada por Mural y Zona 3 Noticias. EL INFORMADOR/ J. López

Si el sexenio de Aristóteles Sandoval fuera visto como una película, podríamos decir que se puso emocionante hasta que se acercó a su final. Hay un claro antes y después de la sacudida electoral que se llevó el PRI en 2015. El primer trienio se movió en las intenciones, las luchas de poder interno rumbo a la sucesión y las difíciles relaciones con la oposición y, también, con el Gobierno de Enrique Peña Nieto. Percibíamos a un gobernador sin iniciativa política, con nula interlocución con la sociedad civil y sin capacidad para rectificar cuando cometía errores.

A raíz de la derrota de 2015, en donde el PRI entrega la Zona Metropolitana de Guadalajara y la mayoría en el Congreso a Movimiento Ciudadano, Aristóteles Sandoval corrigió en distintas áreas que habían supuesto desgaste para su administración: la Fiscalía General del Estado, la Secretaría de Movilidad, la Comunicación Social. El resultado es que, a 10 meses de culminar su sexenio, el actual gobernador tiene aprobación positiva, de acuerdo con la encuesta publicada por Mural y Zona 3 Noticias -distinta a lo que presentan otros mandatarios de su partido- y todavía conserva la iniciativa política. Es palpable la diferencia con Peña Nieto que se mueve entre la indiferencia y la mofa. Así, a 10 meses de culminar su sexenio, todavía es importante lo que tenga que decir el gobernador, lo vimos en el debate sobre la homologación de los salarios a los policías en la semana que hoy concluye. Un político siempre tiene que ganarse el derecho a ser escuchado, como diceMichael Ignatieff en su gran texto “fuego y cenizas”.

Es cierto, juzgar una labor de cinco años siempre nos obliga a introducir matices y explicaciones. Cualquier opinión absoluta corre el riesgo de pasar por alto algunos datos, privilegiando otros. Sin embargo, a cinco años de su administración, es obligado hacer una valoración de su gestión en cinco temas: seguridad y violencia; movilidad; empleo, desarrollo económico y combate a la pobreza; combate a la corrupción, y por último, estabilidad de las finanzas públicas.

En seguridad, la administración de Aristóteles Sandoval entrega malas cuentas a la sociedad jalisciense. Los datos son contundentes. En homicidios, Jalisco culminó el sexenio de Emilio González Márquez con 66 homicidios en promedio, es decir, 2.2 por día. En contraposición, la Entidad concluyó 2017 con un promedio de 118 homicidios mensuales, 3.9 por día. El proyecto de Fiscalía tampoco dio resultado. De acuerdo con los datos de Jurimetría, organización no gubernamental especializada en investigaciones sobre procuración de justicia, la Fiscalía General de Jalisco es una de las peores del país (25 de 32), ya que solamente uno de cada 200 delitos se denuncia y terminan en una sentencia.

En Movilidad, Aristóteles Sandoval ha hecho más que cualquier gobernador anterior, pero el trabajo está a medias. Es cierto, tendremos la Línea 3 del Tren Ligero -que no es cosa menor-, una Ley de Movilidad con dientes, una apuesta por la Ruta Empresa y proyectos de envergadura en materia de seguridad vial como el famoso “torito”. Sin embargo, hasta el momento la transformación que prometió el gobernador desde su discurso inaugural se encuentra a medio camino: el modelo empresarial, el prepago, la articulación. Los cimientos se pueden desmoronar con facilidad.

Empleo, desarrollo económico y combate a la pobreza son los rubros en donde el gobernador puede sacar pecho un lustro después de haber tomado el cargo. Es cierto que hay muchos claroscuros en materia de salarios y poder adquisitivo de los jaliscienses -pendientes innegables y que analicé en el texto “detrás de la euforia” del 21 de enero pasado-, pero el cambio de tendencia es innegable a la luz de los indicadores. Cuando Aristóteles Sandoval llegó a la silla, 371 jaliscienses caían en pobreza por día, mientras que hoy 300 ciudadanos de Jalisco salen de la pobreza cada 24 horas. Es un cambio de tendencia y aunque no sabemos de la sostenibilidad a mediano y largo plazo, la reducción de pobreza extrema -particularmente- está en los datos que provee periódicamente el Coneval. Y en empleos, el Gobierno del Estado puso las condiciones necesarias para que se generaran 350 mil nuevos puestos de trabajo formales ante el IMSS. La precariedad laboral sigue ahí y el gobernador está obligado a dar una respuesta en el tiempo que le queda en el cargo.
En el combate a la corrupción, la administración de Aristóteles Sandoval arroja resultados poco alentadores, pero intenciones que navegan en la vía correcta. Por un lado, el propio Ejecutivo ha acompañado al Congreso en la construcción de un Sistema Anticorrupción autónomo y con garantías de combate a la impunidad. Tanto en la elección del fiscal como en los nombramientos de los cargos que integran el propio Comité Coordinador, lo que contrasta con las resistencias de algunos mandatarios en otras Entidades Federativas.

Sin embargo, el actual mandatario poco ha hecho para perseguir la corrupción del sexenio anterior y tampoco hemos sabido nada de las irregularidades del sexenio que encabeza. ¿Qué pasó con los moches? ¿Sabemos exactamente qué pasaba con el dinero de Auto Traffic, la empresa que opera el modelo de foto multas? ¿Qué pasa con el desorden administrativo en Salud? La rendición de cuentas en estos casos ha sido muy escasa.
Las finanzas públicas se han estabilizado, indudablemente. No soy de los que cree que la situación de las finanzas públicas durante el sexenio de Emilio González era tan dramática. Sí considero que hubo mucha discrecionalidad en el gasto panamericano y se accedió con facilidad a la deuda para suplir las deficiencias del gasto público. El crédito quirografario es un ejemplo. Por lo tanto, la administración de Aristóteles Sandoval puso en orden la casa y la deuda se mantiene por debajo del 25% del presupuesto del Estado, lo que es manejable de cara al futuro. Fue un gobierno responsable en este sentido.

Si pensáramos en un partido de fútbol, podríamos decir que Aristóteles Sandoval construirá lo más sólido de su legado en los últimos 15 minutos del partido. Depende de la eficacia para tomar decisiones que destrabe los nudos gordianos que tiene en materia de movilidad, en el modelo de seguridad y procuración de justicia, así como con lo firme que se muestre frente a los casos de corrupción pública. De la misma manera, de la voluntad política que tenga para construir una ruta de acuerdos luego de las elecciones de julio y haya un gobernador electo. Aristóteles tiene capital político, veremos si lo utiliza para resolver lo que tiene a medias o si prefiere atesorarlo debajo de la almohada.

YR

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