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Martes, 18 de Junio 2019

¿Es posible enamorarse en 24 horas?

Llega a la pantalla grande “El Sol también es una estrella”, una historia contemporánea que trata acerca de encontrar el amor contra todo pronóstico

Por: El Informador

Yara Shahidi y Charles Melton, en una escena de la cinta. CORTESÍA

Yara Shahidi y Charles Melton, en una escena de la cinta. CORTESÍA

“¿Y si te dijera que puedo hacer que te enamores de mí…?” Con esta pregunta Daniel Bae, un universitario romántico, intenta conquistar a Natasha Kingsley, una mujer pragmática, originaria de Jamaica. Este es el inicio de la trama de la cinta “El Sol también es una estrella”, la cual llega a la pantalla grande este fin de semana. En entrevista, la directora del filme, Ry Russo-Young, habla del proyecto.

- ¿Cómo encontraste a los dos actores principales? ¿Fue largo el casting para esta cinta?

-El casting fue rápido, lo cual es raro. Literalmente, la primera persona que pensé para interpretar a ‘Natasha’ fue Yara Shahidi. La conocí por su trabajo en ‘Black-ish’, pero también como persona, tiene una gran fuerza natural. Es increíble, reflexiva, un tipo de persona aspiracional, con mucha sabiduría para su edad. Es completamente capaz, absolutamente brillante para hacer lo que ‘Natasha’ necesitaba, algo que es engañoso: batalla con su familia en crisis y se enamora, ambas cosas no podían ser más lejanas.

- ¿Y Charles Melton como “Daniel”?

-No me era familiar él o su trabajo en ‘Riverdale’, pero la autora Nicola Yoon posteó en Instagram ‘¿Quién debería interpretar a ‘Daniel’?’. Salieron muchos nombres y Charles fue uno de ellos. Investigué a la gente que mencionaron, además de una lista de otros actores. Charles surgió de inmediato como la persona adecuada para hacerlo: encantador, inteligente, con un gran corazón. Cuando vimos la química que podría haber con Yara y Daniel vimos la magia.

-Charles ha mencionado la escena con su hermano, en la tienda familiar, y cómo lloraba todo el tiempo. ¿Recuerdas eso?

-Fue muy temprano en el rodaje, así que todavía estaba conociendo el proceso de todos. Recuerdo que me conmovió mucho la habilidad de Charles para encontrarse con sus propias emociones, algo inesperado porque parece un tipo duro. Tiene una vulnerabilidad increíble, fácilmente accesible: es algo positivo para el director. Charles hace al personaje sensitivo, creíble a un nivel poco tradicional en las fronteras del género.

-Aunque los temas de la cinta (amor y destino) pueden fácilmente presentarse en cualquier gran ciudad del mundo, la historia se ubica en Nueva York. ¿Te aferraste a filmar allí la historia?

-Totalmente. Nueva York es una de las ciudades más diversas del mundo. Soy de allí, crecí y fui adolescente. Era importante que se mostrara bien, con la idiosincrasia del lugar y los personajes de la ciudad. Hemos visto mucho en el cine a Nueva York, pero no siempre siento que sea la ciudad real, la que quiero mostrar, como el tren que conecta con las comunidades de inmigrantes, todo el alcance, la historia y la diversidad que hay. El filme es, en muchas maneras, una carta de amor a la diversidad.

-Sé que la escritora, Nicola Yoon, estuvo muy metida en el rodaje.

-Sí, la conocí justo cuando me uní al proyecto. También a David, su esposo. El libro está basado vagamente en su historia: ella es jamaiquina-estadounidense y él es coreano-estadounidense. Fue una experiencia maravillosa, fue increíble aprender de la fuente.

-Tiene un gran equipo de cineastas, como el productor de diseño, Wynn Thomas, con una carrera impresionante.

-Fue una bendición para esta película. Lo dejé trabajar, y su trabajo es mágico. Podría decir que nadie conoce la historia como Wynn y yo. En verdad la entiende, los personajes y sus motivaciones, sabe expresar eso en un lenguaje visual.

-¿Te divirtió la postproducción, tanto como rodar?

-Disfruto de manera diferente ambos procesos. Requieren sus habilidades, aunque todo se trate de contar una historia. Me fascina el editor con quien trabajo, Joe Landauer. Editó mi último filme, ‘Si no despierto’, tenemos una buena relación. Respeto y admiro todo lo que lleva a la cinta. Es un gran compañero creativo.

- ¿El ritmo surge en el proceso, o ya tienes en mente cómo se sentirá?

-Algo de ambos. Me preparo mucho. Preparo todo, desde el rodaje hasta la música y el sentimiento de cada escena. Todo antes de empezar. Es parte del proceso, pero no quiere decir que no cambie en el set o en la edición. Me preparo para también poder cambiar en el momento. Hacer cine es engorroso, y la preparación permite entender el material de una forma intuitiva, para estar listos a lo inesperado. Al editar, Joe y yo mejoramos lo que tenemos, siempre.

- ¿Qué reacción del público esperas tras ver el filme?

-Quiero darles una experiencia emocional, sobre todo. Quizá una reconexión con el amor de esta historia, en especial por lo que vemos a diario en las noticias. Un recordatorio de la unidad. Es interesante lo que eligen ver en estos tiempos. Qué tanto uno quiere engancharse en lo que sucede y qué tanto buscamos un escape. Tal vez es un balance. Al final, creo que la cinta nos recuerda que cuando encontramos alguien a quien amar debemos aferrarnos, porque es algo raro y hermoso.

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