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Viernes, 23 de Febrero 2018

Muertes de soldados rusos resaltan riesgo de guerra en Siria

Reportes rusos describen justo ese escenario, en el que un número desconocido de contratistas del ejército de Rusia murieron la semana pasada en una contraofensiva estadounidense

Por: AP

Elementos de ambas partes luchan contra los últimos vestigios del grupo Estado Islámico en Siria. EFE / ARCHIVO

Elementos de ambas partes luchan contra los últimos vestigios del grupo Estado Islámico en Siria. EFE / ARCHIVO

Es un escenario temido por muchos en la confusa guerra que se libra en varios frentes en Siria: Una confrontación en la que tropas estadounidenses, en respuesta a una provocación, maten a soldados o mercenarios rusos en un hacinado campo de batalla.

Reportes rusos difundidos el martes describen justo ese escenario, en el que un número desconocido de contratistas del ejército ruso murieron la semana pasada en una encarnizada contraofensiva estadounidense. Pero el secretario de Defensa Jim Mattis y otros funcionarios de Estados Unidos señalaron que no cuentan con información de víctimas, y el Kremlin no confirmó el fallecimiento de ningún ruso. Las autoridades estadounidenses también indicaron que el gobierno ruso no ha presentado una denuncia sobre el deceso de alguno de sus ciudadanos.

Lo que no está a discusión es la confusa y cambiante naturaleza de un campo de batalla en el que tropas de varios países se encuentran unas con otras, lo que incrementa la posibilidad de enfrentamientos violentos. Ya sean accidentales o intencionales, estos enfrentamientos conllevan el riesgo de arrastrar a Washington y Moscú a una situación que se ha evitado de manera cuidadosa incluso en los momentos más oscuros de su relación: que sus tropas entren en guerra directa entre sí.

Las fuerzas rusas respaldan al gobierno sirio en su guerra contra grupos opositores, algunos de los cuales cuentan con respaldo de Estados Unidos. Elementos de ambas partes luchan contra los últimos vestigios del grupo Estado Islámico en Siria. Y autoridades militares de Rusia y Estados Unidos mantienen contacto diario para evitar accidentes en el campo de batalla.

Fuera de toda duda está el cruento ataque estadounidense del 7 de febrero, lanzado en respuesta a lo que el Pentágono definió como una andanada de fuego de tanques y artillería por parte de varios cientos de combatientes “pro régimen” en la provincia de Deir el-Zour, una zona del este de siria en la que se han esparcido los últimos miembros del Estado Islámico entre los campos petroleros. El teniente general Jeffrey Harrigian, comandante de las fuerzas aéreas de Estados Unidos en Medio Oriente, dijo a la prensa que sus tropas respondieron con una gran variedad de ataques aéreos.

Durante más de tres horas, aviones de combate estadounidenses F-15E, bombarderos de precisión B-52, helicópteros de combate AC-130 y Apache y drones Reaper dispararon contra las fuerzas hostiles en tierra, que de acuerdo a Harrigian, avanzaban cubiertos por el fuego de artillería, morteros, cohetes y tanques. La ofensiva aérea detuvo el avance de los atacantes y destruyó un número no especificado de piezas de artillería y tanques, indicó, pero no proporcionó un estimado de bajas ni un panorama general de los agresores.

SA

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