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Martes, 16 de Octubre 2018

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A lo Atlas

Por: Jaime Gallardo

La destitución de José Guadalupe Cruz fue el cumplimiento de una sentencia dictada desde el torneo anterior; los desencuentros entre el ahora ex entrenador de los Zorros y una buena parte de los seguidores atlistas eran permanentes. El calificar a la Liguilla de manera consecutiva en los dos recientes campeonatos, en la última habiendo tenido un torneo muy accidentado por lesiones de varios jugadores y la situación de Rafa Márquez, y una buena productividad en la obtención de puntos que alejaron al Atlas de problemas en la tabla de cociente, no fueron motivos suficientes para que el “Profe” se congraciara con los rojinegros.

Aún y cuando el Atlas ganaba, se mantenía la desaprobación a su gestión; cuando los Zorros perdían el #FueraCruz se convertía en tendencia en las redes sociales.

Con la frialdad de los números, el cese del “Profe” no tenía mucho sustento, como sí lo podría tener el desempeño de los rojinegros en la cancha, que fue de donde brotaron las gotas que llenaron el vaso hasta que se derramó.

Lo que no se termina por entender es el momento en el que la directiva toma la decisión de cambiar de entrenador, conociendo la opinión popular mayoritariamente en contra de Cruz apostaron por su continuidad, planearon el siguiente torneo, eligieron los refuerzos, hicieron la pretemporada, para después de tan sólo 180 minutos dar por terminada la relación laboral.

Lo más adecuado habría sido cambiar de técnico después del torneo pasado para diseñar con el nuevo estratega la próxima temporada, pero las cosas no se dieron así; ahora el panorama luce complicado, habrá que esperar para saber por cuál alternativa se decantan para la dirección técnica.

Desafortunadamente para ellos, con Gerardo Espinoza las cosas no fueron distintas para el Atlas que cayó ante el Toluca en el Estadio Jalisco, sumando así su tercera derrota en igual número de partidos disputados.

Las fallas defensivas han sido un fuerte dolor de cabeza para los rojinegros que han recibido ocho goles en tres jornadas. Para acabarla de amolar, América y Cruz Azul serán sus próximos rivales.

Ya sea que Gerardo Espinoza se mantenga en el cargo, o quien venga, no tendrá un día de campo para cumplir con el objetivo primario, que debe ser alejar a los Zorros de las broncas del descenso y entregarle satisfacciones a su parcialidad, que por su causa han hecho muchos corajes. Hasta aquí, revertir la tendencia negativa en la que está inmerso el Atlas, mejorar su funcionamiento en el terreno de juego, es una tarea que se ve difícil.

Pero la responsabilidad del mal momento no es exclusiva de la directiva o del “Profe” Cruz, también es de los jugadores. Los refuerzos tienen que ser eso, jugadores que marquen diferencia, algo que no pasa en Atlas desde hace rato.

Por las filas rojinegras han desfilado un buen número de pseudorefuerzos con mucha más pena que gloria y no resulta sencillo recordar una contratación que haya resultado sobresaliente.

El Atlas y sus seguidores merecen que su equipo ande bien, pero para eso se deben de hacer bien las cosas.

Lo dice su eslogan: “Si te lo explico no lo entenderías”.

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