Martes, 11 de Mayo 2021

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Sequía de ideas

Por: Diego Petersen

Sequía de ideas

Sequía de ideas

La falta de agua se agudiza en todo el país. Años secos que repiten su ciclo, pero cada vez tienen mayor afectación merced al cambio climático, al hacinamiento urbano, a la falta de políticas públicas en materia hidráulica, a la mercantilización del agua. Lo único que no podemos decir es que no sabíamos que llegarían periodos de mayor sequía, los años malos, aunque nadie pudiera predecir con exactitud la fecha y la profundidad (valga la ironía) de la crisis.

Cuando hay abundancia, cualquiera es buen gestor. Es en la escasez cuando las malas decisiones y los malos administradores se notan. Hoy los tres niveles de gobierno están sometidos a una enorme presión por la falta de agua y las instituciones evidencian sus debilidades. Muchos de los que nadaron de muertito mientras había agua hoy chapotean en el lodo de las indecisiones o, peor aún, de las malas decisiones, esas que se toman al calor de la política y la visión de corto plazo. Las grandes ciudades, particularmente Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey, tienen detenidos sus proyectos de abastecimiento y, como suele suceder, la escasez se ceba en los más pobres, ampliando la brecha de la desigualdad.

La Comisión Nacional del Agua está seca de recursos y de proyectos. En dos años y medio de gestión el gobierno de López Obrador, no ha sido capaz de generar una nueva política hídrica para el país. Tienen muy claro qué no quieren, todo lo que, dicen, huele a pasado corrupto (y hay una parte en la que tienen razón), pero han sido incapaces de proponer proyectos alternativos con fundamento técnico.

Un día el gobernador nos dice que sí hay agua y otros que estamos secos; los tandeos no respetan lo que ellos mismos prometen; las pipas no llegan; la irritación aumenta.

El gobierno de Jalisco, y particularmente el gobernador Alfaro, están atrapados en su propio discurso. No hay manera de salir del embrollo en el que ellos mismos se metieron cuando, como valientes opositores, criticaron y descarrilaron los proyectos que hoy quieren rescatar. Hay, además, severos problemas de operación: los números no les salen, un día el gobernador nos dice que sí hay agua y otros que estamos secos; los tandeos no respetan lo que ellos mismos prometen; las pipas no llegan; la irritación aumenta.

Los gobiernos municipales, por su parte, hacen lo que mejor saben hacer: subrogar la responsabilidad.

La sequía es real, pero más lo es la sequía de ideas. Necesitamos nuevas políticas de agua que vayan más allá de los lugares comunes y que partan de cinco premisas básicas: 1) El agua es un bien escaso, y cada día lo será más. 2) Es un recurso natural y, por tanto, un problema ambiental que requiere soluciones ecológicas que consideren al territorio y a quienes lo habitan. 3) Es un derecho humano, por lo que cualquier solución debe ser de todos y para todos. 4) Todos tenemos derecho al uso del agua, nadie tiene derechos de propiedad, por lo que, sea en el campo, la industria o la ciudad, todos estamos obligados a tratar y retornar el agua que usamos. Finalmente, 5) el agua es un servicio público, que implica obras de captación, potabilización y conducción. Sí, aunque a algunos no les guste, hay que hablar de tubos y de tarifas.
Hagamos política, política del agua. Discutamos.

diego.petersen@informador.com.mx

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