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Lunes, 19 de Agosto 2019

Pese a riesgo, se aferran a vivir en cauce de arroyo en Zapopan

La crecida del arroyo El Garabato es un peligro para los vecinos de Villas Perisur, zona donde hay más de dos mil 500 edificaciones irregulares

Por: El Informador

Las autoridades hicieron del arroyo un canal pluvial, pero en los últimos años ha sido insuficiente. EL INFORMADOR/E. Barrera

Las autoridades hicieron del arroyo un canal pluvial, pero en los últimos años ha sido insuficiente. EL INFORMADOR/E. Barrera

Hace 27 años, María de Jesús construyó su casa sobre la calle De La Bondad, en la colonia Villas Perisur, a sólo cuatro metros del arroyo “El Garabato”, que el pasado domingo se desbordó durante una intensa tormenta.

Ella es una de las pocas habitantes de esa cuadra que sí tiene escrituras; otros vecinos edificaron sobre al arroyo hace apenas tres años, sin medir los riesgos.

Cuando María de Jesús llegó, el arroyo era una corriente escasa. Sin embargo, conforme se erigieron más fraccionamientos, la zona se convirtió en un cauce de aguas negras, hasta que las autoridades decidieron entubarlo y hacerlo un canal pluvial.

De acuerdo con el Ayuntamiento de Zapopan, no todas las fincas construidas alrededor de “El Garabato” son irregulares, pues también hay jardineras y patios. No obstante, para retirarlos es necesario un dictamen de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) que fue solicitado hace más de un año.

María de Jesús no piensa irse del hogar que construyó con su familia. Defiende que, en comparación con otros predios de alrededor, tiene todo en regla. Ella pide a las autoridades una “solución real” para evitar que el cauce del río vuelva a desbordarse y ponga en riesgo a su familia, porque cada temporal la situación de alerta es permanente.  

Murallas en las puertas

Conforme pasa el tiempo el agua sube cada vez más y la muestra está en que algunos vecinos han construido bardas en las puertas de entrada para evitar que la corriente entre y acabe con sus pertenencias.

Otros vecinos amurallaron sus patios traseros, espacios que además invaden la zona natural del arroyo y forman parte de las cerca de dos mil 500 edificaciones irregulares que hay en el punto, según aseguró el alcalde Pablo Lemus.  

Aunque sí hay sentido común. “No se puede ir contra la naturaleza. El agua va a seguir su cauce y, aunque levanten las bardas, la presión va a seguir haciendo que colapsen”, reconoce María de Jesús, vecina de la colonia Villas Perisur. “No queremos que nos amurallen”, pide. “Ya vinieron ingenieros y dijeron que lo mejor es hacer el cauce más bajo, pero las autoridades no lo han tomado en cuenta”.

Pero tampoco es el único sitio. En la Mariano Otero, cerca del bosque La Primavera, también edificaron junto al arroyo Seco, sin medir el riesgo que esto representa.

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