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Martes, 11 de Diciembre 2018

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- Copia y pega (I)

Por: Jaime García Elías

- Copia y pega (I)

- Copia y pega (I)

¡…Y ahora con ustedes, señoras y señores…, la Constitución Moral!

Tras la consulta que endosó al pueblo, “sabio y bueno”, la decisión de abortar, a medio embarazo y a un altísimo costo, el Aeropuerto de Texcoco, y de la más reciente, rebosante de obviedades, se procederá a recabar propuestas y a realizar foros por doquier, para confeccionar un mamotreto que llevará el pomposo nombre de Constitución Moral, será proclamado solemnemente en julio de 2019, y servirá, al cabo, para tres cosas: para nada…, para nada… y para nada.

-II-

El autor de la ocurrencia puntualizó que se trata de “una guía de valores que se convertirá en un pacto colectivo, para comenzar una nueva etapa, adoptar nuevas prácticas, rescatar valores entrañables de nuestro pueblo y estimular mejores patrones de conducta”. (En otras palabras, una versión corregida y mejorada de la “Renovación Moral de la Sociedad” propuesta en su campaña, hace treintaitantos años, por Miguel de la Madrid).

El autor de la ocurrencia también especificó: se trata de actualizar (“copia y pega”, diríase) la “Cartilla Moral”, redactada por Alfonso Reyes en 1944, difundida profusamente por los gobiernos de la época… y, como curiosidad literaria, por algunos subsecuentes.

El texto referido define el bien como “un ideal de justicia y de virtud que puede imponernos el sacrificio de nuestros anhelos, y aun de nuestra felicidad o de nuestra vida”. Confiere a la moral la consigna de “dar a la naturaleza lo suyo sin exceso, y sin perder de vista los ideales dictados por la  conciencia”. Apunta que “civilización y cultura (…) nacen del desarrollo de la ciencia”, pero que “cuando pierden de vista la moral (…), degeneran y se destruyen a sí mismas”. Establece “respetos, equivalentes a los «mandamientos» de la religión”, que “son inapelables, (pues) no se los puede desoír sin que nos lo reproche la voz de la conciencia”. Pondera “el respeto que cada ser humano se debe a sí mismo”. Subraya que “todos los hombres son igualmente dignos”, y que “todos deben ser iguales ante la ley”. Encomia la higiene, “la limpieza de nuestro cuerpo (…) y el culto a la verdad”. Elogia “el respeto a la familia”, “el respeto social”, la urbanidad y cortesía, el patriotismo, “el respeto a la naturaleza”, etc.

-III-

Normas indiscutibles; preceptos elementales, desde luego…, pero no necesariamente obligatorios, por cuanto ninguna autoridad constituida puede sancionar a los infractores.

(Mañana, con la venia del lector amable, seguimos con el tema).

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