Lunes, 26 de Septiembre 2022

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¿Cada cuánto y cómo hay que lavar sábanas y cobijas?

Aquí te damos algunas recomendaciones para cuidar ese aspecto de la limpieza en casa, ¡te sorprenderás!

Por: Aracely Aguilera

Photo by Shop Slo on Unsplash

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La higiene es algo muy importante no sólo para la imagen y la convivencia, sino también para el bienestar y para prevenir desde ronchas hasta enfermedades en lo personal. La ducha diaria, lavarse las manos constantemente y el aseo de espacios comunes, como el baño, son de los hábitos más normales para mantener una higiene aceptable; pero en muchas ocasiones dejamos de lado unos elementos con los que convivimos diariamente y que en países como el Reino Unido sólo se cambian una vez al año: las sábanas y cobijas.

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Cada noche todos convivimos con miles de bacterias, hongos, virus y hasta insectos alojados en la cama, dependiendo de nuestros hábitos y la suciedad que sin querer en ella vamos alojando. Y es que basta con las células cutáneas muertas, la saliva, el sudor y hasta partículas de comida o secreciones de quienes duermen desnudos, por ejemplo, para que se cree un ambiente idóneo en el que se desarrollen estos microorganismos, algunos de los cuales son resistentes a insecticidas debido a sus procesos naturales de adaptación.

Las mejores recomendaciones para combatir la producción de estos microorganismos entre el colchón, sábanas y cobijas son:

Airear las sábanas todas las mañanas; lo mejor sería lavarlas a diario pero es imposible en la mayoría de los casos, además de que se emplea mucha agua para ello. Un lavado apropiado de éstas debería ocurrir por lo menos semanalmente.

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Al tender la cama, retirar por unos minutos el edredón o las cobijas que se usen, para que su posible humedad desaparezca y al mismo tiempo las sábanas “respiren”; con ello, el colchón será menos atractivo para que aniden bacterias y chinches.

En cuanto al lavado de sábanas, cobijas y ropa de cama (pijamas, batas, etc.), la sugerencia es hacerlo con agua caliente o muy caliente a por lo menos 55 ºC, pues con esa temperatura se eliminan microorganismos como los ácaros, insectos microscópicos que viven en el polvo y por hábitat prefieren los colchones, almohadas y otros textiles hogareños. Debido al gran tamaño de estas piezas, generalmente es complicado lavarlas en casa como se debe incluso en la lavadora, por lo que lo mejor es llevarlas a servicios profesionales como Mr Jeff, que aseguran una desinfección profesional. En el caso de las chinches, hay que recurrir a proveedores de exterminación para acabar con la plaga. 

Cambiar las fundas de las almohadas por lo menos cada 2 o 3 días, debido a la acumulación tanto de saliva como de caspa, piel y otras sustancias corporales o externas; y en el caso de las sábanas y cobijas, hacerlo una vez a la semana.

Aspirar el colchón y la base de la cama (box) una vez al mes; y voltear el colchón cada 3 meses. Si su antigüedad supera los 10 años, hay que reemplazarlo ya que además de sucio seguramente ya no será cómodo.

Tips finales: Para no llevar microorganismos a la cama, es mejor bañarse antes de dormir que al despertar, no comer ni beber sobre ella, evitar las siestas tras realizar ejercicio, eliminar cualquier residuo de los pies previo a acostarse y mantener lejos de las sábanas y cobijas a las mascotas.

Por último, te dejamos algunos datos para que te tomes más en serio la higiene de la cama, sábanas y cobijas:

Un hombre de tamaño promedio, llega a liberar hasta 100 litros de sudor en la cama al año.

En los cojines pueden haber de 4 a 17 especies distintas de hongos.

El virus de la influenza puede sobrevivir en telas y tejidos entre 8 y 12 horas.

Tomando en cuenta la recomendación de dormir 8 horas al día y que la esperanza de vida de los mexicanos bajó de 75 a 71 años, una persona pasa al año 2,920 horas en la cama, equivalentes a dormir 121 días de los 365 del año; en el caso de vivir esos 71 años, pasamos 8,591 días pernoctando, igual a 23.5 años de nuestra vida.

Foto: Cortesía 

La cama y sus prendas son sin duda las superficies con las que más contacto tenemos en toda la vida, pero pocas veces nos detenemos a pensar en ello; para disfrutarlas plenamente sin complicaciones de salud, hay que reflexionar sobre qué tan seguido lavamos nuestras sábanas, cobijas y fundas de almohadas, poniendo manos a la obra con los tips antes descritos. Tu bienestar y hasta buen humor te lo agradecerán. 

Con información de Mr Jeff

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