La eliminación de la Selección Mexicana en los Octavos de Final de la Copa del Mundo 2026 frente a Inglaterra dejó una sensación encontrada. El Tricolor mostró una mejor versión respecto a procesos anteriores, compitió de tú a tú ante una potencia mundial y recuperó identidad futbolística, pero errores puntuales terminaron costándole la eliminación.Con el ciclo de Javier Aguirre concluido, la Federación Mexicana de Futbol (FMF) se alista para dar continuidad al proyecto. Diversos reportes indican que en los próximos días se hará oficial el nombramiento de Rafael Márquez como nuevo director técnico de la Selección Nacional, acompañado por la presentación de su cuerpo técnico, con el objetivo de encabezar el proceso rumbo al Mundial de 2030.Lejos de iniciar desde cero, Márquez recibirá un equipo con bases importantes, aunque también con aspectos que deberá corregir desde el primer día.Uno de los principales méritos de Javier Aguirre fue devolver el orden al interior del grupo. Durante su gestión desaparecieron las jerarquías inamovibles. El "Vasco" dejó claro que ningún futbolista tenía asegurado un lugar por nombre o trayectoria. En distintos momentos envió a la banca a jugadores importantes cuando consideró que otros atravesaban un mejor momento, fortaleciendo la competencia interna.Ese cambio de cultura fue uno de los aspectos mejor valorados tanto dentro como fuera del vestidor.Otro de los aciertos del proceso fue la apuesta por los jóvenes. Futbolistas como Gilberto Mora, Obed Vargas y Mateo Chávez comenzaron a ganar experiencia internacional sin importar su edad, demostrando que el proceso de renovación finalmente comenzó. A ello se sumó el rendimiento de los jugadores naturalizados, encabezados por Julián Quiñones.El atacante terminó siendo uno de los mejores futbolistas mexicanos durante el Mundial gracias a su velocidad, potencia y capacidad para desequilibrar en el uno contra uno, convirtiéndose en el principal argumento ofensivo del equipo.Si bien México compitió ante Inglaterra, hubo decisiones que terminaron inclinando el partido. La más cuestionada fue la salida de Julián Quiñones cuando el Tricolor todavía buscaba el empate. El delantero era el futbolista que más peligro generaba y, tras su sustitución, México perdió profundidad y velocidad por las bandas.También fue objeto de críticas la decisión de alinear a César Montes pese a que no se encontraba completamente recuperado físicamente. El defensor arrastraba molestias durante los días previos y terminó sufriendo ante el ritmo del ataque inglés.Otro de los señalamientos apunta a las decisiones desde la banca. Armando "La Hormiga" González nunca recibió la oportunidad de ingresar pese a que México necesitaba un delantero con presencia física dentro del área para aprovechar los constantes centros durante los minutos finales.De igual forma, Alexis Vega y Luis Chávez pasaron demasiado tiempo como suplentes. Ambos habían demostrado durante el proceso que podían cambiar el rumbo de un partido con desequilibrio, visión y disparo de media distancia.El Mundial también confirmó que existen posiciones donde México necesita encontrar nuevas soluciones.Jorge Sánchez volvió a mostrar irregularidad tanto en defensa como en ataque, manteniendo un nivel que fue señalado durante buena parte del proceso.En la portería, la presencia de Guillermo Ochoa también abrió el debate. Aunque su liderazgo y experiencia fueron importantes dentro del grupo, una parte del entorno consideró que su convocatoria respondió más a un reconocimiento por su trayectoria que a un criterio exclusivamente deportivo.En el ataque ocurrió algo similar con Santiago Giménez. El delantero llegó condicionado por una larga recuperación de tobillo, nunca encontró ritmo de competencia y terminó el Mundial sin convertirse en el referente ofensivo que muchos esperaban.Ahora comienza una nueva etapa. Todo apunta a que Rafael Márquez será anunciado oficialmente como entrenador nacional junto con el cuerpo técnico que lo acompañará durante el nuevo ciclo.Su misión será mantener las fortalezas que dejó Javier Aguirre: la disciplina, la competencia interna y la confianza en los jóvenes. Pero, al mismo tiempo, deberá corregir los errores de manejo de partido, fortalecer posiciones que siguen siendo vulnerables y tomar decisiones deportivas sin importar nombres o trayectorias.México demostró durante este Mundial que puede competir frente a selecciones de primer nivel. El siguiente desafío será dar ese último paso que históricamente le ha faltado: convertir un equipo competitivo en uno capaz de ganar los partidos que definen el rumbo de una Copa del Mundo.SV