Jueves, 22 de Octubre 2020

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El país que no identifica a sus muertos

Por: Rubén Martín

El país que no identifica a sus muertos

El país que no identifica a sus muertos

Así como la privación ilegal de la libertad de 43 normalistas de Ayotzinapa en septiembre de 2014 despertó en la conciencia nacional la gravedad del fenómeno de las desapariciones en México, el vergonzoso episodio de los tráileres que pasearon indignamente cadáveres por distintos puntos de la zona metropolitana de Guadalajara, hace dos años, reveló al país y al mundo que a la crisis de homicidios y desapariciones, la sociedad mexicana tiene además una grave crisis forense.

Tras los tráileres refrigerantes contratados por el gobierno de Jalisco en 2018, se cayó en cuenta del desastre en que están convertidos los servicios médicos forenses de la mayor parte de estados de la república. 

Desde entonces y presionadas por las organizaciones que buscan a sus desaparecidos, las autoridades estatales y federales han ofrecido remediar este grave problema de tener fosas comunes y servicios forenses rebosantes de muertos sin identificar.

Ya en el último tramo del gobierno de Enrique Peña Nieto se ofreció una cifra tentativa de la magnitud de este problema: en abril de 2018 se reportó que había 22 mil cuerpos sin identificar. En el nuevo gobierno de Andrés Manuel López Obrador se ampliaron las cifras, pero nunca se han establecido con precisión. En junio del año pasado el subsecretario de Gobernación, Alejandro Encinas, dijo que había 26 mil cuerpos no identificados en servicios forenses del país. Y en otras ocasiones se ha hablado de 33 mil o 35 mil personas fallecidas no identificadas. 

Ahora, gracias a un estupendo reportaje de Efraín Tzuc y Marcela Turati publicado en Quinto Elemento Lab, sabemos la cifra precisa: 38 mil 891 cuerpos no identificados en las morgues del país (https://www.quintoelab.org/crisis-forense/un-pais-rebasado-por-sus-muertos/). 

Tratemos de dimensionar el dolor y la tragedia que esa cifra representa. Por un lado el mismo gobierno reconoce que existen 73 mil 201 personas desaparecidas y de otro lado en las morgues se apilan 38 mil 891 cuerpos no identificados. Como bien apuntan Tzuc y Turati: “Entre esos casi 39 mil cuerpos bajo el poder del Estado podría estar la respuesta que a esas familias les falta. El Estado los tiene, pero no siempre tiene la voluntad de regresarlos a casa y que tengan un entierro digno”.

Buena parte de las familias que están buscando a sus desaparecidos podrían encontrar el consuelo de saber dónde está su hijo, en caso de que los servicios médicos forenses cumplieran su mandato de resguardar e identificar plenamente los cuerpos que ingresan a sus morgues.

La magnitud del problema claramente indica que no es sólo burocracia y falta de recursos, la crisis forense es un indicador más, una faceta más de la crisis más grande derivada de la situación de violencia organizada que padece la sociedad mexicana desde hace doce años tras que se declarara la absurda guerra contra el narcotráfico. Los saldos de la guerra y este baño de sangre han sido terribles: 280 mil asesinados, 73 mil desaparecidos y casi 39 mil cuerpos sin identificar. 

La crisis forense es de tal magnitud que no basta con el cambio de discurso del gobierno, ni sólo con más recursos. Detrás de la esta crisis hay años de abulia, pasividad y trato negligente y criminal a miles de muertos.

Idealmente los cuerpos deberían estar en cámaras refrigeradas, pero ante el aumento de los homicidios dolosos, las morgues del país se saturaron. Y muchas veces las autoridades cometieron con esos cuerpos otra desaparición, como ocurrió con las ilegales fosas que el gobierno de Morelos ordenó abrir en Tetelcingo. 

Pero la práctica se repitió por todo el país, pues 27 mil 271 cuerpos de desconocidos (70 por ciento del total) fueron enterrados en fosas comunes, lo cual complica su identificación y rastreo, lo que impide cumplir el encuentro de familias que buscan a sus desaparecidos. 

Ante el desastre nacional forense, las familias organizadas que buscan a sus desaparecidos han exigido al gobierno mexicano que eche a andar un Mecanismo Extraordinario de Identificación Forense y que incluso se pida ayuda internacional para mitigar la crisis de las morgues nacionales. El gobierno debe cumplir estas exigencias de las familias y terminar con el dolor que deja un país que no identifica a sus muertos.

rubenmartinmartin@gmail.com / 

@rmartinmar

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