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Jueves, 21 de Febrero 2019

Donald Trump, 730 días en el Salón Oval

Un actor político puede imponer su estilo siempre y cuando con sus políticas públicas beneficie a todos los sectores sociales

Por: Federico Torres Torres

Al frente. Se cumplen dos años de la presidencia de Donald Trump, un hombre que antes de ser político fue empresario, por lo que está acostumbrado a tensar al máximo cualquier negociación hasta lograr sus objetivos.

Al frente. Se cumplen dos años de la presidencia de Donald Trump, un hombre que antes de ser político fue empresario, por lo que está acostumbrado a tensar al máximo cualquier negociación hasta lograr sus objetivos.

Diferencias. El mandatario estadounidense ha tenido problemas con varios mandatarios, como Ángela Merkel (Alemania), cuando se discuten temas de migración, defensa y comercio.

Diferencias. El mandatario estadounidense ha tenido problemas con varios mandatarios, como Ángela Merkel (Alemania), cuando se discuten temas de migración, defensa y comercio.

Detenido. El gobierno estadounidense lleva casi un mes parcialmente cerrado, todo un récord para ese país, ante las exigencias de Trump.

Detenido. El gobierno estadounidense lleva casi un mes parcialmente cerrado, todo un récord para ese país, ante las exigencias de Trump.

Un periodo de cuatro años al frente de un gobierno puede convertirse en un breve suspiro que no ayudaría a un gobernante para cumplir con sus promesas de campaña que pactó con sus electores.

Son mil 460 días (tiempo de gobierno en Estados Unidos para un mandato) que, al no ser bien aprovechados, se convierten en un lastre para el líder de un gobierno, e interminable mandato y pesada carga para los ciudadanos que votaron por él, convencidos de que su trabajo daría frutos.

Este pudiera ser el caso de Donald John Trump, el 45º presidente de los Estados Unidos de América (EUA), quien antes de representar a su pueblo desde el mítico Salón Oval, era un empresario exitoso del sector inmobiliario acostumbrado a negociar tensando al máximo la liga para así conseguir sus objetivos, y que hoy como presidente del mundo libre, sus tareas de gobierno se acercan más a caprichos que a estrategias elaboradas por sus asesores que integran su War Room (Cuarto de Guerra).

¿Cuáles son los hechos más relevantes que respaldan mi premisa en sus primeros 730 días de gobierno?

1. Su estrategia de comunicación basada únicamente en su persona y en sus mensajes mañaneros que envía vía Twitter: Trump pone la agenda de EUA basado en lo que observa por televisión cada mañana y que en cascada tiene efectos internacionales no siempre positivos, pues no consulta los contenidos que difunde con sus voceros y politólogos, lo cual le proporciona resultados adversos y pérdidas incalculables al no medir las consecuencias de sus palabras.

2. Gabinete Dividido: Nunca ha habido tantos cambios en la cúpula de un gobierno americano como en el presente. Trump, ha perdido 40% de su equipo cercano de trabajo desde el 20 de enero de 2017. Herbert Raymond McMaster, Rex Tillerson, Gary Cohn y Hope Hicks, así como varios voceros, son parte del personal que han decidido en las últimas semanas apartarse de sus encargos o han sido despedidos con malas formas por el propio presidente.

3. Alianzas con los países tradicionalmente amigos: Inglaterra, la Unión Europea (UE) en pleno, Australia, México, Canadá, por solo citar algunas naciones, históricamente aliadas de EUA, han tenido inexplicablemente roces internacionales de gran calado con Trump.

La propia primera ministra alemana, Ángela Merkel, líder indiscutible de la Unión Europea y que ha llevado a los germanos a buenos niveles de bienestar, se ha enfrentado con él por temas como migración, defensa y comercio. Con Inglaterra, su socio más antiguo, tiene diferencias por la forma en que Theresa May, la primera ministra, lleva el Brexit (su salida de la UE).

Con México y Canadá tuvo serios desacuerdos previos a la firma del Tratado de Comercio que se efectuó después de numerosas reuniones de negociación el 30 de noviembre del año pasado en Argentina.

4. Juego de vencidas con demócratas y republicanos: Gobernar en independencia, que significa comunicar con asertividad y establecer fuertes negociaciones y cabildeos con propios y extraños, requiere también de habilidad y oficio político para mantener la nave en curso. Otra palabra clave que se desprende de gobernar se denomina gobernanza, que se basa en la eficacia, calidad y buena orientación de la intervención del Estado.

En el acto de gobernar intervienen los gobernantes y los gobernados, de modo que ambos puedan relacionarse en la toma de decisiones lo cual conduce a la gobernanza. Para ilustrar lo anterior, analicemos el siguiente ejemplo:

En estos momentos el gobierno de Estados Unidos lleva parcialmente cerrado más de 20 días (es un récord para este país) dentro del proceso llamado shutdown. ¿Cuál es la razón para mantenerse así?, Trump solicitó recursos para construir el MURO con México dentro de una edición más de caprichos y como no se le otorgaron, fácil… cerró el gobierno. Más de 800 mil funcionarios dejaron de percibir sus salarios, paralizando nueve secretarías. La gobernanza se quedó de lado.

Donald Trump sin duda ha tenido avances en su gobierno, entre ellos la firma de libre comercio con Canadá y México, su retiro del acuerdo transpacífico de cooperación económica, cerrar su frontera por abusos comerciales extranjeros que afecten injustamente a los trabajadores americanos, levantar los obstáculos que impusieron Obama y Clinton para que se permita el avance de proyectos de infraestructura de energía vital, como el oleoducto Keystone, el reemplazo para el juez Antonin Scalia, entre uno de los 20 que tenía en una lista para confirmarlo en el cargo y comenzar a expulsar a los inmigrantes ilegales, acción que tiene muy feliz a su base electoral.

Todos estos logros para su gobierno, si bien son más de alcance doméstico, si le permiten maniobrar para buscar su reelección, una vez que las elecciones legislativas de medio término, recientemente efectuadas, no lo dejaron imposibilitado para hacerlo. En una palabra, los demócratas no le noquearon, políticamente hablando, e incluso ganó un par de escaños más de los que tenía en el Senado. Los Gobernadores que fueron electos en este mismo proceso quedaron equilibrados entre ambos partidos y sí, en la Casa de Representantes, Donald Trump obtuvo una derrota que supo más a empate al hacer las cuentas al final.

El comportamiento político de Donald Trump está inserto dentro de una serie de cambios en el mundo que se vuelcan en contra del sistema establecido, es decir, luchan contra el establishment para encontrar sus segmentos electorales y ofrecerles cosas que muchas veces no están bien sustentadas ni presupuestadas pero que, sin duda, son cambios aplaudidos por los mismos. Los discursos y mensajes de estos líderes se convierten en sí mismos en la estrategia para impulsar estos gobiernos llamados populistas.

El escenario ideal para la geopolítica es que pronto nuestros líderes mundiales, incluido sin duda Trump, encuentren las mejores rutas para una sana convivencia.

Es deseable que todos y cada uno tomen decisiones para el beneficio de sus regiones, sin olvidar que todo está conectado en esta Aldea Global a la que todos deben abonar para mejorarla; pareciera que estamos contribuyendo para envolver al mundo en un gran caos que a la postre será difícil de destrabar.

 La razón debe imperar por encima de las emociones y los intereses individuales ya no juegan en el arte de gobernar; hoy se requiere trabajar de manera armoniosa con aliados y en equipos de alto desempeño.

*El Mtro. Federico Torres Torres es jefe de la Academia de Comunicación Política e Historia de la Universidad Panamericana (UP).

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