Domingo, 16 de Febrero 2020
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Geny Mendez

Por: Maya Navarro de Lemus

Geny Mendez

Geny Mendez

Todos nos hemos preguntado en algún momento: ¿Por qué no tengo éxito? ¿Por qué inicie haciendo una cosa y termine haciendo otra (innecesaria)? ¿Dónde me perdí?

Todo esto sucede por algo muy simple, no tengo un objetivo. Cuando yo no comprendo porque hago las cosas termino por no realizarlas o hacerlas equivocadas.

Todo inicia con mi diálogo interno. ¿Cómo me hablo? ¿Cómo me narro las cosas? Mi narración es lo que me cuento todo el día, sobre mí y sobre el mundo. Para que las cosas que realmente deseo sucedan, tengo que detallar que es exactamente lo que quiero lograr y qué sucederá una vez que lo haya conseguido.

Haciendo un recuento del año pasado, mes por mes, evento por evento, puedo determinar que fue lo que sucedió que no me permitió llevar a cabo ese proyecto, de trabajo, social, personal, al mismo tiempo me permite visualizar todas aquellas cosas que inicie y no termine pero que tampoco eran importantes, tenemos la tendencia a querer abarcar demasiado o movernos en diferentes campos al mismo tiempo y ahí empieza nuestra brújula a desorientarse. Lo que hace la diferencia en los eventos es el significado que tú les das, no existe el perder, solo existe el ganar o aprender. Hacer pocas cosas centrales, no periféricas aquellas que pueden hacer un cambio en nuestra vida. Aquí la importancia de ser detallados, determinado un orden de prioridad, que me permita hacer aquello que es indispensable para obtener un máximo resultado con los menores pasos posibles, darme un plazo, cuanto deseo invertir, conocer mis herramientas, metas medibles, alcanzables, con una ventaja específica y que yo conozca por donde ir, qué emoción me ayudará a realizarla, el objetivo es fundamental, me mantiene atento y enfocado, cuando tú te posicionas correctamente, ves mas allá de tu horizonte habitual, tienes muy claro tu rol, entonces puedes elegir aquellas estrategias, métodos, capacidades que te permitan trazar una nueva ruta. Buscar nuevas respuestas diferentes a las habituales. El núcleo central de nuestra vida es saber donde estamos, pero sobre todo a donde queremos llegar. Movernos y conocer la dirección es fundamental, cuando tenemos la dirección correcta, ciertamente llegaremos. Si la dirección que tomé no me da lo que necesito, pues la cambio, la abundancia es un flujo al cual todos podemos acceder. Algo importantísimo es saber que no todas las cosas las puedo hacer yo solo, aquí viene otra interrogante: ¿En quién puedo confiar? ¿Cómo seleccionar quién me ayudará? Preguntar a los que más saben es algo a considerar. Cuando yo sé qué, y a quién puedo delegar, estoy un paso adelante, aquí mi tarea fundamental es supervisión, sobre todo, tomar en cuenta que los procesos llevan una carga de estrés y de emociones negativas las cuales debo constantemente reducir, si yo no estoy al pendiente de cada proceso no puedo esperar que alguien más lo haga por mi.

Tenemos que observar muy de cerca ese saboteador que surge de repente y quiere destruir todo lo que hemos creado, aquí podemos aplicar la técnica de cinco minutos: “espera un momento” no te lo puedes negar, resiste al impulso irresistible de destruir, de culpar, de herir, porque de lo que ya hiciste te puede ser aún muy útil, y aquello que dejaste de hacer te servirá como aprendizaje.

El único modo de cambiar nuestro mundo exterior consiste en cambiar antes que nada nuestro mundo interior. Es posible decirnos que existen muchas formas de lograrlo.

Cualquier resultado que obtengamos en nuestra vida depende de lo que hagamos cada día, si hablamos con nosotros cada día, antes de actuar, la calidad del resultado corresponderá a la intensidad de nuestro diálogo, si este diálogo no existe el resultado será la casualidad. Aquí la diferencia de una vida exitosa y una vida bloqueada constantemente de fracasos y resultados mediocres.

Solo participando con una gran pasión, entusiasmo y una motivación profunda, podremos estar a la altura de nuestro verdadero potencial, y poder experimentar todo lo que sea posible en nuestra vida, y esto nos hará decir: Gracias Vida. El agradecimiento es un acto independiente de la condición, que se refiere a un hecho, el hecho es la vida misma, vivir.

AÑO 2020. Por un futuro de realización y agradecimiento.

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