El municipio de Ecatepec dio un paso importante en materia ambiental con la recuperación de 123.8 hectáreas inundadas del humedal El Caracol, una zona que durante décadas permaneció degradada y que ahora forma parte de un ambicioso proyecto de restauración ecológica que contempla la recuperación total de 800 hectáreas.La alcaldesa Azucena Cisneros Coss presentó los avances de esta iniciativa, considerada una de las principales apuestas de la administración municipal para mejorar la gestión del agua y recuperar espacios naturales estratégicos en el Valle de México.De acuerdo con las autoridades, el proyecto busca convertir a El Caracol en el parque ecológico más grande de la Zona Metropolitana del Valle de México, integrando áreas de conservación ambiental, espacios recreativos y un importante refugio para aves migratorias y especies nativas.La intervención contempla 550 hectáreas destinadas a zonas inundables y otras 270 hectáreas para actividades recreativas y de convivencia familiar. Hasta ahora, se han construido 2.5 kilómetros de bordos, además de 10 bordos radiales concluidos y tres más con un avance cercano al 90 por ciento.Las autoridades explicaron que El Caracol fue durante décadas un ecosistema acuático ligado a actividades productivas como la pesca, la recolección y la explotación de sal. Sin embargo, a partir de la segunda mitad del siglo XX la zona sufrió procesos de desecación, urbanización y abandono que alteraron significativamente su equilibrio ambiental.La recuperación del sitio también implicó la liberación de terrenos ocupados de manera irregular desde 2019, permitiendo el inicio de las obras hidráulicas y ambientales que comenzaron formalmente en enero de este año.Especialistas involucrados en el proyecto señalaron que El Caracol funcionará como un humedal de tipo léntico, es decir, un cuerpo de agua estable y sin corrientes continuas. Este sistema favorece procesos naturales de filtración y depuración que permiten mejorar la calidad del agua sin necesidad de tratamientos químicos intensivos.Además de captar agua pluvial y residual, el humedal contribuirá a la recarga de mantos freáticos, la regulación de inundaciones y la estabilización de los suelos de la región.Otro de los beneficios esperados es la producción de oxígeno y la mejora de la calidad del aire. Debido a estas características, especialistas consideran que el proyecto podría convertirse en un regulador climático natural para una parte importante del Valle de México.Uno de los efectos más visibles de la restauración ya comenzó a manifestarse con el regreso de diversas especies de fauna silvestre. Autoridades reportaron la presencia de garzas, patos, águilas y distintas especies de flora endémica que habían desaparecido de la zona durante años.Asimismo, El Caracol vuelve a consolidarse como un punto estratégico para miles de aves migratorias que atraviesan el centro del país durante distintas épocas del año.La recuperación de estos ecosistemas resulta especialmente relevante debido a la pérdida acelerada de humedales en diversas regiones de México, considerados fundamentales para la conservación de la biodiversidad y el equilibrio hídrico.De acuerdo con las estimaciones oficiales, alrededor de 200 mil habitantes de colonias cercanas recibirán beneficios directos gracias a la recuperación del humedal. A nivel regional, más de 2 millones de personas en municipios vecinos podrían verse favorecidas por la mejora de los cuerpos de agua.En términos ambientales, los impactos positivos alcanzarían a cerca de 10 millones de habitantes del Valle de México, principalmente por la regulación climática, la mejora de la calidad del aire y la conservación de los recursos hídricos.Con la recuperación de El Caracol, Ecatepec busca transformar una zona degradada en un espacio de valor ecológico y social que combine la conservación de la naturaleza con oportunidades de recreación y educación ambiental para las futuras generaciones.TG