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Sábado, 17 de Noviembre 2018

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Amor en la vía pública

Por: Gabriela Aguilar

Amor en la vía pública

Amor en la vía pública

La escena es bien conocida para muchos o por lo menos para el “amigo del amigo” que todos tenemos y que tanto ha vivido para contarnos. Una pareja puede estar al interior de un automóvil, o cerca de un parque, o en algún rincón oscuro. Una posibilidad es que discutan el futuro de una relación en crisis que no puede esperar. Otra es que hayan estado esperando a alguien más que no llega y que los haga parecer sospechosos. O sí, podría ser que se trate de una escena amorosa. En cualquier caso, es posible que un oficial de la policía no pierda oportunidad para interrumpir “lo que haya que interrumpir”, bajo el argumento de que los involucrados pecan por sobresaltar la tranquilidad ciudadana.

De acuerdo a la explicación que ofreció la regidora Guadalupe Morfín, la modificación al artículo 14 del Reglamento de Policía y Buen Gobierno en Guadalajara, evitaría numerosos casos de abuso de autoridad y prácticas de corrupción, ya que en el susto hay muchos que buscan la manera de arreglarse con el oficial a cualquier costo. En una situación así es la palabra del ciudadano contra la autoridad misma. Exista o no una circunstancia sexual de por medio, la extorsión está a la orden del día. Por eso esta modificación impediría que la pareja sea detenida, aunque sí recibiría una llamada de atención.

Muchos titulares afirmaban algo escandaloso como “Guadalajara, la ciudad en la que ya es legal tener sexo en la calle”

En los siguientes días la polémica no se hizo esperar. Muchos titulares afirmaban algo escandaloso como “Guadalajara, la ciudad en la que ya es legal tener sexo en la calle”. La regidora se vio en la necesidad de explicar que si alguien se siente afectado o incómodo por una demostración de cariño, tendrá la posibilidad de denunciarlo para que la policía intervenga. Es curioso cómo en Guadalajara parecemos tener la urgencia de que el Gobierno intervenga en cuestiones de índole moral, como si preservar las buenas costumbres, siempre en nombre de niños imaginarios, fuera lo más importante.

Sin embargo, en un Estado con altos índices de delincuencia, preocupa que nuestros oficiales estén más ocupados en cazar mordidas de parejas que en realidad no dañan a terceros o a muchachos víctimas de las supuestas revisiones de rutinas, que en atender los robos a casa habitación, los feminicidios y muchos otros delitos que podríamos enumerar no sin cierta angustia. Una pregunta complicada sería por qué hay tantas personas escandalizadas por esta modificación, pero en silencio por los casos de abuso a menores al interior de la iglesia católica. O por qué hay tantas marchas enfocadas a proteger una doble moral absurda, o a criminalizar a las mujeres por decidir sobre sus cuerpos, pero no para garantizar que nuestras autoridades cumplan su deber a cabalidad.

Que todas estas distracciones que suenan a escándalo no nos impidan observar lo verdaderamente preocupante. Lo temiblemente peligroso.

(puntociego@mail.com)
 

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