Martes, 19 de Enero 2021

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Austericidio y responsabilidad transitiva

Por: Diego Petersen

Austericidio y responsabilidad transitiva

Austericidio y responsabilidad transitiva

El mejor programa de la radio de todos los tiempos fue la Tremenda Corte. Acepto que es una afirmación arbitraria y sin método científico, pero tomo el riesgo. Los personajes de aquel programa escrito por Cástor Vispo en la Cuba de los años cuarenta no tienen parangón. Junto a José Candelario Tres Patines (Leopoldo Fernández), Luz María Nananina (Mimí Cal), el gallego Rudesindo Caldeiro y Escobiña (Adolfo Otero) estaba el señor juez de la Tremenda Corte (Aníbal de Mar), quien al principio de cada programa inventaba un nuevo delito: vinitinticidio para el robo de una botella de vino tinto, bigamicidio para el caso de un hombre casado dos veces, cachorricidio para el robo de un cachorro, poesicidio para el plagio de un poema, etcétera. En referencia a esa forma de nombrar tropelías de Tres Patines se ha llamado austeridicio al afán del presidente López Obrador de ahorrar más allá de lo razonable.

Todos los gobiernos sin excepción gastan en mantenimiento menos de lo que deberían, pues lo que les gusta es hacer obras nuevas. El ejemplo más claro es lo que sucede con las carreteras. Cuando hay escasez lo primero que se recorta es el mantenimiento carretero, lo que a la postre sale más caro. Dicen los que saben que para que una carretera esté en buen estado cada año hay que invertir en ella más o menos entre cinco y diez por ciento de su costo, dependiendo del clima. Como no hay dinero que alcance inventamos el bacheo, que no es otra cosa que parchar en lugar de arreglar, es el equivalente a pegar todo con cinta adhesiva, al cabo que sí aguanta.

Lo sucedido en el Metro, el apagón del 28 de diciembre, los accidentes en las plantas de Pemex son ahorros mal entendidos y bautizados ya como austericidio

Lo sucedido en el Metro de la Ciudad de México, el apagón del 28 de diciembre, los accidentes en las plantas de Pemex son de esos ahorros mal entendidos y bautizados ya como austericidio, cuando no de la corrupción. ¿Cuánto le costará al país tener tres líneas de metro (suponiendo que las otras tres operaran a partir de mañana) sin funcionar? ¿Quién terminará pagando ese error?

¿Quién es responsable del apagón del 28 de diciembre y cuánto nos costó? Resulta muy difícil calcular los montos justamente porque el error lo pagarán los usuarios, lo pagamos todos, no la directora del Metro, Florencia Serranía, que ya nos dijo que ella sólo es directora y no se encarga de checar que todo funcione ni se hace responsable de sus subalternos, ni Bartlett, que sólo está ahí para combatir la privatización, ni Romero, que es director de Pemex porque es de toda las confianzas del presidente, aunque no sepa nada de petróleo.

Decía, sabiamente, Germán Dehesa que en este país la responsabilidad es transitiva, los pastizales “se” queman, los hospitales “se” saturan, los muertos “se” matan entre ellos, las personas “se” desaparecen, el Metro se incendia. Nadie es, a fin de cuentas, responsable de nada.

La irresponsabilidad gubernamental es histórica, ciertamente no podemos culpar al gobierno de López Obrador de haberla inventado, salvo, claro, que la mayoría de sus funcionarios de esta administración son parte de esas historia de corrupción que tanto critican. Pero si a la irresponsabilidad transitiva le sumamos el austericidio, el resultado es demoledor.

diego.petersen@informador.com.mx

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