Miércoles, 29 de Enero 2020
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Andy Ruiz, la justa medida

Por: Diego Alejandro Reos

Andy Ruiz, la justa medida

Andy Ruiz, la justa medida

Aunque no es de mis deportistas favoritos, confieso que tengo muchos motivos para simpatizar con el boxeador Andy Ruiz. Su amor por México, su valentía para afrontar retos mayúsculos, su gusto para elegir equipos deportivos y hasta su humor involuntario al hablar hacen que lo sienta como un amigo más.

Para seguir con las confesiones, aclaro que jamás le seguí la pista de cerca hasta que se puso en la órbita de Anthony Joshua, por eso me sorprendió de gran forma su triunfo de junio pasado en Nueva York.

En aquella primera pelea su victoria fue tan sorprendente y nos tomó tan desprevenidos que llegó a eclipsar cualquier análisis. Todo se resumió a una historia escrita por un guionista torpe que no se privó de usar recursos increíbles, tal como lo diría Martín Caparrós.

Pasaron los meses y Andy disfrutó de una popularidad y cariño nunca antes imaginados. Muchos calificaron a su victoria como la más grande del boxeo mexicano, y aunque esas son palabras mayores, hay argumentos para defender esa hipótesis.

Por desgracia para él, ayer se vio en la necesidad de volver al ring para repetir la proeza. Algo sumamente difícil, pues como dicen por ahí, un rayo no cae dos veces en el mismo sitio.

Al final Ruiz cayó y en esta ocasión no hubo algo que nublara las críticas y los juicios. Al guionista torpe de su primera pelea se le acabaron las ideas para escribir este segundo capítulo. Lo que es peor, a Ruiz también se le terminó la imaginación arriba del encordado.

La estrategia de Joshua cambió y eso tomó por sorpresa a Ruiz. Sus gestos desesperados del último round nos dicen todo, pues ante la imposibilidad de ganar “con el librito en la mano”, su única esperanza era buscar el nocaut, situación que lo llevó a retar a su rival a fajarse.

Joshua no cayó en provocaciones, hizo del jab su mejor amigo y eso nos dejó algunas lecciones.

Andy Ruiz no es el boxeador más privilegiado técnicamente, y aunque nos guste o no, luce complicado que vuelva a levantar un título mundial si su único recurso es apelar al poder que tienen sus puños.

Sin embargo, para darle la justa medida a lo hecho por Ruiz, habría que analizar también que Joshua se vio obligado a ser cuidadoso, a recular, a cambiar su estilo ante el peligro de caer a la lona.

Antes de sus últimas tres peleas –dos de ellas contra Ruiz- Joshua tenía un porcentaje de nocauts del 100%, pero hoy esa cifra ha bajado hasta el 87.5% y gran parte de esto es debido al púgil mexicoamericano, quien también se dio el lujo de quitarle el invicto al británico.

Vienen días complicados para Andy, pues muchos aficionados de ocasión le darán la espalda como si nunca hubiera logrado lo imposible. Hay críticas válidas hacía él, como el hecho de que descuidó su peso o vivió como “rockstar” previo a la pelea, sin embargo nadie podrá quitarle nunca el lugar que se ganó a pulso en la historia de nuestro boxeo.

A veces sólo hay que aceptar que los cuentos de hadas no duran para siempre, pero no por eso dejan de ser magia pura.

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