Martes, 21 de Enero 2020
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El alcance del T-MEC

Por: Luis Ernesto Salomón

El alcance del T-MEC

El alcance del T-MEC

El nuevo tratado comercial tiene un gran alcance en sus efectos multilaterales. Su contenido va mucho más allá de los temas de comercio para plantear nuevos instrumentos en las relaciones internacionales, al abarcar temas laborales, financieros, ambientales y de propiedad intelectual.

En materia laboral se estableció un mecanismo sin precedentes para impulsar la protección de los derechos de los trabajadores en México, que crea incentivos para elevar los salarios y la formación de verdaderos sindicatos independientes.

Se establece un sistema de paneles laborales que monitorearán el cumplimiento del acuerdo y la vigencia de los derechos. Éste ha sido uno de los temas más debatidos porque implica la ruta para terminar con los sindicatos de protección controlados por las empresas, uno de los temas subyacentes en todo el proceso de negociación.

En realidad es una buena noticia el hecho de que por fin se establezca en nuestro país un sistema sindical libre y se hagan realmente vigentes los derechos de los trabajadores.

Avanzar en el desarrollo social implica dejar de lado la simulación. Mucho habrá que hacer para que la vigencia de los derechos sindicales no sólo se limite a las empresas que exporten bienes o servicios a Norteamérica, sino que abarque a todos, incluyendo los trabajadores del sector público que aún se mantienen bajo estrictos sistemas de control político.

Otro asunto de gran relevancia para México es el capítulo sobre manipulación de divisas, que no tiene precedentes en los tratados comerciales. El acuerdo obliga a los países signatarios a revelar las transacciones gubernamentales en divisas y podría dar lugar a sanciones por no hacerlo.

Esto implica una barrera a la tentación que pueda tener el Gobierno de inducir una depreciación de la moneda para ganar competitividad, pero significa también un respaldo a la autonomía del Banco de México y un límite a las ambiciones potenciales de la hacienda pública para manipular variables macroeconómicas. Esto es también un activo de gran valor para la coyuntura política actual. Para Estados Unidos, el acuerdo en la materia le sirve de modelo para establecerlo también a China y Japón, por lo que es considerado un triunfo relevante en la Casa Blanca.

El acuerdo también incluye una parte poco conocida que establece una disposición que impide a sus miembros hacer ciertos tipos de tratos con otros países que se considera que distorsionan sus mercados nacionales en favor de sus propios negocios. El objetivo de esta restricción es limitar las relaciones con China.

Dado que la nación asiática otorga subsidios que generan ventajas comerciales, la medida pretende bloquear el ingreso de mercancías subsidiadas para ser procesadas en México y Canadá para ser vendidas al final en Estados Unidos.

El acuerdo no solamente amplía la definición de empresas estatales para incluir a las que tienen una participación minoritaria en el Gobierno, sino que también exige revelar cualquier acuerdo que intente alcanzar con China u otras “economías no de mercado” que subvencionen a sus actores, el caso de Cuba es significativo para nuestro entorno.

Con respecto a las reglas de origen, el Tratado establece regulaciones estrictas para que los autos contengan 75% de componentes fabricados en Norteamérica y regulaciones para evitar el ingreso de acero y aluminio de otras partes del mundo para estimular la producción en la región. Al final de cuentas estas disposiciones eran incentivos para la inversión en México y son positivas en el mediano plazo.

Sorpresivamente en el último tramo de la negociación se acordó también la reducción en el número de años en que los fabricantes de drogas pueden estar protegidos de la competencia de un nuevo producto, algo que los legisladores demócratas en los Estados Unidos presionaron mucho para incluir. También se establecieron incentivos para el comercio electrónico, los envíos transfronterizos y regulaciones en materia digital que integrarán más la economía, así como la creación de incentivos en materia de protección al ambiente que también generarán mayor actividad en estos servicios.

El T-MEC marca un hito para la política y la economía mexicanas que se comprometen a seguir la senda del libre comercio, la apertura y la integración económica con Estados Unidos, y encamina a un fortalecimiento de la interdependencia. Los mecanismos de colaboración y supervisión acordados no tienen precedentes.

El Gobierno dio muestras de altura de miras al acordar y dio pasos muy importantes para fortalecer la relación con Estados Unidos, un asunto que es y será de la mayor importancia para el futuro. Aunque no forman parte de los textos ni formalmente de las negociaciones, los temas de seguridad, Estado de derecho, drogas, armas y migración pesan siempre en los acuerdos, de forma tal que el resultado del proceso es el fortalecimiento de la integración económica y la interrelación estratégica. Un hecho que marcará la política interna en los próximos lustros.

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