Viernes, 23 de Febrero 2024
México | CRÓNICAS DEL ANTROPOCENO

Del zoobentos a la política

Estamos lejos de poder proteger los fondos marinos por la falta de acceso a la información, el escaso vínculo entre los científicos y el gobierno y por la falta de seguimiento de los programas

Por: Norma A. Santibáñez

Si queremos proteger los océanos, necesitamos conocer los impactos que generamos sobre todas las formas de vida que habitan en los ambientes costeros y marinos. CORTESÍA/Aranza Rodríguez

Si queremos proteger los océanos, necesitamos conocer los impactos que generamos sobre todas las formas de vida que habitan en los ambientes costeros y marinos. CORTESÍA/Aranza Rodríguez

Las decisiones políticas que tomamos sobre los océanos ponen en riesgo la supervivencia de las formas de vida, desde los más pequeños microorganismos hasta los grandes mamíferos marinos. El estudio del zoobentos nos muestra cómo funciona el mundo del cual dependemos.

Cuando la gente piensa en los animales marinos, inmediatamente surgen ejemplos como peces, ballenas, delfines, tiburones, y probablemente el elenco de “Bob Esponja”. En efecto, los crustáceos, gusanos, y moluscos son los animales dominantes en todos los océanos del planeta, pero además de ellos, 20 grupos más de los 36 grupos de animales conocidos en el mundo viven en los fondos marinos. Esta gran diversidad de formas de vida que comparten un mismo hogar se agrupa bajo el nombre de zoobentos. Todos estos animales mantienen una estrecha relación con los fondos, durante o al menos una etapa de su vida, ya sea entre o sobre el sedimento. El zoobentos presenta un amplio rango de tamaños desde muy pequeños, como la mitad del diámetro de un cabello humano, hasta más de 5 centímetros. En el mar, se encuentra desde el nivel de playa hasta la oscura profundidad del abismo. Aunque también algunos de estos grupos de animales viven en los fondos de agua dulce como los ríos, lagos, lagunas, cenotes, etc.

Nuestra relación con el mar se reduce al uso y a los beneficios que podemos obtener de él. Sin embargo, a través del estudio del zoobentos podemos comprender cómo han funcionado los océanos desde hace más de 500 millones de años. Ya que el zoobentos participa en el reciclaje y almacenamiento de los nutrientes, además de ser el alimento de otros animales. También su estudio nos permite conocer los impactos que ocasionan nuestras actividades sobre los océanos debido a la poca o nula movilidad que tiene el zoobentos. Es decir, sabemos que algunos de estos animales desaparecen cuando el agua está contaminada (sensibles), otros toleran ciertos niveles de perturbación (tolerantes) y algunos cuantos aparecen sólo en ambientes muy contaminados (oportunistas). Estos cambios de respuestas son aprovechados para un método que llamamos “índices bentónicos”, con los cuales se miden la salud biológica de los fondos marinos y sus resultados son fáciles de interpretar por el público. Si en un lugar solo aparecieran animales oportunistas, el índice marcaría un color rojo, indicando sitios altamente contaminados.

Aunque a nivel mundial se usan índices bentónicos para conservar los fondos marinos, en México aún no existen criterios que los protejan. Es importante tener en cuenta, que desde un punto antropogénico, nosotros obtenemos energía, alimento, medicamentos y material para la fabricación de tecnologías de los fondos marinos, a través de industrias como la petrolera, pesquera, farmacéutica y minera. Por esto es importante regular dichas industrias para lograr un uso extractivo sostenible.

En un intento por avanzar en el tema en 2023 la Comisión Intersectorial para el Manejo Sustentable de Mares y Costas organizó talleres para participar en la actualización de la Política Nacional de Mares y Costas de México (PNMCM), en los cuales se convocó al sector gubernamental, académicos y asociaciones civiles. Sin embargo, aún estamos lejos de tener la capacidad de proteger los fondos marinos por la falta de acceso a la información, por el escaso vínculo entre los científicos y el gobierno y por la falta de seguimiento de los programas al terminar un periodo gubernamental. Si queremos proteger los océanos, necesitamos conocer los impactos que generamos sobre todas las formas de vida que habitan en los ambientes costeros y marinos. A través del uso de índices bentónicos podremos comprender mejor cómo “trabaja” el zoobentos en los fondos marinos, es decir, pueden mostrarnos tal como el mundo funciona.

Sobre la autora

Norma A. Santibáñez-Aguascalientes es investigadora posdoctoral CONAHCYT adscrita al Instituto de Ciencias Marinas y Pesquerías de la Universidad Veracruzana. Su línea de investigación se ha centrado en la aplicación de índices bentónicos, indicadores ambientales y socioeconómicos para brindar un diagnóstico ambiental del sur del Golfo de México. 

Para saber

Crónicas del Antropoceno es un espacio para la reflexión sobre la época humana y sus consecuencias,  producido por el Museo de Ciencias Ambientales de la Universidad de Guadalajara, que incluye una columna y un podcast disponible en todas las plataformas digitales.

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