Sábado, 08 de Agosto 2020
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A 20 años del mejor Toluca de la historia

Por: Andrés Gallegos

A 20 años del mejor Toluca de la historia

A 20 años del mejor Toluca de la historia

Hace 20 años, cuando los equipos del futbol mexicano revisaban el calendario de partidos y tenían que visitar el Estadio Toluca 70-86 (hoy Nemesio Díez, popularmente conocido como La Bombonera) un sábado a las tres de la tarde, la preocupación no era tanto sacar puntos sino tratar de no ser goleados. De 1997 al 2000, la llegada de Enrique Meza al banquillo del Toluca significó la construcción de uno de los equipos más potentes de la historia del futbol mexicano. A 20 años de que los Diablos Rojos estaban en vías de conseguir su tercer título de Liga en tres años, hacemos un rápido repaso histórico de ese conjunto. 

En las primeras jornadas del Torneo Invierno 1997, el equipo choricero navegaba en el último lugar. Juan Manuel Álvarez, técnico que había sido subcampeón con el Atlético Celaya de Emilio Butragueño en 1996, fue despedido y Enrique Meza llegó en su lugar. El Toluca de aquel entonces llevaba 23 años sin conquistar el título de Liga, con muchos torneos de ser un equipo comparsa que de vez en cuando calificaba a la Liguilla para ser eliminado rápidamente. Sin embargo, apenas unos meses después, Meza rompió la sequía con prácticamente los mismos jugadores que navegaban en la mediocridad un año antes. 

Hubo tres claves. Primero, el estilo de juego que implementó Enrique Meza innovó por privilegiar la posesión del balón y la permanente búsqueda del arco contrario, lo que generó un Toluca imbatible en casa, capaz de remontar marcadores que parecían inalcanzables, y que potenció el nivel de varios jugadores de ataque como el chileno Fabián Estay y los canteranos Enrique Alfaro y José Manuel Abundis. Segundo, la decisión tomada al final del Torneo Invierno 1997 de despedir a Luis Islas, arquero argentino de grandes condiciones, pero quien se enfrentó a Enrique Meza y fue considerado “la manzana podrida del vestidor”. Tercero, la definitiva explosión del posible mejor jugador extranjero de los últimos 30 años en México, el paraguayo José Saturnino Cardozo, quien tenía tres años en el Toluca sin jugar por las lesiones y pasó de ser un prospecto a estar en listas de “petardos extranjeros que jugaron en México” a una leyenda de nuestro balompié. 

Las tres Finales que ganó Toluca aún son recordadas por los fanáticos del futbol nacional. El Verano 1998 se consiguió tras remontarle tres goles de desventaja al Necaxa, considerado el mejor equipo de la década de los noventa. En el Verano 1999 protagonizó con el Atlas tal vez la Final más espectacular de la historia del balompié mexicano, que al final se decidió a favor de los rojos en tanda de penales. Finalmente, la Liguilla del Verano 2000 atestiguó la versión más dominante de un equipo campeón de la historia de los torneos cortos, al aplastar 9-0 (marcador global) al Puebla en Cuartos de Final, 6-3 a las Chivas en Semifinales, y finalmente, 7-1 al Santos Laguna en la fase definitiva. 

Es llamativo que aquella plantilla apenas utilizó la chequera para construir tal dinastía a nivel local, y sin embargo, presentar versiones tan dominantes sobre el terreno de juego. En portería, la salida de Islas se subsanó con el regreso de Hernán Cristante, quien se consolidó definitivamente como un histórico del club. En defensa, Alberto Macías y Omar Blanco protegían la zona central y su seguridad hacía que los laterales (Salvador Carmona, Antonio Taboada, Rafael García), subieran mucho a zona de ataque. En el centro del campo, David Rangel y Víctor Ruiz otorgaban el equilibrio al equipo, y además, el segundo era un gran cobrador de tiros libres. Más adelante, Enrique Alfaro y Fabián Estay (sustituido por Manoel Ferreira tras aceptar jugar en América en 1999) generaban el desequilibrio y abastecían de balones a los delanteros. Ya en ataque, Cardozo, Abundis y Carlos María Morales tenían contundencia y habilidad para asociarse. 
 

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