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Domingo, 15 de Diciembre 2019

Enfrentan el reto de apartarse del alcohol otro fin de año

La asociación tiene ocho décadas desde su fundación; los grupos de ayuda han logrado que miles se alejen de los vicios

Por: El Informador

Diciembre es un mes particularmente complicado para hacer frente al alcoholismo. Por eso los grupos de ayuda resultan un apoyo invaluable. EL INFORMADOR / F. Atilano

Diciembre es un mes particularmente complicado para hacer frente al alcoholismo. Por eso los grupos de ayuda resultan un apoyo invaluable. EL INFORMADOR / F. Atilano

“Hola, soy Ernesto y soy alcohólico”, dice un hombre ante otros compañeros presentes en la sede de Alcohólicos Anónimos (AA) en Tlaquepaque. El coordinador indica las reglas y el único requisito para estar en ese sitio: querer dejar de beber.

“Ánimo, Ernesto”, le responde a coro el “Grupo Sobriedad”, reunido en un aula con equipales acomodados en filas de cinco. Hombres y mujeres se suman a la sesión de la una de la tarde.

Estas fechas, afirma Ernesto, son particularmente complicadas para quienes luchan a diario contra esa enfermedad. Reconoce que, al menos él, tiene “miedo” de las festividades de fin de año.

“Porque sé que no puedo controlarme. Con un solo vaso de tequila o una cerveza puedo seguirla por días. La regué muchas veces en cada festividad… No quiero volver a eso”, cuenta.

En los folletos que se entregan en el ingreso se lee: “Nuestro objetivo primordial es mantenernos sobrios y ayudar a otros alcohólicos a alcanzar el estado de sobriedad”. Navidad y Año Nuevo son dos fechas en las que se persuade a festejar con alcohol y aunque no faltan los programas preventivos, para una persona alcohólica es una tentación para recaer.

Sara es otro de los miembros del “Grupo Sobriedad”. Ella comenzó a beber a los 14 años, aunque desde hace tres dejó todo; incluso las drogas que consumía porque no sólo ella, sino sus hijos, padecieron las secuelas de esas adicciones.

Y aunque tiene tiempo que no lo hace, reconoce que todavía no está “sólida” como para dejar el trago en estas fechas. “Las navidades son muy fuertes. Te invitan a beber y sacar tus traumas, pero gracias a la solidaridad de mi familia he podido sobrellevarlas”.

No sólo en diciembre la probabilidad de recaer es alta, sino en cada fiesta. Por eso es que Sara se “blinda” faltando, si no es necesario asistir, con el objetivo de no recaer. “Agarrar un vaso de vino es muy fácil, pero otra vez se va a joder mi vida y yo ya no quiero”.

La sede de la doble A en Tlaquepaque consta de un pequeño cuarto lleno de cuadros con reconocimientos, estantes con literatura especial, los 36 principios bajo los cuales se rigen sus miembros (12 pasos, 12 tradiciones y 12 conceptos) y un atrio de madera con el nombre del grupo grabado. Esa es el aula segura en la que cada miembro puede contar su historia y proceso sin miedo a ser juzgado.

Todos tienen que decir su nombre. Los demás tienen que responder a su presentación. En la palestra cada miembro tiene 10 minutos para narrar su historia y sus progresos.

Café y pan se reparten en la sesión. La asociación costea esos aperitivos con las aportaciones voluntarias de quienes se reúnen para desintoxicarse. No se piden donaciones y tampoco es una obligación aportar.  

“Agarrar un vaso de vino es muy fácil, pero otra vez se va a joder mi vida y yo ya no quiero”.

Doble A tiene bastante tiempo en pie. Ernesto, por ejemplo, está allí desde que José López Portillo era Presidente de México. “Comencé a beber a los 15 años”, comparte. “A los 30 ingresé por primera vez pero no pude quedarme mucho tiempo y me salí. Después de que un 10 de mayo hice un relajo en casa de mi madre, decidí entrar definitivamente. Hoy ya tengo 40 años sin beber”.

En esas cuatro décadas le pasó de todo. Incluso llegó a pensar que moriría durante una borrachera. “Hice mucho la lucha para dejar de beber: Medicinas, brujos, juramentos y nada hacía que yo parara”.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada año se producen 3.3 millones de muertes en el mundo causadas por el consumo en exceso de alcohol. La asociación comparte ese dato a sus miembros con la intención de que reduzca la enfermedad. Hoy se encuentran en más de 181 países, según su página de internet, y son más de dos millones de miembros los que se han recuperado del alcoholismo gracias a sus diálogos y apoyo en común. 

Vías de apoyo

Alcohólicos Anónimos es una comunidad que hoy se extiende por 181 países en el mundo, pero que inició en 1935 en Ohio, Estados Unidos,. William Griffith Wilson y Bob Smith fueron sus fundadores a escala global, aunque a México llegó en 1946, cuando Lester F., procedente de una de esas asociaciones, comenzó a vivir en la Ciudad de México. Él pidió que le mandaran el material de apoyo en español y así difundió el mensaje.  

Entre el acervo que maneja la asociación se encuentran revistas, folletos y libros. Todos enfocados a la recuperación de quien padece esa enfermedad. Para solicitar apoyo, la doble A en México cuenta con los teléfonos (01-800) 2169-231, o bien, consulte más detalles en su página de internet: Sitio Oficial de Alcohólicos Anónimos México

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