Viernes, 26 de Febrero 2021

LO ÚLTIMO DE Ideas

Ideas |

Larga vida para el COVID-19

Por: Gabriela Aguilar

Larga vida para el COVID-19

Larga vida para el COVID-19

Sentir que otra vez estás contagiado de COVID-19 después de haberlo estado, atribuir a “la edad” o a la ansiedad provocada por el aislamiento las repentinas lagunas mentales y buscar motivos para justificar el agotamiento que llega así, de la nada, son solo unos cuantos, poquísimos síntomas del Síndrome Post Covid, “Long Covid” o Covid persistente que -por cierto- ya le asignaron un código en la Clasificación Internacional de Enfermedades. 

En lo que los investigadores aprenden a diario de las múltiples manifestaciones del virus, yo, y me parece que muchos otros también, creímos que después de haber librado la batalla todo volvería a la normalidad. Pues no. 

Después de salir del confinamiento que decidí hacer en el Centro de Aislamiento Voluntario de la Universidad de Guadalajara (CAV), tardé en medir las distancias de mis movimientos; me asusté y desesperé en más de una ocasión por detener mis pasos intempestivamente, porque en segundos no sabía en dónde estaba. Estaba desorientada y parecía como que el cerebro se “reseteaba” en ese momento. 

Creía que era el resultado del confinamiento estricto que llevé; sin embargo, los días me permitieron conocer más testimonios de la gran cantidad de síntomas que quedan, aparecen nuevos, se van otros… igual que los primeros días de las manifestaciones del virus en el cuerpo.

La Sociedad Española de Médicos Generales difundió a mediados de diciembre una infografía con los síntomas COVID-19 persistente, casi lloro nada más de leerla, me sentí tan identificada ¡no era solo yo! 

Manifestaciones cardiacas, digestivas, respiratorias, neurológicas, de coagulación, oftálmicas, etcétera, y cada una con dos o tres representativas de la clasificación a la que pertenecen. La lista es grande. 

Concluí que reprimía lo que sentía porque creía que estaba exagerando. Luego conoces de casos en donde el insomnio y la depresión aparecen o se potencializan. Y así como la dinámica mundial que llevábamos se perdió con la declaración de la pandemia y casi nada volvió a ser igual, lo mismo está ocurriendo con las personas después de padecer COVID-19. 

Vista borrosa, pérdida abundante de cabello, dolores musculares, noches en las que no puedes dormir boca arriba, sentada es mejor para que no llegue la tos seca, náuseas, el inesperado dolor de cabeza, piel reseca… Recuerdo que después de 18 días, cuando volví a ver a mi hija me dijo: “Mamá ¿por qué me ves así?”, quizá no reparé lo mucho que creció en ese tiempo y yo lejos de ella, o quizá aprecié con detenimiento la perfección de una mujer de casi cuatro años como nunca lo había hecho. 

Eso, la vida nos regala una oportunidad maravillosa de contemplar todo otra vez de distinta manera, con otra mirada, te das cuenta que vives mejor sin tanto y que el mundo se detuvo, de alguna forma, durante el confinamiento como portadora de COVID-19. Así se detuvo para los millones a los que ha alcanzado el virus; unos ya no están aquí. El resto, mientras batalla con los efectos del contagio por quién sabe cuánto tiempo, puede que aprecie los días mejor que antes. Algo bueno debemos sacar de esto.


puntociego@mail.com

Coronavirus

Temas

Lee También