Jueves, 19 de Mayo 2022

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De zopilotes, testamentos y herencias

Por: Diego Petersen

De zopilotes, testamentos y herencias

De zopilotes, testamentos y herencias

Estamos en temporada de zopilotes, dijo el Presidente en referencia a la tunda que le ha caído los últimos días. Es normal. No se mal entienda, lo normal no son los asesinatos, ni el exceso de mortalidad en el país, ni el aumento en la pobreza, ni la ineficiencia gubernamental, lo que es normal es que pasando el tercer año de gobierno comiencen a cuestionarse los resultados, que se evalúe si lo prometido se está cumpliendo y si vamos o no en el camino correcto. Lo que importa no es el testamento político, esa es una buena payasada, pero payasada al fin, sino la herencia, los resultados del ejercicio de gobierno. Si hay zopilotes es porque algo huele a descompuesto.

Aunque faltan buenos 32 meses para que concluya el mandato, hay temas que ya apuntan a que la herencia será más bien escasa cuando no deficitaria. Esto es, no solo se habrá construido mucho menos de lo prometido, sino que los cimientos de la llamada Cuarta Transformación podrían no sostener el ideal.

Derivado de la pandemia, pero sobre todo de señales encontradas en el manejo de la economía, los indicadores básicos no son alentadores. A mitad del camino la pobreza en general aumentó dos puntos y la pobreza extrema tres (cada punto es un millón 200 mil personas). Si todo sale bien de aquí en adelante, al final del sexenio las cuentas en este rubro saldrán tablas. Pese a todo el esfuerzo financiero y el discurso no habremos logrado cambiar que la mitad de los mexicanos sigan en la pobreza. Lo mismo sucede si lo medimos en ingreso per cápita, donde la tendencia es que el ingreso promedio de los mexicanos quede a final del sexenio, en el mejor de los casos, en los mismo niveles o un poco abajo de 2018.

A juzgar por lo que ha pasado en estos primeros tres años, la seguridad es el otro gran rubro en el que el presidente difícilmente heredará buenos resultados. Si no hay un cambio radical en la tendencia, para el mes de marzo o abril del 2023 el gobierno de López Obrador habrá alcanzado más muertes que el acumulado durante el sexenio de Peña Nieto y tendría que bajar 30 por ciento a partir del próximo mes para entregar el país con los niveles en los que terminó el sexenio de Calderón. Puede que los milagros existan, pero cualquier santo dispuesto a operar este prodigio exigirá que el beneficiario colabore al menos con un cambio en la estrategia.

La obra emblemática del sexenio, el Tren Maya, parece también haber entrado en una etapa crítica. Cambios de última hora y sobrecostos derivados de la inexistencia de un proyecto ejecutivo amenazan con dejar tramos completos sin terminar antes del fin de sexenio. Habrá tren, pedazos de tren, pero no conectividad.

No es el testamento, es la herencia lo que huelen los zopilotes.

diego.petersen@informador.com.mx

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