Miércoles, 22 de Septiembre 2021
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Dan segundo ciclo de vida a la moda

La industria textil busca disminuir su huella contaminante, un esfuerzo que cuyo eco comienza en casa

Por: El Informador

Darle un nuevo uso a suelas y adhesivos, así como usar materiales más biodegradables, la clave para un calzado más sustentable. ESPECIAL/Covestro

Darle un nuevo uso a suelas y adhesivos, así como usar materiales más biodegradables, la clave para un calzado más sustentable. ESPECIAL/Covestro

La reparación de ropa es algo habitual en el hogar. Un poco de hilo puede ser la solución para alargar la vida de una blusa o un pantalón que se ha descosido, y si el ingenio se hace presente quizá podemos aprovechar ese vestido o suéter que ya no se utiliza o no tiene reparación para que su tela se transforme en un bolso o en pequeños trapos para el aseo cotidiano de la casa. Donarla o venderla si está en buen estado también es opción.

Hay  tutoriales en internet sobre cómo darle “nueva vida” a los textiles domésticos con parches, tijeras, hilo o pegamento, sin embargo, pocas veces sabemos cómo desechar correctamente la ropa, un juego de sábanas, toallas o incluso calzado. No pensamos que podrían terminar en la calle tapando alcantarillas o en el bote de basura sin más uso.

Las prácticas sustentables que la industria de la moda busca aplicar para reducir el impacto ambiental se ha vuelto un tema frecuente. Por un lado dando preferencia a fibras naturales, disminuir o evitar colorantes, mejorar costuras que garanticen mayor durabilidad y también disminuir el consumo y contaminación de agua desde la manufactura hasta la venta.

El cambio que poco a poco hacen las grandes marcas también lo podemos aplicar en casa al reutilizar correctamente los textiles desde el hogar. La iniciativa privada e instituciones gubernamentales comienzan a prestar mayor atención sobre cómo interactuamos diariamente con las prendas que ya no queremos.

¿Cuánta ropa consumimos?

Son ocho kilos de ropa en promedio los que una persona utiliza por año, explica Alfonso Martínez, director general de Marves México, empresa michoacana especializada en el reciclaje de textiles, que en sus casi 50 años de historia, ha reciclado 750 mil toneladas de textiles en América Latina.

Martínez detalla que a nivel mundial, el 15% del textil entra en procesos de reciclaje, pero el 75% restante queda en un limbo y es factor para la contaminación.

Como parte de su primera campaña de recolección de textiles de uso doméstico en junio de 2021, el Ayuntamiento tapatío recibió gratuitamente el servicio de Marves México, logrando recaudar tres toneladas de prendas y textiles, de los cuales el 60% fue a donación y el resto -no apto para un segundo uso- fue tratado por Marves para transformar esos desechos en aislantes acústicos y térmicos y rellenos de colchón, explica Ana Beatriz Marín, jefa de la Unidad de Gestión Integral de Residuos del Gobierno del Guadalajara.

“Hemos hecho caracterizaciones de los residuos que se generan en casa-habitación y el textil, aunque no es el que predomina, sí es un residuo recurrente. Por otro lado, está toda esta industria de la moda que nos invita a comprar y desechar a gran velocidad siendo un foco de contaminación muy fuerte. Nuestra intención es que todos estos residuos desechables textiles no lleguen a los rellenos sanitarios”.

Marín anota que en la campaña inicial los ciudadanos llevaron principalmente prendas de adulto, ejercicio que consideran exitoso para poner en práctica posteriormente nuevas temporadas de recaudación masiva y también promover que los ciudadanos puedan llevar sus prendas al Tianguis del Recycle, que semanalmente activa 20 sedes de acopio en la ciudad.

Una segunda vida

En la campaña de acopio de textiles de Guadalajara, la ciudadanía llevó todo tipo de prendas: pijamas, faldas, pantalones, camisas, sábanas, toallas, cortinas y manteles, por ejemplo; sin embargo, prendas de licra y ropa interior no fueron recibidas por cuestiones de higiene y la contingencia sanitaria para evitar focos de infección y proteger a quienes manipulan estos desechos.

Beatriz Marín explica que en esta compaña de acopio se acudió a Marves al no encontrar alguna empresa en la ciudad que tenga planta de reciclaje textil, pues aunque diversas empresas cuentan con posibilidades para reutilización y segunda mano, para trabajar con los textiles que no pueden ser donados o reutilizados se requiere de un proceso más complejo para triturar y separar las fibras.

Empresas como Marves realizan todo un proceso de separación de telas y fibras para que éstas se transformen en aislantes y acojinamientos textiles que pueden ser empleados en automóviles y colchones.

Alfonso Martínez relata que Marves comenzó utilizando fibra de coco y látex para hacer asientos del famoso auto “Vocho”, pero en 1981 tuvieron los primeros procesos en desperdicios textiles de la industria de la moda para generar nueva materia prima para la fabricación de alfombra que también se aplica en centros de convenciones, hoteles y lugares de bastante tránsito, y sumar a la fecha 95 millones de colchones con aproximadamente 16 millones de metros cuadrados de textiles reciclados.

Posteriormente esos desechos textiles también llegaron a la industria automotriz en forma de aislantes acústicos para que el motor suene menos en el área del conductor o se aíslen en general los ruidos internos y externos; este reciclaje textil ha tenido presencia -de 1991 hasta hoy-, en 32 millones de vehículos de manufactura alemana, japonesa y americana.

Alfonso Martínez indica que el reciclaje textil que maneja la empresa se enfoca en materiales como el algodón, poliéster (derivado del petróleo) y nailon -hasta licra en determinados momentos- para reutilizarlos como fibras que puedan tener una “nueva vida”: “Un consumidor en promedio consume alrededor de ocho kilos de textiles por año y bajo el modelo tradicional se está desperdiciando el 75%, que termina en la basura y únicamente el 15% se recicla, son cifras mundiales y en México es algo similar. Nosotros reciclamos alrededor de 25 mil toneladas al año y en nuestra historia han sido 750 mil toneladas de textil reciclado”.

Empresas como Covestro realizan un proceso minucioso para estudiar las fibras -del calzado en este caso-, para darles una nueva vida. ESPECIAL/Covestro

Cuestión de voluntades

Alfonso Martínez señala que si bien la inversión en tecnología de reciclaje es alta como empresa, muchas veces el primer paso se puede dar en casa. “El algodón no es tanto problema, porque es biodegradable, pero el problema principalmente viene de las fibras sintéticas, porque éstas y los plásticos pueden tardar cientos de años en degradarse. Cuando ves a la economía circular textil, tienes que iniciar desde el criterio del material para que pueda ser biodegradable en dado caso que este vaya a la basura, pero lo ideal es que se recicle o se reutilice”. A modo de ejemplo, de los propios residuos de Marves en su proceso el 90% son reciclados nuevamente.

Puntualiza que el inicio de reciclaje del prendas y retazos comienza con la apertura de la fibra dependiendo si son naturales o sintéticas, después se deciden las características de la nueva fibra que será creada: “es sumar la necesidad del reciclaje textil que viene con toda la industria de la moda, el textil y el vestido, y por otro lado es sumar las necesidades de la industria automotriz, colchoneras, de la construcción, decoración y últimamente hasta en el empaque, porque este material puede ser aislante térmico o sustituir al poliestireno que tarda 500 años en degradarse”.

Sustentabilidad en el calzado

Iván Castillo, director de recubrimientos, adhesivos y especialidades (CAS) en Covestro México, anota que el espíritu del reciclaje y uso sustentable también se aplica en el campo del calzado, en especial adhesivos.

“En Covestro siempre buscando soluciones innovadoras no solo en los materiales, sino también en las aplicaciones. Estamos presentes en muchos ámbitos de la vida diaria, desde el interior de un asiento, sillón, colchón, asientos o paneles para auto, hasta en los acabados para recubrimientos de la industria aeroespacial”.

Castillo resalta que el sector del calzado busca cada vez más aquellas materias primas que se adapten a las necesidad sustentables, pues a nivel mundial México se posiciona en el noveno lugar en producción de calzado, del cual 85.6% es para consumo local y el 14.94% se exporta principalmente a Estados Unidos.

“El origen más natural y regular de cualquier fabricante de estos materiales tiene su base en la industria del petróleo y sus derivados”, indica Iván Castillo sobre la tecnología que aplican en suelas y adhesivos, principalmente.

“Lo que hemos estado haciendo y por lo que nos interesa mucho más desarrollar esta tecnología o introducirla al mercado, es que muchos de estos materiales son a base de biomasa. Esta biomasa la puedes generar a partir de diferentes fuentes, pero las más sostenibles son a través de desechos tanto alimenticios como de madera, es lo que nosotros estamos utilizando para poder desarrollar los polímeros haciéndolos todavía más sustentables”.

Añade que, de la totalidad del mercado mexicano, Covestro México interviene en la producción de alrededor de 160 millones de pares, y de éstos el 90% es para el mercado mexicano y el resto se exporta, y enfatiza que el calzado deportivo y el de caballero son los de mayor demanda.

“Tenemos que unir muchas fuerzas con los fabricantes de calzado, lo que nosotros hemos platicado y que ha tenido eco, es que debemos encontrar la forma en la que precisamente desprendamos las dos partes esenciales del calzado, la suela y el cuerpo, porque esto a la fecha no se puede hacer, porque los adhesivos que utilizamos, si bien son de muy alto desempeño, a la hora de querer hacer las separaciones terminas afectando y dañando cualquiera de estas dos partes”.

Iván Castillo anota que el futuro dirige a la tecnología a buscar soluciones que permitan homologar los materiales de la suela y el cuerpo del calzado y estos, junto con el adhesivo, sean más biodegradables en menor tiempo.

“Por eso buscamos que este adhesivo tenga un tiempo de vida largo, pero que al mismo tiempo puedas llevarlo a una biodegradabilidad, en la que puedas separar y puedas darle una nueva utilidad a la suela o al cuerpo”.

Iván Castillo considera que la tecnología cada día se acerca más a la impresión 3D como una solución para revolucionar las prácticas sustentables y recalca que conforme la cultura de sustentabilidad esté más presente en los usuarios y consumidores, este impacto tendrá más eco y fuerza desde las cadenas de producción y la visión de los fabricantes.

ESPECIAL

Con “plumaje” reciclado

Al presentar el nuevo uniforme del Club América para la temporada 2021/22, el equipo explicó que su jersey refleja la responsabilidad ecológica de Nike, que a través de su iniciativa “Move to Zero”, apuesta por soluciones para lograr un futuro con cero residuos y cero emisiones de carbono, por lo que la sustentabilidad ahora está presente en la fabricación e implementación de materiales sustentables como esta camisa elaborada con al menos un 75% de fibras de poliéster reciclado obtenidas de la recolección, limpieza y procesamiento de botellas de plástico reciclables (casi mil millones) y que son transformados en hilos de alta calidad.

Nike recolectó las botellas de plástico y las envió a un proceso de limpieza y trituración para que puedan ser reutilizadas como hilo y disminuir el impacto ambiental, además de que la tecnología “Dri-FIT ADV” permite fabricar una tela que absorba la humedad para mantener secos y ligeros a los jugadores.

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