Viernes, 10 de Octubre 2025

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Déficit de agua en el Área Metropolitana de Guadalajara

Por: Reynaldo E. Díaz Hernández*

Déficit de agua en el Área Metropolitana de Guadalajara

Déficit de agua en el Área Metropolitana de Guadalajara

Pregunta: ¿es necesario contar con fuentes alternativas para el abastecimiento de agua potable al Área Metropolitana de Guadalajara (AMG)?

Se opina que el problema no es incidir en la oferta sino en la demanda que, desincentivada, permitiría contar con excedentes para atender zonas o colonias que no cuentan con el servicio o donde éste es irregular.

Así mismo existe la perspectiva que aprovechando fuentes existentes en la metrópoli, reduciendo pérdidas en las redes, reusando el agua residual tratada o captando agua de lluvia serían opciones que atiendan al déficit sin necesidad de acudir a fuentes adicionales.

Si bien estas opciones pueden tomarse en cuenta, deben ubicarse en su justa dimensión para tomar decisiones que atiendan la demanda presente y futura, para el bien común.

Empecemos por abordar el asunto de la oferta: En el año 2000, SIAPA suministraba 8.76 m3/S, en 2008 sólo incrementó a 9.04 m3/s, las fuentes de abastecimiento y la capacidad de producción de agua potable se han mantenido, en tanto que la tasa de crecimiento anual del AMG entre 2000 y 2010 osciló entre 1.7 y 1.8% anual.

El mismo organismo en su informe 2018, refiere que las fuentes superficiales y subterráneas que opera, suministraron en promedio 10 m3/s. Considerando una población de 4’173,555 habitantes registrada en el mismo informe, permite dotar 207 litros por habitante al día.

La lectura simple de estos números transmite la idea de una situación favorable pero ese caudal de agua atiende, no sólo  necesidades domésticas, sino a todos los usuarios del SIAPA que brindan servicios propios de la dinámica de una metrópoli.

Adicionalmente debe considerarse el agua no contabilizada y las pérdidas en la distribución, monstruo de mil cabezas que, si bien enfrentarlo es parte de un esquema de gestión del organismo, demanda inversiones superiores a las actuales y no puede resolverse en un plazo inmediato.

Del total suministrado, casi 6 m3/s provienen del lago de Chapala y alrededor de 2.8 m3/s de fuentes subterráneas. Es sabido que la falta de la segunda etapa del Acueducto de Chapala limita el aprovechamiento de los 7.5 m3/s que se tienen titulados, por lo que el uso del sistema antiguo de Chapala sigue vigente, en condiciones complejas por competencia con otros usuarios, al no contar con infraestructura de conducción independiente y problemas de calidad; así mismo, las fuentes subterráneas se encuentran en condición deficitaria presentando en algunos casos problemas de calidad del agua.

Pero al margen de cifras de población, de lo que un análisis más detallado de la oferta y demanda de agua en la metrópoli puedan arrojar, la percepción de sus habitantes es la escasez, crítica en colonias que reciben un servicio esporádico o se abastecen con camiones cisterna existiendo un nivel más sutil y extendido de escasez, casi imperceptible: un servicio tandeado que obliga al usuario a “guardar” esa agua en aljibes y tinacos que absorben los períodos cuando la red correspondiente no distribuye el agua. 

El uso de estos aditamentos, puede afectar la calidad del agua expuesta a proliferación de patógenos e insectos ya que el usuario rara vez los limpia. Así mismo, las redes de distribución, sujetas a periodos de vaciado y llenado constante, son susceptibles a captar aguas freáticas o contaminantes. Adicionalmente está el impacto económico, el aljibe implica energía para llevar agua hacia el tinaco o zonas altas de las viviendas. 
También, el gasto inherente al consumo de agua embotellada. De acuerdo a un estudio publicado en 2017, una familia destina entre 360 y 15 000 pesos anuales a adquirir agua embotellada. El costo volumétrico de ésta, respecto al servicio del sistema operador es desproporcionadamente superior (al menos 100 veces más caro).

Mientras el organismo operador no cuente con los volúmenes de líquido suficientes para el abastecimiento de esta gran ciudad, su principal enfoque en la prestación del servicio será administrar el déficit, no mejorar su calidad y la del agua que se consume.

La visión debería ser contar con un servicio constante, con calidad uniforme, presión suficiente, con la certeza de que el agua que llegue a cada hogar sea bebible. El contar con fuentes de abastecimiento alternas no atenderá por sí mismo esta premisa, pero es una condición indispensable para alcanzarla.

*Reynaldo Díaz Hernández es Ingeniero Civil, con experiencia de 25 años en el sector agua, es miembro de la Asociación Mexicana de Hidráulica, Sección Jalisco.
 

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