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Miércoles, 12 de Diciembre 2018

Ex zar fronterizo propone zonas seguras para lidiar con crisis migratoria

Alan Bersin considera que tanto EU como México deben cambiar sus políticas migratorias para, juntos, hacer frente a fenómenos como la caravana migrante

Por: El Informador

Bersin comenzó su carrera como fiscal general en la frontera Sur de EU durante la administración de Clinton y fue secretario de Asuntos Internacionales en el gobierno de Obama. EL INFORMADOR/J. Lomelí

Bersin comenzó su carrera como fiscal general en la frontera Sur de EU durante la administración de Clinton y fue secretario de Asuntos Internacionales en el gobierno de Obama. EL INFORMADOR/J. Lomelí

Alan Bersin, exsecretario asistente de Asuntos Internacionales y Representante Especial para Temas de la Frontera de Estados Unidos (EU), propuso la creación de zonas seguras en países como Honduras, Guatemala y El Salvador, para lidiar con la actual crisis migratoria en esa región.

Bersin indicó que se requiere reformar a fondo el sistema migratorio de México y Estados Unidos para combatir a largo plazo a los fenómenos que se están dando en los últimos tiempos, como la caravana migrante que partió de Honduras, recorrió Guatemala y México, y ahora está en espera de solicitar asilo político en EU. “Esto requerirá que los Estados Unidos arreglen su sistema de asilos que está roto. Y México deberá desarrollar todo un nuevo sistema migratorio que considere que ya no es un país que envía a los migrantes, sino a través del cual los migrantes transitan e incluso donde permanecen”.

De la misma manera, México deberá ser capaz de recibir en calidad de refugiados a quienes de verdad lo requieran. Los migrantes que hagan su solicitud, agregó Bersin, deberían esperar en dichas zonas seguras, donde recibirían un trato digno y acorde con los derechos humanos.

El estadounidense propuso un sistema similar al Acuerdo de Tercer País Seguro que EU tiene con Canadá. El objetivo sería que México y la Unión Americana se repartan responsabilidades de manera que los migrantes puedan solicitar asilo en el primer país al que lleguen, sin posibilidad de trasladarse a radicar en uno de los otros dentro del tratado. 

Campamento de migrantes centroamericanos cerca de la frontera entre México y EU. AFP/G. Arias

El futuro es norteamericano

Alan Bersin habló sobre el presente y futuro de la frontera entre México y Estados Unidos y la relación entre ambos países. Destacó que en la última década se ha desarrollado una política de corresponsabilidad en la línea limítrofe que actualmente atraviesa por una crisis humanitaria.

La llegada de centroamericanos desplazados agrupados en una caravana que permanece estancada en Tijuana, se convierte en un tema central para ambos gobiernos y en medio de una transición del poder en el lado mexicano.

Bersin comenzó su carrera como fiscal general en la frontera Sur de Estados Unidos durante la administración de Bill Clinton y fue secretario de Asuntos Internacionales en la administración de Barack Obama.

—¿Cómo ha cambiado la relación entre México y Estados Unidos en los últimos 20 años?

Durante casi 60 años hubo muy poca coordinación entre los gobiernos de México y Estados Unidos en el tema de migración. En los noventa comenzó la cooperación entre las administraciones de Clinton y Zedillo. Alcanzó un nivel muy alto en los siguientes gobiernos. En los últimos 10 años se ha desarrollado una política de corresponsabilidad en el manejo de la frontera. El problema actual entre la administración de (Enrique) Peña Nieto y (Andrés Manuel) López Obrador y la política de la frontera es que tenemos una crisis que en el pasado podríamos haber evitado por la cooperación que existía. Esperemos que se pueda resumir el diálogo una vez que termine el periodo de transición.

—¿Es un riesgo que las políticas de Donald Trump y López Obrador afecten a largo plazo la relación México-Estados Unidos?

Hay una posibilidad de que un populista de izquierda, como lo es López Obrador, y un populista de derecha, como Trump, pudieran tener un choque que podría terminar el tipo de cooperación que hemos tenido en el pasado. Pero yo soy un gran creyente en la fuerza de la relación entre los dos países, porque en última instancia, está basada en los hechos. Hemos formado una estrecha relación en comercio, cultura, entre nuestra gente. Más de 10 millones de mexicanos viven en Estados Unidos. Más de un millón de estadounidenses vive en México. Así que tengo una gran fe en que el futuro de Norteamérica es fuerte. Todos somos norteamericanos. El futuro es norteamericano. Un ejemplo fue el TLCAN, el cual Trump dijo que buscaba retirar. Estamos hablando de una plataforma de producción de 700 mil millones de dólares en comercio anual. Esos son hechos que él no podría ignorar y por eso tenemos un acuerdo nuevo. López Obrador y Trump tendrán que desarrollar una relación que beneficie a ambos países.

México es la economía número 13 en el mundo. Y dentro de una generación tendrá una economía más grande que la de Alemania. El país necesita comenzar a repensar sus políticas de migración y refugio. Y lo hará, pero para eso se necesita reconocer que no puedes simplemente permitir a miles de personas pasar por tu país, particularmente si Estados Unidos y México de verdad tienen una seguridad compartida en cuanto a la seguridad fronteriza.

—¿Qué opina de las decisiones que ha tomado México para contener y apoyar a los migrantes y sobre la reacción de Estados Unidos en la frontera?

Hay dos principios para el manejo de la frontera. El primero es que se debe mantener el respeto hacia los derechos humanos. Pero es igual de importante que se conserve el Estado de Derecho. Debe haber un proceso ordenado. Lo que sucedió el domingo pasado, debido a la falta de cooperación entre las autoridades de ambos países fue una situación fuera de control. Los migrantes superaron a las autoridades mexicanas y lograron acercarse lo suficiente a la frontera para arrojar piedras a la Patrulla Fronteriza y tratar de cruzar. Las autoridades fronterizas de Estados Unidos son un cuerpo altamente profesional, pero se llevará a cabo una investigación para poder averiguar si fue una respuesta desproporcionada.

—Hay versiones que indican que la caravana fue impulsada por actores que persiguen fines políticos, ¿qué opina de estos rumores?

Me parece que hay tres grupos que ha recibido beneficios de esta situación. Primero, los grupos de izquierda que quieren una colisión de la administración de Trump con los migrantes. Falta una victoria política de la administración en ese punto. Hay que considerar que los grupos migrantes no llegaron a pie, sino en vehículos. Hay recursos que los llevaron y se debe descubrir quién los pagó. El segundo grupo beneficiado son los cárteles. Ellos quieren una colisión política entre Trump y López Obrador. Por supuesto que ellos no quieren que haya cooperación entre los gobiernos. El tercer grupo son los gobiernos de América Central, que no han se han hecho responsables de la situación. Me parece que sería de mucho interés averiguar por qué las caravanas tienen apoyo para crear una situación de conflicto fronterizo como la que existe hoy y que hace un mes no existía.

—Además del flujo migratorio, el narcotráfico es otro de los grandes problemas en la frontera. ¿Cómo se debe abordar esta situación?

Ha habido mucho progreso en manejar los problemas de la frontera, pero estos no han desaparecido. Tenemos flujo de armas del Norte a Sur y un flujo de drogas de Sur a Norte. Eso es un problema que tomará tiempo resolver pero que se debe enfrentar en conjunto para desarrollar soluciones. Se deben terminar las pandillas en México y erradicar el uso de drogas en Estados Unidos para erradicar el problema. Esa es la amenaza de hoy: perder la confianza que se ha desarrollado entre las aduanas mexicanas y los oficiales fronterizos. No quiero una frontera perfecta, pero sí una que funcione, sea segura y que mejore día con día.

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