La reciente muerte de cuatro personas durante las celebraciones futbolísticas en el Ángel de la Independencia ha desatado una fuerte crítica contra las autoridades capitalinas. El periodista Carlos Loret de Mola calificó el suceso como una catástrofe evitable, atribuyendo el desenlace a una supuesta ausencia de mando por parte de la administración de la Cuarta Transformación.En su columna de opinión, el periodista sostiene que los eventos del pasado domingo fueron el resultado de una omisión deliberada por parte de las autoridades locales. Según Loret de Mola, la concentración de personas era un fenómeno con antecedentes claros que debió ser gestionado con mayor rigor para garantizar la seguridad de los asistentes.Sobre la actuación de las autoridades, el comunicador enfatizó: “El estilo de gobierno de la 4T consiste en bajar los brazos y dejar que pase lo que tenga que pasar. No ejercen el mando. El estilo de gobierno es no gobernar”.El columnista argumenta que, con base en las cifras de asistencia previas —que escalaron desde los 120 mil hasta el millón de personas reportado tras el partido contra Ecuador—, el riesgo era “absolutamente previsible”. Señala que la autoridad no impidió el acceso cuando las calles alcanzaron niveles de hacinamiento crítico, ni contuvo la euforia de la multitud a pesar de las señales de alerta registradas en partidos anteriores.Loret de Mola subraya que existían múltiples indicadores de peligro previo a la tragedia, incluyendo incidentes violentos en Los Cabos y la reciente muerte de un conductor en circunstancias similares. Pese a este escenario, el despliegue de 4 mil elementos de seguridad en Paseo de la Reforma no fue efectivo.“Mandó a 4 mil policías al Paseo de la Reforma con la detectable orden de no hacer nada. A atestiguar. En las narices de la policía, no sólo fue el hacinamiento asfixiante. Fue también la violación descarada de la ‘ley seca’”, señala el periodista al detallar la venta irregular de alcohol y sustancias prohibidas en la zona.Respecto a las declaraciones de la jefa de Gobierno, Clara Brugada, quien sugirió que su administración emitió un llamado preventivo para evitar las concentraciones, Loret de Mola es enfático en distinguir la responsabilidad gubernamental de la ciudadana.Si bien reconoce que existe una responsabilidad individual en la convivencia pública, el columnista advierte que esta no sustituye la obligación del Estado: “Las tragedias colectivas no se juzgan por la conducta del ciudadano ideal, sino por la capacidad de las autoridades para prever que cualquier exceso individual o colectivo no desemboque en una catástrofe”.La columna cierra con un llamado a la acción, instando a las autoridades a modificar su estrategia ante futuras concentraciones masivas, bajo la premisa de que la actual gestión de riesgos pone en peligro la integridad de los ciudadanos.Con información de Carlos Loret de Mola*** Mantente al día con las noticias, únete a nuestro canal de WhatsApp ***OA