Martes, 18 de Enero 2022

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Gobernadores en la vacación

Por: Salvador Camarena

Gobernadores en la vacación

Gobernadores en la vacación

Hay que ser algo insensato para aspirar al puesto de gobernador/gobernadora de un estado en México. Del que sea. 

El peso de la gobernabilidad y, en contraste, endebles instrumentos para ejercer la misma; acuciantes necesidades de la población, pero escasez de recursos; el montón de intereses creados por poderes fácticos locales y nacionales; impredecibles calamidades naturales o humanas y, por si fuera poco, los torcidos alambres de nuestro federalismo harían desistir a cualquiera. 

Pero por lo visto hay demasiados que no lo ven así, y tras unas casi siempre disputadas elecciones se convierten en la señora o el señor gobernador. Y hasta ponen cara de felicidad al asumir el fruto de su ambición (o vocación, si gustan). 

Durante seis años, entonces, se deberán a sus paisanos. Y de manera justa e injusta, estos achacarán todo mal a esa persona a cargo del gobierno. El gusto, sin embargo, dura poco. Las promesas de campaña siempre son demasiadas, e incluso en el escenario de que no se presenten imprevistos catastróficos, la realidad es muy dura de roer en solo seis años. 

Pero si contra toda lógica uno buscó esa responsabilidad, y ofreció hacer y deshacer sin límite, ¿se tiene derecho a pedir vacaciones?, ¿es legítimo que un gobernante se asuma como un trabajador más y alegue beneficios laborales para ausentarse días o semanas? 

En el fin de año los mandatarios Enrique Alfaro de Jalisco, Cuauhtémoc Blanco de Morelos y Samuel García de Nuevo León se tomaron vacaciones. Dos de ellos asumieron tras las elecciones de 2018, el neoleonés apenas en octubre. Dicho de otra forma: a los primeros se les está terminando el tiempo, el tercero prácticamente ni ha iniciado. Y a pesar de ello se ausentaron del cargo. (Ojo, seguro hubo otros vaquetones dejaron la silla vacía y vacacionaron sin avisar, pero ese es otro tema.)

Una o un gobernador en México no debería vacacionar. Da igual si lo hace con discreción o si en congruencia con su talante frívolo presumen haber capturado en la Baja un pez espada, como Samuel y Mariana, la pareja en el Ejecutivo de NL.

En nuestro país la larguísima pandemia ha golpeado a las familias más que en otras naciones, los pronósticos económicos son lúgubres mientras la violencia se muestra imponente. 

Ante tales bestias propias del Apocalipsis, qué pretexto puede aducir el líder de una entidad federativa para pedir vacación. ¿Que está cansado? ¿Que ya chole con las olas del COVID-19? ¿Que la economía es responsabilidad federal? ¿Que ya no aguanta las mañaneras ni al de Palacio? ¿Que cumplió las semanas y le tocan sus días? ¿Que en fin de año nunca pasa nada? ¿Que el gobierno debe vacacionar? ¿Que es muy cumplidor? ¿Qué tiene equipo de sobra y él estará al pendiente?... 

Parte del éxito en las encuestas de AMLO es que envía el mensaje de que madruga a chambear. Imagínense, como dice él, si además de desmañanarse supiera trabajar como presidente. Igual y sería un trancazo como gobernante, no solo como grillo. 

Nadie pide seres que incansables, sino políticos sensatos que al asumir el cargo entiendan que la oportunidad de servir termina demasiado pronto, que convertir el tiempo en un recurso al que se le extrae el máximo provecho al intentar gobernar eficientemente seguro agota, pero vale la pena. Y que más agotados estarán siempre muchos de sus gobernados a quienes nadie paga la vacación. Y menos que nadie el gobierno.

Además, ya luego serán cualquier cosa, pero casi seguro nada más importante que gobernador de su estado. Ah, pero algunos de ellos piensan en la vacación. 

sal.camarena.r@gmail.com

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