Martes, 20 de Octubre 2020

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- ¡Suben, suben...!

Por: Jaime García Elías

- ¡Suben, suben...!

- ¡Suben, suben...!

Un precepto básico de la economía aconseja “detectar una necesidad, y aportar el satisfactor”. La norma aplica para bienes y servicios... Aplica para todo. Sin excluir, por supuesto, a la necesidad de las personas de transportarse. De ahí que en el curso de la historia se hayan inventado los medios mecánicos de locomoción -automóviles, motocicletas, bicicletas, aviones...- y se hayan diseñado sistemas de transporte colectivo que van desde los rudimentarios tranvías de mulitas (como los que operaban hasta hace un siglo en Guadalajara), hasta los sofisticados trenes neumáticos de alta velocidad..., y, dentro de pocos años, naves espaciales.

-II-

Bien. El caso es que, en coincidencia con la inauguración de la Línea 3 del Tren Eléctrico Urbano -“de Primer Mundo”, según el discurso oficial-, la canija y deleznable realidad obligó a constatar (EL INFORMADOR, IX-22-20, p. 1-A) que “Por falta de opciones, crece transporte irregular”.

La nota alude a camionetas tipo Van que “operaban en la zona de Las Mesas, en el Norte de Zapopan”, pero ya lo hacen en colonias como Miramar, al Sur del mismo municipio. El costo del pasaje, en esas unidades que dejan a los usuarios más cerca de su domicilio, es de siete pesos... con el “plus” de que los pasajeros -principalmente las mujeres- consideran la calidad del servicio, superior a la del transporte público “regular”.

Esas Van estuvieron precedidas por las Combi bautizadas como “decapeseras”; los “peseros” (que circulaban por la Avenida Vallarta desde el Parque de la Revolución al Periférico, o por Ávila Camacho desde la Normal hasta Zapopan), o los “mototaxis” que aún circulan desde las terminales de camiones hasta los rincones más recónditos de las colonias periféricas de la cada vez más inabarcable mancha urbana.

-III-

Incapaces de prestar directamente ese servicio, obligadas a concesionarlo a particulares, se entiende que, en beneficio del orden y la seguridad de los usuarios, las autoridades intenten regular esas modalidades de transporte colectivo que, al influjo del precepto enunciado líneas arriba, surgen por generación espontánea...

Sería ilusorio esperar que ellas mismas lo proporcionaran. Sería exigible, en cambio, que, como parte de su obligación de gobernar, asumieran el compromiso de regular y supervisar su funcionamiento... Lo que es una necesidad esencial para los usuarios, puede ser una actividad lícita y un ramo de industria digno de estímulo para quienes, en esa materia -como se apuntó en el primer párrafo-, advirtieron una necesidad, y se mostraron dispuestos a aportar el satisfactor.

Así que...

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