Jueves, 16 de Julio 2020
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Congreso endeudador

Por: Jaime Barrera

Congreso endeudador

Congreso endeudador

Como lo comenté aquí el viernes pasado, las y los diputados del partido Movimiento Ciudadano (excepto Mara Robles, que votó en contra), sus aliados del PAN, PRD (excepto Enrique Velázquez que también se opuso), PT, partido Verde y hasta un voto de la diputada de Morena, Patricia Meza, quien sorpresivamente dejó a su partido y se fue del lado naranja, sumaron 28 votos y aprobaron ese mismo día la contratación de un nuevo crédito por 6 mil 200 millones de pesos solicitado por el gobierno alfarista.

No hubo la responsabilidad, generosidad ni la apertura política de las y los legisladores que tenían comprometido su voto a favor del empréstito para no aprobar ese mismo día esa petición del Poder Ejecutivo y destinar más jornadas de análisis y debate para atender las dudas, omisiones y hasta violaciones legales que contenía el dictamen según reclamaron las y los 10 diputados que votaron en contra del crédito (5 de Morena, 3 del PRI, 1 de MC y 1 del PRD).

Porque en el debate legislativo del viernes pasado, los argumentos de los que apoyaron el endeudamiento no sólo no respondieron ni solventaron los cuestionamientos de los diputados que votaron en contra, principalmente y de manera notable la priista Mariana Fernández, la emecista Mara Robles y el perredista Enrique Velázquez, sino que se quedaron muy lejos de ser convincentes de que la deuda era indispensable para afrontar los efectos económicos de la pandemia del coronavirus en Jalisco. 

Se quedaron muy lejos de ser convincentes de que la deuda era indispensable.

La vía rápida por la que optaron las y los diputados naranjas, panistas y aliados canceló la posibilidad de transitar el camino que incluso ya se había seguido en la aprobación del primer crédito contratado a inicios de la actual administración por 5 mil 250 millones de pesos cuando citaron, en cinco días distintos, a funcionaros estatales para que detallaran los términos y alcances de ese crédito.

Esta prisa legislativa aumentó las sospechas y suspicacias de quienes ven en la contratación de este crédito, por su ambigüedad y falta de precisión de proyectos, más bien un oportunismo inmoral de favorecer proyectos políticos y económicos personales y de grupo, aprovechando los altos márgenes de discrecionalidad que le da a los gobiernos la emergencia sanitaria.

Así, la mayoría de diputados y diputadas del Congreso local no sólo se convirtieron, junto con el Gobernador Enrique Alfaro, en la Legislatura que más deuda autorizó en la historia reciente de Jalisco, sino que confirman la ruta de voracidad, abusos y sumisión que ya habían demostrado en otros momentos, el último de ellos en el lavado de cuentas públicas al ignorar cargos a municipios hechos por la Auditoría Superior del Estado de Jalisco. 

Lo dicho, cada día imprimen más velocidad en el tobogán del desprestigio que abordaron como las peores Legislaturas del pasado que terminaron en la pudrición.

jbarrera4r@gmail.com

 

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