Domingo, 07 de Marzo 2021

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¿”Eso” es música…?

Por: Jaime García Elías

¿”Eso” es música…?

¿”Eso” es música…?

Muchas que llegaron a ser obras consagradas, fueron rechazadas por el público y por los críticos en ocasión de su estreno. Fue el tiempo —“supremo juez”, lo llamó Paul Dukas— quien emitió a su favor, en última instancia, la sentencia definitiva.

En el caso de la Sinfonía No. 2, Homenaje a Posada, del chihuahuense Armando Luna Ponce (1964-2015), incluida en el sexto programa de la Primera Temporada 2018 de la Orquesta Filarmónica de Jalisco, la noche del jueves en el Teatro Degollado, es probable que los aplausos que cosechó, salieran más de la cabeza que del corazón; que fueran más reconocimiento del público al alto grado de dificultad que representa para los músicos traducir en sonidos esa partitura infernal, que al valor intrínseco de la misma.

Si por música se entiende un conjunto de sonidos combinados, que por lo general resultan agradables al oído, habrá que decir que la música propiamente dicha, en esa velada, comenzó con Fratres, en instrumentación para violín solista, percusión y cuerdas, del estonio Arvo Pärt. Sin ser aún una obra consagrada, de repertorio, Fratres, por ortodoxa, por respetuosa de los cánones, fue un bálsamo para el oído después de las disonancias infernales —valga la reiteración— que la precedieron. Y dio, además, ocasión al lucimiento de Maxwell Pardo, principal de la sección de violines segundos de la OFJ, quien fungió como solista y dejó constancia de técnica depurada y sensibilidad.

El plato fuerte del programa fue la Sinfonía No. 3 en La menor, Op. 44, de Rachmaninov a cuya obra sinfónica se ha dedicado la temporada. El joven director español Sergio Alapont, huésped en el pódium, quien ya había solventado exitosamente las dos obras iniciales merced a su mesura gestual y a su control de todas las secciones de la orquesta, sacó partido a las exigencias sonoras de la partitura y particularmente a los pasajes iniciales del segundo movimiento, con solos de corno, arpa y violín: los más bellos de una obra que, por lo demás, se queda muy por debajo de las mejores páginas de su autor: los conciertos 2 y 3 para piano y orquesta, la Segunda Sinfonía y la Rapsodia sobre un tema de Paganini, inexplicablemente omitidas en la programación del ciclo.

El programa se repite este domingo, en la misma sala, a partir de las 12:30 horas.

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